Prólogo
Felicidades, sigues con vida.
Y de alguna manera esta libreta llegó a tus manos y decidiste abrirla.
Una decisión cuestionable, permíteme decirte. Aunque, ya que estás aquí, te advierto que no vas a encontrar una guía de supervivencia. Lo más probable es que solo encuentres todas las desgracias por las que tuvimos que pasar y, con un poco de suerte, también algo de lo que nos hizo seguir adelante.
Si lees esto, no sé si aún seguiré con vida, tampoco sé si estarás solo o acompañado, si estás bajo la luz del sol o escondido en la oscuridad; pero una cosa es segura: Llegar hasta donde estás ahora no ha sido fácil. Para ninguno de nosotros lo ha sido.
Aún recuerdo cuando todo empezó, pensé que solo sería algo temporal, que alguien vendría a arreglarlo. Pero la ayuda nunca llegó y entonces supimos que estábamos solos.
Desde ese momento fui testigo de espantosos escenarios que espero nunca volver a vivir pero sé que son recuerdos que siempre me atormentarán. Aunque, ¿qué te puedo decir? Nadie se salva de eso.
Un pequeño e inevitable consejo: Piensa bien en quién confías. Ya no hay lugar para los héroes ni para las segundas oportunidades. El miedo y la desesperación han convertido a las personas en monstruos y esos monstruos no siempre tienen la piel podrida y los ojos vacíos.
El fin llegó para todos. Pero para algunos, todavía no ha terminado.
Intenta mantenerte con vida.
Porque esto apenas empieza.
—S








