01/ ๐ ๐ฌ๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐ ๐๐ ๐ฝรญ๐ ๐ณรกctea
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El autobรบs se sacudiรณ sobre la nieve como un barco viejo, y el niรฑo, dormido contra mi pecho, apenas se quejรณ. Lo envolvรญ mejor en el abrigo, con la capucha de su pijama de osito cubriรฉndole las orejas. Llevaba asรญ casi seis horas, desde la terminal de Seรบl, y las piernas me dolรญan de no moverlas.
โยฟTienes hambre, Min-jun? โmurmurรฉ, aunque sabรญa que no responderรญa.
No habรญa querido comer nada en todo el viaje. Solo se aferraba a su osito de peluche azul, con esos ojitos que aรบn no entendรญan por quรฉ su mundo se habรญa roto en pedazos.
Yo tampoco lo entendรญa del todo.
Hacรญa apenas un mes que Seo Ji-ho habรญa muerto. Un accidente, dijeron. La palabra sonaba tan limpia, tan definitiva, que no dejaba espacio para el dolor. El dolor llegaba solo, de noche, cuando Min-jun por fin dormรญa y yo me quedaba mirando el techo de una habitaciรณn que no era mรญa.
Y luego estaba Seo Hyun-woo.
El hermano menor de Ji-ho nunca me habรญa tragado. Desde el dรญa en que anunciรฉ que salรญa con su hermano, un omega recesivo como yo, habรญa hecho todo lo posible por hacerme la vida imposible. Que si no era digno, que si manchaba el apellido, que si Ji-ho merecรญa algo mejor. Y cuando Ji-ho, terco, se casรณ conmigo igual, Hyun-woo lo obligรณ a firmar una renuncia a sus derechos sobre la propiedad familiar.
"Para que no uses al niรฑo como moneda de cambio", me escupiรณ una vez.
Como si yo fuera capaz de algo asรญ.
Ahora Ji-ho no estaba, y Hyun-woo habรญa aparecido en el funeral con esa sonrisa que no le conocรญa. Primero me llamรณ, con esa voz que fingรญa amabilidad:
โHe oรญdo que no tienes a dรณnde ir. Si quieres, puedo prestarte una casa.
โยฟUna casa? โrepetรญ, desconfiado.
โToma a ese niรฑo โdijo, y el tono se le enfriรณ de golpeโ. Y no vuelvas a aparecerte nunca mรกs delante de mรญ ni de mi familia.
Esa era la condiciรณn. La casa no era un regalo: era una despedida. Un billete de ida para que yo y mi hijo dejรกramos de estorbar.
Lo aceptรฉ. ยฟQuรฉ mรกs podรญa hacer? No tenรญa trabajo, no tenรญa dinero, y el poco que habรญa ahorrado estaba inmovilizado en una cuenta que ya no podรญa tocar. Cada noche, en la pensiรณn barata donde me escondรญ los primeros dรญas, deseรฉ que todo fuera un sueรฑo. Deseรฉ que Ji-ho abriera la puerta y me dijera que era una broma pesada.
Nunca lo hizo.
Asรญ que ahora estaba en un autobรบs rumbo a un pueblo que no conocรญa, con mi hijo en brazos y el corazรณn hecho trizas.
El letrero de la terminal apareciรณ entre la nieve: **Eunha-ri**.
โEl pueblo de la Vรญa Lรกctea โmurmurรฉ, y casi me reรญ. Quรฉ nombre tan bonito para un lugar al que llegaba huyendo.
Bajรฉ del autobรบs con Min-jun bien abrigado. El aire me golpeรณ la cara, frรญo y limpio, muy distinto al de Seรบl. No me gustaba el mar, pero decรญan que Gangwon-do era famosa por รฉl. Tal vez, en verano, podrรญa llevar a Min-jun a verlo. Pensar en cosas positivas. Eso era lo que me repetรญa a mรญ mismo, una y otra vez, como un mantra.
Lo peor ya pasรณ. Solo necesitas vivir feliz con Min-jun.
La tรญa de Ji-ho, una mujer mayor que nunca conocรญ bien, me habรญa dejado una propiedad vacรญa en este pueblo. Un favor de รบltima hora, o quizรก una forma de que el apellido Seo no tuviera que cargar conmigo. No lo sabรญa, y ya no me importaba. Solo querรญa un techo, un lugar donde Min-jun pudiera crecer sin miedo.
El pueblo era mรกs pequeรฑo y desolado de lo que imaginรฉ. A las siete de la tarde no habรญa ni una sola luz encendida en las casas. Ni tiendas de conveniencia. Ni gente en la calle. Solo un letrero de una lavanderรญa y otro de un restaurante de barbacoa, ambos cerrados, y el silencio blanco de la nieve.
โQuรฉ extraรฑo โmurmurรฉ, apretando a Min-jun contra mรญ.
No habรญa peligro, me dije. No habรญa nada que me atormentara aquรญ. Solo un pueblo dormido, y yo con mi hijo, buscando un lugar al que llamar hogar.
Caminรฉ un poco mรกs, siguiendo las indicaciones que me habรญan dado. La casa estaba al final de una calle estrecha, con un portรณn de madera vieja. Me detuve frente a la puerta, sacando la llave del bolsillo.
Entonces lo oรญ.
Un gruรฑido. Bajo, profundo, animal.
Me girรฉ despacio y vi al perro. Grande, enorme, con el pelaje oscuro y un collar rojo. Estaba atado a un poste, pero aun asรญ me helรณ la sangre. Sus ojos me miraban fijos, y el gruรฑido no cesaba.
โTranquilo, tranquiloโฆ โsusurrรฉ, dando un paso atrรกs.
Necesitaba meter a Min-jun dentro de la casa. Rรกpido. Antes de que el animal se soltara, antes de que algo saliera mal.
โยฟQuรฉ te trae por aquรญ? โdijo una voz a mis espaldas.
Me sobresaltรฉ. Me girรฉ, y allรญ estaba รฉl.
Un hombre. Pelo castaรฑo, hombros anchos, una mirada que no tenรญa nada de amable. Estaba tan cerca que casi podรญa sentir el calor de su cuerpo. Huele a tabaco y a algo mรกs, algo oscuro, algo que me hizo dar un paso atrรกs por instinto.
โยฟMe estรกs hablando a mรญโฆ? โtartamudeรฉ.
รl no respondiรณ. En cambio, se inclinรณ hacia mรญ, demasiado cerca, y aspirรณ el aire junto a mi cuello.
โยฟQuรฉโฆ? โempecรฉ.
โยฟOmega? โmurmurรณ, y su voz sonรณ como un trueno lejano.
Mi corazรณn se detuvo. Porque en ese momento, en ese pueblo vacรญo, frente a ese hombre que me miraba como si yo fuera una presa, supe que mi vida tranquila, mi vida nueva, mi vida sin miedoโฆ
Acababa de complicarse.
โยฟNo puedes oรญr?
**Continuarรกโฆ**
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