Chapter 1 El hombre del café
La campanilla de la puerta sonó y ella levantó la vista por costumbre.
—Buenos días —saludó con una sonrisa amable, la que ofrecía siempre a quien entraba en su cafetería.
Entonces lo vio.
Un hombre maduro, de porte seguro y presencia tranquila, cruzó el umbral como si el lugar le resultara familiar aunque fuera la primera vez que lo pisaba. Tenía esa elegancia natural que no necesita esfuerzo, y una mirada que parecía observarlo todo... incluida ella.
Se acercó a la barra.
—Buenos días —respondió él, con una voz grave que le recorrió la piel.
Ella mantuvo la sonrisa profesional, aunque algo dentro de ella se tensó sin aviso.
—¿Qué le pongo?
—Un café solo —dijo él, sin apartar los ojos de los suyos.
Mientras ella preparaba la taza, sintió su mirada fija. No era curiosidad. Era atención. Una atención que la descolocaba, como si él intentara leer algo en su rostro.
Le entregó el café y sus dedos se rozaron apenas.
Un contacto mínimo.
Pero suficiente para que ella sintiera un pequeño temblor inesperado.
Él llevó la taza a los labios y bebió un sorbo lento, como si saboreara cada nota del café.
Cerró los ojos un instante, disfrutándolo de verdad.
Ese gesto, tan simple, la sorprendió.
—Muy bueno —dijo él, dedicándole una sonrisa leve—. Se nota cuando alguien hace las cosas con cuidado.
—Gracias —respondió ella, intentando sonar tan tranquila como siempre.
Él dejó la taza en la barra, pero no se marchó enseguida. La observó un segundo más, como si quisiera memorizarla.
—Volveré —dijo finalmente.
Y se marchó.
Ella se quedó quieta unos segundos, con el corazón latiendo más rápido de lo normal. No sabía por qué ese hombre la había mirado así. No sabía por qué ese café cotidiano había cambiado de repente su día.