La bienvenida
Profesora: Todos ustedes formarán grupos de dos, con un género de cada uno.
Al rato empezó el alboroto. Se escuchaba:
Niños: ¡Yo hago contigo! ¡Yo, yo!
Pero había una niña a la que no le gustaba hacer grupos con otros niños. También había otro niño al que no le gustaba hacer grupos ni con niñas ni con niños; bueno, sí, con uno que era su amigo.
Al final, ellos eran los únicos que quedaban y terminaron formando un grupo. A ella la vamos a llamar Lua y al otro, Lío.
Lua, confundida porque era la primera vez que hacía grupo con él, dijo:
Lua: ¿Por qué no formaste grupos con otras chicas? —lo dijo de una manera expresiva.
Lío: Pues a mí me gusta lo aleatorio —respondió calmado.
Lua: ¿Qué, qué? —respondió con asombro.
Lío: Digo, ya sabes a lo que me refiero —dijo nervioso.
Lua: ¡¡¡¡¿¿¿¿¿QUÉ??????!!!!
Lío: ¡Ay!, por eso no me gusta hacer grupos con algunas chicas.
Lua: Cálmate, solo bromeaba.
Lío: Ah, bueno.
Lo dijo tan sólidamente que los dos ni se miraron.
Alumno: Profe, ¿de qué va a consistir?
Profesora: Como el lugar al que tienen que ir no está lejos, irán solos por grupos y me traerán un análisis de su viaje.
Después de decir eso, todos se colocaron en sus respectivos lugares del supuesto "bus" para hacer un viaje "corto" y "nada peligroso".
Arrancó el bus y todos, inclusive la profe, estaban emocionados de partir.
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Lua: Oye, ¿cuánto crees que demorará el viaje?
Lío: Me parece que diez minutos.
Lua: No te creo. Dijeron que sería corto, no inmediato.
Lío: O a lo mejor cinco minutos.
Lua: Bueno, ahí sí.
Lío: ¿Por qué ahora estás más conversadora?
Lua: Porque nunca conversábamos.
Lío: En eso sí tienes razón.
Lua: ¿Y por qué nunca me has hablado de manera directa?
Lío: Porque no encontré motivos.
Lua: Uhmm —dijo, un poco enojada.
Después de aquella conversación, los dos miraban a los demás niños conversar y se sentían apenados el uno por el otro, porque se sentían tan solos que no parecía que fueran un grupo.
Al rato, la profe se acercó a ellos con intención de mirarlos y vio que no tenían muchas ganas de continuar con este proyecto.
Profe: ¿Les pasa algo, hijos?
Lua: A mí no.
Lío: A mí tampoco.
Profesora: Pues échenle ganas, que va a ser nuestro único y especial proyecto. Después de esto no tendrán más.
Lua y Lío: Oook.
Lo dijeron casi al mismo tiempo.
Alumno: ¡Profe, mire! ¿Están buscando pelear?
Profe: A ver, a ver.
La profesora se acercó a aquel pleito.
Lili: Oye, Lua, ¿tienes agua? Me dio sed.
Lua: Okey, Lili, toma.
Lili: Muchas gracias, amiga.
Lío ignoraba todo, pues le daban igual las conversaciones de los demás. Solo quería ver a su amigo en la próxima parada.
. . . . .
Lua: Ya estamos llegando, ¡qué emoción!
Era de tarde. Al final, el viaje duró más de lo acordado: 100 minutos, por problemas con el bus y su licencia.
Profesora: Bueno, chicos, llegamos. Tómense su tiempo para acordar con su grupo y escribir en sus notas lo que observaron.
Todos, pero todos, se fueron con sus compañeros de grupo y otros con sus amigos.
Lua se fue con Lili y Lío con su amigo. Ellos disfrutaban del atardecer, pero como era un campo, el día pasaba más rápido. Así que Lili se fue con su compañero de grupo y Lua no quiso irse. Se quedó indecisa por no saber qué decirle, igual que Lío, pues su amigo también se había ido.
Lío: Bueno, es mi turno de hablar, ¿no?
Lua: Sí, adelante.
Lío: Ni modo que atr-
Lua: ¡Ay!, qué chistoso eres —dijo de manera chistosa.
Ellos acordaron que cada uno tomaría papeles y escribiría lo que pasó durante el viaje.
Lua: Vamos, sigamos retomando el viaje —dijo mientras sonreía a Lío.
Lío: Sí.
Lío se sintió un poco nervioso porque era la primera vez que alguien lo miraba así.
Profe: Ok, chicos, terminó el tiempo. Además, se está haciendo de noche, así que vengan al autobús.
Y todos entraron.
Pasó un buen rato. Estaban en las calles de chacra, donde había muchos baches.
Lua: ¿Anotaste eso?
Lío: ¡Sí!
Lili: Uyyyyy, amiguita, creo que ya te conseguiste una parej...
Lua: Silencio, Lili —dijo poniéndose nerviosa—. ¿No te cansas de decir eso a todas las personas con quienes yo converso?
Lili: Pero no forman mala pareja.
Lua: Cállate.
Lua estaba pensando qué iba a hacer después con esta chica.
Lili: Ya, ya. No vaya a ser que te quieras vengar.
Lili se retiró muy contenta por molestar a su amiga.
Lío: ¿Y qué fue eso?
Lua: Nada, siempre lo hace.
Lío: ¿Y el nerviosismo?
Lua: Ummm... no sé de qué me hablas.
. . . .
Todo marchaba bien según lo planeado, pero todos estaban oyendo sonar la rueda del bus.
Profe: ¿Usted cree que aguanta la llanta?
Chofer: Sí, aguanta. He pasado muchos años de mi vida y hasta ahora no se ha parchado.
Alumno: Profe, sigue sonando.
Profe: Ya, hijo, estaremos bien.
La profe advirtió a los padres de los niños que, si algo llegase a salir mal, llamarían a un número telefónico que les avisaría su ubicación.
La profe no sabía a quién darle el móvil, pero vio a Lío. Él nunca decepcionaba a la profe, así que se lo dio.
Profesora: Toma, hijo. Si sale algo mal, solo avisa a este grupo.
Lío: ¿Está segura de confiármelo a mí?
Profe: Claro que sí.
Lío: Okey.
Después de que la profe se fue, Lua dijo:
Lua: ¿Podrás cargar con este peso?
Lío: De poder, puedo, pero no estoy tan segur...
Listo, se acabó.
La vida del bus se hallaba en peligro. Todos, pero todos, fueron afectados y algunos, como la profesora, no se hallaron con vida.
Quedaban algunos, pero estaban débiles, como todos.
Lío: Ay, ¿estás bien, Lua? —dijo adolorido.
Lío: ¿Lua?
Lío: ¡Lua!
Lío: Vamos, respóndeme.
Compañero: Hola, compañero. ¿Te encuentras bien?
Lío: Yo sí, pero ella no.
Compañero: Por Dios, la dejaron gravemente herida.
Compañero: Lamentablemente, no podemos hacer nada —dijo mientras se sostenía el brazo con fuerza.
Lío: ¡Claro que se puede hacer algo!
Compañero: Entonces vamos a revisar si está bien el botiquín.
Lío: Vamos.
Ellos corrieron hacia el lugar del bus caído y, por sorpresa, sí se encontraba allí el botiquín con suministros.
De nuevo, corrieron hacia donde se encontraba Lua.
Lío: ¿Tú sabes de enfermería?
Compañero: Sí, un poco. Creo que puedo —decía agitadamente.
Ambos se ayudaron a cargar el cuerpo de Lua hacia la tabla mientras todos los heridos miraban aquella escena.
Lili se dio cuenta y fue inmediatamente a ayudar.
Compañero: Voy a necesitar a otro que sepa de enfermería.
Lili: ¡Yo sé!
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