Capítulo 1
"Ya casi lo hemos logrado, aislar la Sala de Gauf y de esta forma alcanzar nuestra más anhelada meta: someter a todos los profanos"
Esas fueron las palabras que escuche salir de la boca de El mientras me escondía en una pequeña garita que yo creía, un punto donde Ellos no me verían. Pues craso error. Ese error me costará la vida y la vida de mi familia y no porque mi plan no fuera perfecto... Es porque nunca hubo un Plan de por medio.
Son las 9:36 pm, 12 de noviembre del '27; todo esto parece salido de una vieja tira cómica retorcida de los noventa. Estoy escondido en los cerros que colindan detrás de mi vieja casa. Espero su llegada, Ellos vendrán. No sé cuánto demorarán, pero lo harán. Ellos siempre ganan, es la regla general del juego.
A estas alturas no tengo mucho que decirte querida bitácora. Solo que tengo demasiado frío. Las pocas conservas que traje se acabaron y el agua solo lo bebo de la lluvia. Estoy cubierto de tierra de la cabeza a los pies. Mis pies sangran, Todo sangra. El karma me devora desde adentro, y me temo que aquello no lo puedo detener.
Por demás está decirte que lo he perdido todo. Soy un cobarde, no le he contado a nadie sobre lo que vi, pero Ellos nunca se toman nada a la ligera. Solo tengo la esperanza que vengan cuanto antes, que me disparen, descuarticen y arrojen mis restos en un fosa o en el camión de basura. A estas alturas me da igual...
El cuerpo es solo una coraza, el vehículo de un piloto invisible que Ellos conocen bien, y es lo que ahora Ellos tratan de controlar. No deseo que mi familia esté involucrada en todo esto, pero de seguro irán a por ellos cuanto todo esto termine. No puedo hacer nada contra Ellos...
Ellos saben dónde me encuentro, saben que me hallo cubierto de mi propia mierda hace días y que me falta muy poco para dejar este lugar. Allá no me espera nadie, he traicionado a todos, no hay nada para mí en las dimensiones de Daath. Malkut es mi lugar en el Árbol sefirótico, al no existir más lugares insignificantes.
Y, sin embargo y pese a todo, es ahora más que nunca que recuerdo los días en las que Tiferet se manifestaba en forma de los rayos del sol en medio de una tenue lluvia junto a Clarisse, mi hija, mientras jugábamos en el viejo jardín de nuestro hogar. El momento preciso para que el Cosmos se detuviera solo para verla sonreír y lejos de toda preocupación, atrapados por la eternidad...
Tales días desaparecen de mis recuerdos.
Lo único que me mantiene vivo en este momento es el hecho de que espero a alguien más a parte de Ellos. No puedo volver a casa, ni tampoco tengo a donde huir. Ellos lo sabrían... Así que solo espero la inminente muerte. Es solo cuestión de tiempo para que logren hallar mi escondite, pero solo yo y alguien de la infancia lo conocemos. Así que lo que en realidad hago es ganar algo de tiempo. Tiempo suficiente para enviar cierta información a esta persona que espero. No te puedo decir por el momento de quien se trata, vieja amiga, por motivos de seguridad... Espero que venga pronto.








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