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Crisantemo Prisionero

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Summary

Una cuenta bancaria con más de diez mil dólares, perfumes importados, ropa de diseñador y joyas de todo tipo eran apenas algunas de las cosas que Olivia Astor aspiraba a poseer con tan solo quince años. Había crecido rodeada de lujos, acostumbrada a gastar sin mirar precios y a vivir con la absurda seguridad de que el mundo siempre estaría a sus pies. Para Olivia, tenerlo todo al alcance de sus manos era tan normal como respirar. Encerrada durante cuatro años bajo el control de Bryce, Olivia fue reducida a una sombra rota física y mentalmente, convencida de que jamás podría escapar de las garras del hombre que destruyó su vida. Sin embargo, cuando una inesperada oportunidad cambia su destino, Olivia deberá enfrentarse a un mundo que ya no reconoce y a las cicatrices que Bryce dejó marcadas en cada parte de ella.

Genre
Drama
Author
Donvi
Status
2d ago
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Gardenia con olor a fresa

Un leve clic resonó en el cuarto, apenas era audible entre todo el silencio que rodeaba la mañana, despertando de un sueño profundo en ese instante sus dedos rozaron la seda de las sábanas mientras giraba lentamente sobre su cama King size.

Estiró un poco su brazos hacia el techo que tenía una estructura empotrada y luces Led qué formaban un cuadrado gigante diseñado y escogido por ella misma que solo brillaba suavemente mientras ilumina a la habitación de color azul tenue.

Cada objeto de la habitación incluido los muebles parecían suspendidos en el aire y las paredes tienen un color blanco impecable en cada rincón, los rayos del medio día apenas comenzaban a entrar por las cortinas blancas.

Se estiró despacio arqueando la espalda y dejando que sus brazos y piernas se extendieran un poco fuera de las cobijas, sus ojos estaban aún nublados pero aún así se incorporó sentándose en la cama donde su mirada rápidamente se focalizó en su mesa de noche donde había un vaso de cristal con jugo de naranja y un par de pastillas qué ella ya sabía con seguridad quien lo había dejado allí.

Solo tomó eso sin decir nada pero agradecida en silencio ya que eso aliviaría la presión en su cabeza.

La maldita resaca era especialmente molesta ese día tanto que parecía que podría arruinar su estado de ánimo en cualquier momento pero afortunadamente era sábado y no había apremio ni la responsabilidad de madrugar al colegio.

Ella solo se levantó y caminó hacia la ventana, abriendo despacio y con delicadeza las enorme cortinas que caían hacia el suelo dejando que la luz por fin inundara su cuarto y desde donde estaba parada podía ver el amplio jardín, árboles cortados con precisión y a lo lejos estaba el jardinero moviéndose cuidadosamente mientras dejaba impecable el césped.

Todo está bastante tranquilo y en su lugar como siempre había sido hasta ahora; el teléfono celular vibró sobre la otra mesa de noche que estaba al otro lado de la cama, sacándola de sus pensamientos mientras reaccionaba y caminaba a contestar.

En la pantalla iluminada salía el nombre de la persona que llamaba y una leve sonrisa se mostró en su rostro, deslizó el dedo para contestar en seguida.

—¿Ya estás despierta, cariñito? —preguntó la persona del otro lado con voz ligera y divertida cargada de una complicidad qué ambas tenían desde años atrás

—Más o menos —dijo ella con la voz estropajosa debido a la sed que presentaba en ese momento mientras se frotaba la sien con la mano libre —¿por? ¿Pasa algo?

—Bueno, no del todo pero pensé en aprovechar este sábado, vamos al centro comercial ya sabes algo desestresante como inmiscuirnos en las tiendas y ver qué hay de temporada y de paso… Algo para curarnos la resaca

Ella caminó por la habitación rodando los ojos con pereza, y se dejó caer sobre un sofá chaise longue cercano acariciando los cojines con un gesto distraído mientras seguía escuchando a su amiga al otro lado del celular.

El plan que ella le había propuesto era simple y sin preocupaciones parecía ser perfecto para ese día que apenas empezaba.

—Me parece bien —respondió luego de pensarlo unos instantes —de todos modos necesito una distracción después de lo de ayer

—¡Genial Liv! — la persona del otro lado río —yo sabía que dirías que si y tu muy bien sabes que no hay nadie con quien prefiera pasar el sábado que contigo, ¿a qué hora nos vemos en el centro comercial?

—¿Qué tal a la una? —propuso Liv —así tendremos algo de tiempo para desayunar y arreglarnos sin prisa

—Perfecto, entonces nos vemos ahí, voy a alistarme

—Ya nos vemos —Liv sonrió —no te vayas a tardar ehh

Colgó y se levantó de nuevo lentamente, caminando hacia su vestidor, que estaba empotrado en la pared completa, tenía puertas corredizas de madera y detalles metálicos.

En su interior había secciones bien organizadas con estantes para ropa doblada y recién lavada, otra con barras para colgar vestidos, faldas, camisas y abrigos; había cajones ideales para colocar accesorios y la ropa interior, contaba también con un espacio superior para guardar maletas o prendas de temporada en la parte baja cajoneras donde descansaban varios pares de zapatos de todos los modelos, formas colores y para cada ocasión especial.

Sus dedos se deslizaron sobre la parte de vestidos escogiendo uno cómodo pero que sea elegante así como para una salida de fin de semana pero se detuvo cuando vio uno que le llamó la atención por completo.

Era corto, entallado y con una caída fluida confeccionado en tela cashmere o cachemira de alta calidad por su puesto como todo dentro del armario y el color por otro lado es casi gris un poco más claro pero atrae con sus detalles minimalistas cuidadosamente pensados con finas costuras a la vista con escote cuadrado y mangas ligeras.

Decidió usar eso junto con mallas térmicas por el clima de afuera debido a que recién entraba el otoño y estaba más frío de lo habitual.

Mientras se cambiaba recordaba fragmentos de la dichosa fiesta es decir las luces, la música, la sensación de caos y pequeñas risas pasaban por su memoria pero nada de lo que tenga que avergonzarse solo evocaba algo de diversión y un momento único aunque cada fiesta era única en la vida de Liv.

Arreglo su flequillo qué caía hasta sus mejillas notando como su cabello brillaba suavemente bajo la luz que entraba por la ventana, se maquilló con mucho cuidado y eligiendo los productos correctos cuando termino fue hasta el armario de nuevo y fue a escoger los zapatos y el bolso que usaría para combinar con su vestido.

La casa estaba en completo silencio que era sólo interrumpido por el leve sonido del personal moviéndose en las diferentes habitaciones, Liv bajo por las escaleras amplias apoyando su mano en la baranda pulida.

Cuando llego al comedor encontró en la mesa ya preparado: un tazón de fruta fresca, panecillo tibios y un par de platos preparados perfectamente acomodados; Liv frunció el ceño al ver la fruta

—Otra vez esto cuando vengo a comer —murmuró con una mueca de asco mientras apartaba el plato con la punta de los dedos.

No le gustaba y nunca tocaba fruta de ningún tipo pero por alguna razón siempre estaba ahí.

Así que se limitó a tomar un panecillo qué al parecer si se le antojaba y le dio un pequeño bocado pero su expresión cambió al notar la ausencia de algo.

—¿Y con qué carajos creen estos que me voy a pasar este pan? —alzó la voz con evidente molestia

De un manotazo empujó el plato con fuerza haciendo que los cubiertos tintinearan sobre el mantel.

La taza vacía que estaba al centro de la mesa rodó hasta el borde y cayó al suelo con un golpe seco que hizo eco por todo el comedor.

—¡Oye, tu! —grito sin siquiera mirar a la mujer estaba en la puerta con la cabeza inclinada —¿Qué parte de que quiero algo caliente no entienden aquí? ¡No soy un maldito pájaro para desayunar fruta, aire y ya!

El hombre que trabajaba en la cocina apareció desde la puerta del fondo con el rostro pálido al ver a Liv furiosa

—El de la cocina —lo señaló con un gesto brusco —quiero una taza de leche de fresa caliente, ahora, y si no la tengo en frente de mi en cinco minutos más vale que no te dejes ver en todo el día.

Ambos empleados asintieron rápidamente y se apresuraron a cumplir la orden, mientras Liv se arrima a al respaldo de la silla con un suspiro exagerado, golpeaba la mesa con los dedos marcando un ritmo de su impaciencia

—Increíble —bufo con desprecio —ni siquiera pueden prepararme un desayuno decente sin que tenga que gritarles.

La mujer colocó frente a ella la taza de leche caliente con sumo cuidado temiendo qué hasta el más mínimo movimiento provocará otra explosión.

Pero Liv a pesar de lo ocurrido tomó la taza con elegancia y la acercó a sus labios dando un sorbo lento, en cuanto el líquido tocó su lengua frunció el ceño con disgusto.

—¿Qué se supone que es esto? —dijo en voz baja pero con tono duro qué hizo que ambos empleados contuvieran el aliento

—Es la leche de fresa qué pidió señorita —balbuceo el cocinero con nerviosismo

Olivia dejó la taza con un golpe seco sobre la mesa

—¿Leche de fresa? Esto no sabe a nada, esta insípido —se inclinó ligeramente hacia él mirándolo con desprecio —¿Acaso eres nuevo o porque no sabes como me gusta la leche de fresa? Llevo años tomando lo mismo y aun no aprenden

El hombre tragó saliva sin atreverse a responder

—Tráeme el bote de saborizante de fresa —ordenó con firmeza y chasqueando los dedos —yo misma le pondré la cantidad correcta y más vale que observes bien como lo hago porque si a la próxima está otra vez así de simple no vas a tener que preocuparte de cocinar nunca más aquí.

El cocinero asintió, casi tropezando en su prisa por obedecer mientras Liv lo seguía con la mirada

—Uno les da trabajo y ni siquiera pueden hacer algo tan simple —murmuró girando la taza entre sus manos con un gesto de aburrimiento

De nuevo el cocinero regreso al instante con el bote de saborizante de fresa en las mano, sin levantar la vista, Liv se lo arrebató de un tirón y sin dudar vertió una generosa cantidad en la taza hasta que el líquido adoptó un color rosado mucho más intenso.

Tomó la cuchara con delicadeza y revolvió despacio, luego dio un sorbo más

—Así es como se prepara algo decente —dijo en voz alta con una sonrisa sarcástica en su rostro —no entiendo porque tengo que enseñarte hasta lo básico ¿o acaso necesitas un manual para seguir órdenes simples?

El cocinero bajó la cabeza mordiéndose los labios en silencio, Olivia dejó la taza sobre la mesa y clavó la mirada en la mujer que estaba junto a él.

—Tu —dijo con frialdad —si vas a permitir que este inútil sirva semejante porquería sin corregirlo entonces más vale que empieces a buscar otro lugar donde trabajar ya que si el se va tu te vas con el ¿entendido?

—Si, señorita —respondió la mujer con la voz temblorosa

—Bien —Olivia se puso de pie de golpe apartando la silla con un movimiento brusco —no pienso perder más el tiempo con esto, me espantaron el apetito por completo

Tomó su bolso del respaldo de la silla y caminó con pasos firmes hacia la puerta principal todavía con el ceño fruncido, cada paso resonaba en el piso de mármol y el silencio del personal era absoluto qué podía oírse hasta el más leve roce de sus zapatos.

Al salir al exterior al auto negro con vidrios polarizados último modelo ya la esperaba en la entrada, el chófer vestido impecable con traje oscuro abrió la puerta trasera con leve inclinación de cabeza pero Olivia no le dirigió ni una mirada amable

—¡Al centro comercial! —ordenó con voz dura casi gritando —y rápido que no pienso perder el día esperando a que te decidas arrancar

—Sí señorita Astor —respondió de inmediato cerrando la puerta con suavidad y subiendo al asiento del conductor.

El auto arrancó sin demora alejándose de la mansión mientras que Olivia se recostaba en el asiento con los brazos cruzados y el gesto de mal humor aún se mantenía.

Si había algo que detestaba es que tenga que soportar tan temprano por la mañana la incompetencia y hoy para su desgracia todo el mundo parecía estar empeñado en ponerla de mal humor.

El trayecto al centro comercial fue silencioso, Olivia miraba por la ventanilla con el ceño fruncido pero su respiración ya no estaba tan agitada como antes ya que poco a poco la furia qué había explotado en casa se transformaba en calma.

Cuando el auto se detuvo frente a la entrada principal el chófer bajó enseguida para abrirle la puerta, Olivia salió con pasos elegantes y firmes sin detenerse para acomodar su cabello que caía en ondas sobre los hombros, antes de marcharse, giró ligeramente el rostro hacia el hombre.

—Escucha bien —dijo con tono bajo y afilado —en cuanto te llame vienes por mi no me importa donde estés o que hagas te presentas aquí rápido ¿ha quedado claro?

—Si señorita Astor —respondió el chófer con leve inclinación

—No lo olvides —Olivia le advirtió

Y sin esperar una respuesta se dio la vuelta y entró al centro comercial, el interior era amplio y luminoso con escaparates decorados con las últimas colecciones de otoño, Olivia caminaba entre los pasillos como si el lugar fuera de ella observando cada vitrina con una mezcla de interés y desdén,

Su postura estaba erguida, el mentón ligeramente levantado y la forma en que miraba alrededor dejaba claro que no era una clienta corriente.

Al llegar a la sección de ropa de diseñador, una voz conocida resonó cerca de los probadores

—¡Liv!

Sonrió al instante y giró en dirección a la voz, era su mejor amiga de toda la vida que caminaba hacia ella con los brazos abiertos.

Ambas se fundieron en un abrazo cálido uno de los pocos gestos sinceros qué Olivia compartía con alguien fuera de su familia

—Por fin llegas, pensé que te quedaste dormida o algo —bromeó con una sonrisa traviesa su amiga

—Dormida no, pero sí furiosa —respondió Olivia rodando los ojos mientras se acomodaba para caminar junto a su amiga entre los estantes —no tienes idea de lo insufrible qué ha sido mi mañana, el cocinero no puede preparar una simple leche de fresa como a mi me gusta, ni que fuera ciencia nuclear o algo.

Su amiga soltó una carcajada suave y negó con la cabeza

—Te entiendo perfectamente hay personas que no nacieron para servir en lugares como los que vivimos nosotras, si no pueden con algo tan básico mejor es que se larguen antes de hacer el ridículo de esa forma

—¡Exacto! —asintió Olivia con gesto elegante —a veces pienso que si no estuviera yo viendo cada detalle la casa se viene abajo

—Pues es gracias a ti que no es así Liv —guiño el ojo —tomando uno de los vestidos del perchero —mira este color te haría ver increíble

Olivia sonrió por primera vez en todo el día, el mal humor no desapareció del todo pero estar con Alisson siempre hacía ese efecto de hacerla sentir que ella era alguien importante y con expectativas por encima de cualquiera.

Mientras caminaban entre estantes Olivia y Alisson cambiaron de tema con naturalidad dejando atrás la tensión de la mañana

—Entonces, todavía recuerdo la fiesta de anoche —Alisson mostró una sonrisa traviesas —honestamente Liv me pregunto cómo sobreviviste después de todo lo que te bebiste

Olivia rodó los ojos con diversión y se cruzó de brazos con aire de falsa indignación

—¡Por favor! No tanto solo unos cuantos cócteles nada del otro mundo —puso un tono convincente qué parecía sinceridad absoluta

—Alisson arqueo una ceja soltando una carcajada —aja, claro “solo unos cuantos cócteles” —repitió inclinando se hacía ella y bajando la voz —cerca de ¿qué? ¿Diez? ¿Doce de esos que cuestan 12.000 mil dólares cada vaso?

Olivia suspiró exageradamente y negó con la cabeza pero igual sonreía ante la forma en que su amiga exageraba la situación

—Vamos Liss, no seas dramática solo fueron unos seis de esos cócteles de la barra VIP pero igual lo haces sonar épico

—Alisson la empujó suavemente por el hombro mientras seguían caminando —Épico claro, con tu pequeño talento para beber como si el mañana no existiera yo diría que esta vez fue más que eso

—Mm tal vez —Olivia rio de buena gana mientras se acomodaba el cabello y miraba un vestido de última colección —cada fiesta lo es única y no pienso negarlo

Alisson empezó a reírse casi sin poder ocultarlo

—Y hablando de exagerar ¿recuerdas el video que grabé anoche?

—Olivia la miró con desconfianza —¿Qué video?

—Pues ese —dijo Alisson señalando su celular —el de ti donde cantas a todo pulmón Dare de Gorillaz con un cóctel en la mano y todos gritando contigo entre risas ¡dime que si recuerdas esa escena bochornosa!

Olivia puso los ojos en blanco pero no pudo evitar soltar una carcajada

—Eso no cuenta —protesto Olivia —solo estaba animando a todos nada más

—Si claro —río Alisson moviendo la cabeza —todos sabemos que estabas ebria y te veías ridículamente divertida

—Olivia se acomodo el cabello con elegancia —ridícula yo eso jamás, solo la estaba pasando bien y si se ríen de eso pues que lo intenten a ver como les va

—Yo no puedo dejar de reírme —Alisson tomaba un abrigo de un perchero — pero admito que verte así Liv Astor es mi mayor satisfacción.

Caminaban como si todo el centro comercial fuese su pasarela privada, sin reparar en las miradas incómodas de los empleados que, discretamente, se hacían a un lado al verlas acercarse y la tarde transcurrió entre bolsas, tarjetas negras deslizándose sin límite y una fila de empleados saludándola como si ella fuese de la realeza.

Cada compra, cada gesto, cada palabra reafirmaba que era parte de la vida diaria de Olivia Astor .

Al final de la tarde, Olivia y Alisson salieron del centro comercial seguidas por un par de empleados cargando bolsas y más bolsas, algunas ni siquiera abiertas. Olivia caminaba delante con una sonrisa satisfecha y el brillo arrogante típico en sus ojos.

—Esto sí que es terapia —comentó mientras hacía tintinear una pulsera nueva en su muñeca — no hay problema que no pueda arreglarse con una buena dosis de compras

El chófer aguardaba en la entrada, abrió la puerta y comenzó a guardar las montañas de bolsas en el maletero y lo mismo hacia el chófer de Alisson Cooper ya que ambas compraron la misma cantidad de cosas.

Olivia se acomodó en el asiento trasero con gesto de reina, cruzó las piernas y suspiró satisfecha, acariciando con la yema de los dedos una de las cajas de diseñador, el auto arrancó y se perdió entre el tráfico de la ciudad.

Mientras Olivia Astor, envuelta en lujo y en su propia vanidad, sonreía convencida de que así era como debía vivirse la vida: derrochando sin medida.


Nota de autora: ¡Bienvenidos a la historia! , gracias por darle la oportunidad y acompañarme en este viaje, me justaría saber si engancho o no ...

¡¡NOS LEEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO!!

Publicare 3 veces a la semana.

Chapters
1. Gardenia con olor a fresa
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