Capítulo 1
—¿Qué es un sueño? —es lo que se repetía Yulio después de haber experimentado esos sucesos tan extraños.
No lograba explicar por qué cada vez que cerraba los ojos al dormir era transportado a un lugar desconocido, con el cual, ya estaba familiarizado.
Todo comenzó cuando Yulio, un joven con espíritu curioso y solitario despierta una noche en un lugar que no reconoce. Había un gran salón que, a simple vista, parecía lujoso. Alrededor, un campo iluminado por una gran luna hacía relucir un hermoso lago donde se reflejaban miles de estrellas.
—¿Qué es este lugar? —se preguntó para sí mismo mientras caminaba alrededor.
Entró al salón. El lugar era iluminado por velas, dándole un ambiente melancólico. Yulio no pudo evitar sentir miedo cuando, de pronto, la silueta de otra persona llamó su atención.
Era un joven alto, su vestimenta era simple en tonos oscuros. Con semblante triste pero bastante atractivo, que lo miraba fijamente.
—Disculpa —dijo Yulio—. ¿Te encuentras bien?
—¿Cómo llegaste aquí? —respondió el chico con una voz grave, como si no la hubiera usado en mucho tiempo.
—Desperté en este lugar, no sé en dónde estoy. ¿Me puedes ayudar?
—¿Ayudarte? Ni siquiera puedo hacer algo por mí.
Cuando Yulio se acercó lo suficiente, observó la palidez en la piel de ese chico. No pudo evitar sorprenderse ante esa imagen; parecía que llevaba mucho tiempo abandonado ahí. Ambos se miraron fijamente y un silencio ensordecedor los rodeó, hasta que la voz grave resonó en todo el salón:
—Puedes venir conmigo. Por aquí hay un lugar donde sentarse—
—¿Cómo te llamas? —preguntó Yulio al caminar detrás de él hasta una banca en la parte exterior.
—Agus.
Ambos chicos se sentaron uno al lado del otro. A pesar de la extraña situación, tuvieron una conversación enriquecedora, donde Agus reveló su largo tiempo en ese lugar y los pocos recuerdos que tenía antes de llegar ahí.
—Solo puedo recordar que me acosté a dormir en mi cama como de costumbre y de pronto ya estaba en este lugar —explicó Yulio con más confianza.
—Si llegaste aquí al dormir, deberías intentar dormir de nuevo —dijo Agus—. Probablemente despiertes en tu cama.
—¿Quieres decir que esto es solo un sueño?
—Probablemente sí.
—¿Qué es un sueño? —preguntó con un rostro confuso.
Agus no supo responder.
Yulio dudó un momento, pero decidió intentarlo. Cerró los ojos, y el silencio del lugar lo envolvió, y sin darse cuenta, se había dormido.
Un fuerte sonido resonaba en sus oídos, era la alarma en su celular.
Exaltado despertó, y efectivamente, se encontraba en su cama.
Todo el día se sintió confundido, incapaz de decidir si había sido realidad o solo un sueño.
Pero, en el fondo, algo dentro de él deseaba volver.








