CAPÍTULO 1: La noticia que nadie escucho
7:12 de la mañana.
AKIRA:
Me desperté antes de que sonara la alarma.
No sabía por qué.
Me quedé mirando el techo durante unos segundos, intentando volver a dormir.
No pude.
Hacía frío.
Agarré el teléfono.
Siete mensajes.
Tres de la universidad.
Dos de Daichi.
Y dos de Aiko.
Abrí el primero.
AIKO:
¿Estás despierto?
Escribí:
AKIRA:
Sí.
La respuesta llegó inmediatamente.
AIKO:
Milagro.
Sonreí y dejé el teléfono.
Me vestí y bajé a la cocina.
Mi padre ya estaba allí.
Sentado frente al televisor.
Tenía una taza de café en una mano y el teléfono en la otra.
HIROSHI:
Llegas tarde.
Miré el reloj.
AKIRA:
Son las siete y veinte.
HIROSHI:
Exactamente.
AKIRA:
Buenos días para ti también.
Abrí el refrigerador.
Entonces escuché la televisión.
YUMI KURODA:
Las autoridades de India continúan investigando un brote de origen desconocido que ha provocado cientos de hospitalizaciones. Los pacientes presentan fiebre elevada, desorientación y, en algunos casos, comportamiento extremadamente agresivo.
Miré la pantalla.
Había imágenes de un hospital.
Ambulancias entrando y saliendo.
Personas corriendo.
Después apareció un video borroso de un hombre siendo sujetado por varias personas.
Mi padre subió el volumen.
AKIRA:
¿Desde cuándo estás viendo eso?
HIROSHI:
Desde temprano.
AKIRA:
¿Es grave?
Mi padre no respondió enseguida.
HIROSHI:
Todavía no lo saben.
Tomé un vaso de agua.
AKIRA:
Entonces no debe ser nada.
Mi padre me miró.
HIROSHI:
No ignores las primeras señales.
Suspiré.
AKIRA:
Siempre dices lo mismo.
HIROSHI:
Porque siempre funciona.
Agarré mi mochila.
HIROSHI:
Akira.
Me detuve.
HIROSHI:
Si escuchas algo extraño hoy, llámame.
AKIRA:
Está bien.
Salí.
---
El tren estaba lleno.
Me quedé junto a una de las puertas.
Intenté ignorar las noticias que aparecían en las pantallas.
No pude.
India.
Hospitales.
Personas enfermas.
Nada que todavía tuviera relación con Japón.
Abrí las redes sociales.
Había un video circulando.
Lo reproduje.
Una mujer corría mientras grababa.
ANIKA SHARMA:
¡Cierren las puertas! ¡Cierren las puertas!
La cámara se movió.
Alguien golpeaba una puerta de cristal.
Había sangre.
El video terminó.
Lo volví a reproducir.
No entendía qué había ocurrido.
Mi teléfono vibró.
AIKO:
¿Ya vienes?
AKIRA:
Sí.
AIKO:
Eso dijiste hace veinte minutos.
AKIRA:
Sigo viniendo.
AIKO:
Eres terrible.
Guardé el teléfono.
El tren llegó a mi estación.
---
Aiko estaba esperándome frente a la universidad.
AIKO:
Cinco minutos tarde.
AKIRA:
Buenos días.
AIKO:
No cambies de tema.
AKIRA:
Buenos días, Aiko.
Ella sonrió.
AIKO:
Ahora sí.
Caminamos juntos hacia el edificio.
AIKO:
¿Viste lo de India?
AKIRA:
Sí.
AIKO:
Mi madre dice que no debemos preocuparnos.
AKIRA:
Probablemente tenga razón.
No estaba convencido.
Daichi apareció detrás de nosotros.
DAICHI:
¡Akira!
Se acercó con el teléfono en la mano.
DAICHI:
Tienes que ver esto.
AIKO:
¿Otro video?
DAICHI:
Este acaba de salir.
Me mostró la pantalla.
Una calle.
Gente corriendo.
Un automóvil destrozado.
Un hombre caminando en medio de la carretera.
Estaba cubierto de sangre.
Una mujer se acercó.
MUJER:
¡Señor! ¿Está herido?
El hombre levantó la cabeza.
Se lanzó sobre ella.
El video terminó.
Nadie dijo nada.
DAICHI:
Eso no parece una persona enferma.
AIKO:
No sabemos qué pasó antes.
DAICHI:
La atacó.
AKIRA:
¿Dónde fue grabado?
DAICHI:
Cerca de un hospital.
Miré nuevamente el video.
Algo no estaba bien.
Pero tampoco sabía explicar qué.
Entonces apareció una notificación.
YUMI KURODA:
España ha confirmado su primer caso relacionado con el brote registrado en India.
Daichi dejó de sonreír.
DAICHI:
Bueno...
AIKO:
Eso sí es preocupante.
AKIRA:
Sí.
Mi teléfono vibró.
Era mi padre.
HIROSHI:
¿Llegaste?
AKIRA:
Sí.
HIROSHI:
Bien.
Esperé.
Nada más.
AKIRA:
¿Todo bien?
Tardó unos segundos.
HIROSHI:
Ve directamente a casa cuando termines.
Fruncí el ceño.
AKIRA:
¿Por qué?
HIROSHI:
Solo hazlo.
Guardé el teléfono.
AIKO:
¿Pasó algo?
AKIRA:
No sé.
---
Las clases pasaron lentamente.
Demasiado lentamente.
No podía concentrarme.
Cada cierto tiempo revisaba el teléfono.
Pero esta vez no había nuevos videos.
Solo rumores.
La gente comenzaba a discutir sobre los vuelos.
Algunos países estaban aumentando los controles en los aeropuertos.
Otros hablaban de posibles restricciones.
Nada oficial todavía.
Cuando terminó la última clase, guardé mis cosas.
Daichi se acercó.
DAICHI:
¿Ya te vas?
AKIRA:
Sí.
DAICHI:
¿Tu padre sigue preocupado?
AKIRA:
No sé.
DAICHI:
Eso significa que sí.
Sonreí.
AKIRA:
Te llamo esta noche.
DAICHI:
Hazlo.
Aiko se acercó.
AIKO:
¿Te vas?
AKIRA:
Mi padre quiere que llegue directo a casa.
AIKO:
Entonces ve.
AKIRA:
¿Estás segura?
AIKO:
Sí.
Me miró durante unos segundos.
AIKO:
Y llámame cuando llegues.
AKIRA:
Lo haré.
---
De camino a la estación recibí otro mensaje.
HIROSHI:
Compra agua.
Me detuve.
AKIRA:
¿Cuánta?
La respuesta llegó casi inmediatamente.
HIROSHI:
Toda la que puedas cargar.
Guardé el teléfono.
Entré al supermercado.
Todavía había suficiente comida.
Compré agua, arroz, comida enlatada, baterías y algunos medicamentos básicos.
No entendía por qué estaba haciendo todo aquello.
Solo sabía que mi padre no era de los que se preocupaban sin motivo.
Cuando salí, estaba lloviendo.
---
Llegué a casa poco después de las seis.
Abrí la puerta.
Mi padre estaba en la cocina.
Había varias cajas sobre la mesa.
Agua.
Comida.
Medicamentos.
Linternas.
Baterías.
Incluso un generador pequeño.
Lo miré.
AKIRA:
¿Desde cuándo tienes todo esto?
HIROSHI:
Desde hace años.
AKIRA:
¿Y nunca me dijiste?
HIROSHI:
Nunca preguntaste.
Dejó una caja en el suelo.
AKIRA:
Papá...
HIROSHI:
Todavía no sabemos qué está pasando.
AKIRA:
Pero estás preparando la casa.
HIROSHI:
Estoy preparándome para estar equivocado.
Lo miré.
AKIRA:
¿Y si no lo estás?
Mi padre se quedó callado.
Después miró hacia la ventana.
HIROSHI:
Entonces vamos a necesitar todo esto.
La televisión estaba encendida detrás de nosotros.
Una nueva noticia apareció.
YUMI KURODA:
Las autoridades estadounidenses han confirmado el primer caso relacionado con el brote internacional.
Mi padre apagó el televisor.
AKIRA:
¿Por qué lo apagaste?
HIROSHI:
Porque ya escuchamos suficiente.
Se acercó a la ventana.
HIROSHI:
A partir de ahora quiero que hagas exactamente lo que te diga.
AKIRA:
¿Qué está pasando?
Mi padre tardó unos segundos en responder.
HIROSHI:
No lo sé.
Me miró.
HIROSHI:
Pero algo está muy mal.
Nunca había visto esa expresión en su rostro.
No era preocupación.
Era miedo.
Y eso me preocupó mucho más que cualquier noticia.
Subí a mi habitación.
Me senté en la cama.
Abrí el teléfono.
Había un nuevo mensaje de Aiko.
AIKO:
¿Llegaste?
AKIRA:
Sí.
AIKO:
Bien.
Iba a dejar el teléfono cuando apareció una nueva notificación.
No era una noticia.
Era un mensaje de un número desconocido.
Lo abrí.
Solo decía:
NO ABRAS LA PUERTA.
Me quedé mirando la pantalla.
Fruncí el ceño.
Entonces escuché el timbre.
Una vez.
Me levanté.
El timbre sonó otra vez.
Miré hacia la puerta de mi habitación.
Mi padre también lo había escuchado.
Escuché sus pasos acercándose desde el piso de abajo.
Y entonces alguien volvió a tocar.
Esta vez...
golpeó la puerta.
Tres veces.
TOC.
TOC.
TOC.
Mi padre se detuvo.
Y por primera vez desde que había comenzado todo aquello...
no hizo ningún movimiento.








