Chapter 1
Hay cosas de mi infancia que todavía recuerdo, aunque hayan pasado muchos años. Algunas las entendí recién cuando fui creciendo y pude ver las cosas desde otra perspectiva.
Mi historia empezó cuando era muy chico. Mi papá salía a trabajar para poder ayudar con los gastos de la casa y, en una de esas veces que volvió sin avisar, se encontró con algo que cambió muchas cosas: mi mamá lo estaba engañando con otra persona. Yo era demasiado chico para entender realmente lo que estaba pasando, pero sí crecí viendo las consecuencias. Había discusiones, maltrato y situaciones entre los adultos que terminaron formando parte de mi infancia.
Cuando tenía tres años me pasó algo bastante grave. Aspiré una semilla de girasol por la nariz y terminé internado en un hospital pediátrico, en un estado muy delicado. Tuvieron que operarme y después de eso fui mejorando de a poco. Mientras tanto, mi papá cayó en el alcohol y en los cigarrillos, y nuestra familia siguió atravesando momentos complicados.
Mi hermano y yo nos criamos con mi abuela. Ella nos dio muchísimo y siempre estuvo para nosotros. Sin embargo, dentro mío muchas veces sentía que había una diferencia entre mi hermano y yo. Sentía que a él le daba algunas cosas de una manera que conmigo no era igual. Nunca dejé de valorar todo lo que hizo por nosotros, pero esa sensación fue algo que llevé conmigo durante bastante tiempo.
Fui creciendo, empecé la escuela y fui avanzando con mis estudios hasta terminarlos a tiempo. Mientras crecía también fui descubriendo muchas cosas sobre mí y llegó una etapa que terminó siendo muy importante en mi vida.
A los 13 años empecé a hablar sobre mi sexualidad y salí del clóset. No fue fácil, porque mi familia no lo entendió de entrada. Mi hermano y mi hermana fueron quienes más me apoyaron, mientras que mi papá y mi abuela necesitaban tiempo para entenderlo. Yo muchas veces me sentía incómodo cuando escuchaba a mi papá hablar de personas LGBT utilizando insultos. Trataba de corregirlo y explicarle que no estaba bien hablar de esa manera, aunque al mismo tiempo yo estaba intentando entenderme a mí mismo y encontrar mi lugar dentro de mi propia familia.
Todo eso me terminó afectando muchísimo. Caí en una depresión bastante fuerte, fui a terapia varias veces y pasé por momentos muy oscuros, incluso tuve intentos de suicidio. Fue una etapa muy difícil para mí y durante mucho tiempo sentí que tenía demasiadas cosas juntas en la cabeza.
Con los años también pude acercarme nuevamente a mi mamá. Durante mucho tiempo había escuchado principalmente la historia que me contaba mi familia sobre lo que había pasado entre ella y mi papá, pero yo también necesitaba escuchar su versión. Cuando finalmente pudimos hablar de todo eso, fueron conversaciones difíciles, porque estábamos hablando de cosas que habían pasado hacía muchos años y que habían marcado a nuestra familia. Aun así, esas conversaciones me ayudaron a entender mejor mi propia historia y, con el tiempo, pudimos estar bien nuevamente. Volvimos a compartir momentos, tomar mate y tener una relación más cercana.
Hoy mi vida es bastante diferente. Sigo estudiando y actualmente estoy haciendo cuatro cursos. Me gusta mucho estudiar y estoy bastante enfocado en seguir preparándome para mi futuro. Cuando tengo tiempo también juego, escucho música, leo y hago mis cosas, pero generalmente estoy muy concentrado en mis estudios y en tratar de construir la vida que quiero.
Hace cuatro años que no veo el pueblo donde vivía antes. Ahora vivo en una ciudad y muchas veces pienso en todo lo que pasó como si estuviera viendo una etapa muy lejana de mi vida. No porque haya olvidado lo que viví, sino porque cambié muchísimo desde entonces y hoy puedo mirar muchas de esas cosas desde otro lugar.
De a poco también fui consiguiendo mis propias cosas. Me fui comprando lo que necesitaba, fui construyendo mi espacio y, sobre todo, fui empezando a sentir que estaba construyendo una vida que realmente era mía. Quizás para otras personas algunas de esas cosas sean normales o no tengan demasiada importancia, pero para mí significan mucho porque sé de dónde vengo y todo lo que tuve que atravesar para llegar hasta acá.
Cuando pienso en todo lo que pasé, hay momentos en los que todavía me cuesta creer dónde estoy ahora. Tuve momentos muy malos, cosas que me marcaron y que seguramente siempre van a formar parte de mi historia, pero también aprendí que una historia no se queda solamente en lo que te pasó, sino también en lo que hacés después con todo eso.
Y hoy, con todo lo bueno y lo malo que forma parte de mí, puedo decir que estoy orgulloso de la persona que soy y de todo lo que estoy consiguiendo poco a poco. Esta es mi historia, mis cicatrices también son parte de ella porque representan todo lo que viví y todo lo que tuve que superar, pero también está mi orgullo, el orgullo de mirar hacia atrás y saber que, a pesar de todo lo que pasó, pude seguir adelante y llegar hasta donde estoy ahora.