Customize readability
Aa

La Fantasía De Una Pobre Alma

All Rights Reserved ©

Summary

Dylan es un chico que decidió cambiar su identidad y su físico, sin dejar de amar al hombre que siempre estuvo a su lado. Tiene un jefe que fue como un padre y lo metió a su compañía de espías y con su apoyo crearía muchas cosas, negocios, ser el mejor espía, nunca antes visto. Pero por dentro se está rompiendo y eso lo debilitaría en su siguiente misión, al punto de tener un accidente y caer en coma. Es en ese punto donde la historia comienza. Por meses se analiza y fortalece mentalmente. Al despertar descubre que su novio lo cuido todo ese tiempo, por lo que decide seguir protegiéndolos bajo las misiones secretas, sin embargo es descubierto por el, cosa que no lo detuvo, al contrario, a pesar de que el hijo de su jefe se alía con una enemiga del pasado lo atacarían sin parar. Es entonces que el más fuerte que nunca opta por mantener todo en orden. Vence su tormentoso pasado, fortalece su unión con Baraku, descubre secretos de su familia, apoya a su hermana y vuelve a fracasar pero ya sin dejarse caer, ataca su organización para poderla corregir y regresar a lo que era, externa su relacion para su futuro matrimonio. Escribo lo que duele bonito, pero siempre hay final. Portada y arte hechos a mano por mí, @RushiK, mejorados digitalmente con IA solo para calidad HD Escribo lo que duele bonito, pero siempre hay final.

Genre
Lgbtq
Author
RushiK.
Status
10h ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Era un alma perdida que ya no tenía fe.

Solo le quedaba la lluvia. Corría por callejones sin mirar al frente, dejándose llevar por el viento, huyendo de todo lo que sentía.

En su momento más oscuro, hasta el clima pareció entenderlo. Tenía la garganta a punto de quebrarse y una lágrima que no caía.

Ya no aguantó más y gritó. Un grito tan fuerte que solo los relámpagos pudieron cubrir.

Su mente y su corazón ya no estaban conectados. No sabía qué hacer. La impotencia la hizo perderse aún más.

Llegó a un lugar lleno de baches, con miedo de caerse y sin saber cómo esquivarlos. Su mente estaba tan nublada por pensamientos negativos que no podía enfocarse en nada.

Hasta que cayó.

De rodillas, en un charco.

En el agua vio su reflejo. No era él, era lo que quedaba de él. Pálido, con los ojos rojos, temblando.

— Déjame salir, Dylan. Si me dejas tomar el control yo puedo defenderte. Yo puedo hacer que paguen por lo que te hicieron —gruñó la primera voz, llena de odio.

— No le hagas caso —interrumpió la segunda, angustiada. — Si lo dejas, solo va a empeorar todo. Déjame a mí, regresemos. Tenemos que aclarar las cosas, quizás aún podamos aclararlo.

— ¿Volver? ¿Para qué? ¿Para que nos vuelvan a romper? No. Esta vez voy a vengarnos yo.

— ¡No! ¡Lo vas a arruinar todo!

Dylan se agarró la cabeza con fuerza. Su reflejo en el charco se distorsionaba con la lluvia.

— ¡Basta! ¡Ya cállense los dos! — gritó con la voz rota. — No quiero que ninguno tome el control. ¡No quiero!

Y se echó a llorar. Ahí, de rodillas en el charco, bajo la lluvia, lloró como el alma perdida que era.

Justo en ese momento su celular empezó a vibrar.

Se secó rápido las lágrimas y contestó con la voz temblorosa, tratando de sonar firme.

— ¿Ahora qué quieres?

— Que te pongas en posición. Ahora. — Su voz grave, mandona, sin rodeos. — Llevas 40 minutos desaparecido. La misión no espera.

— ¡Pues que no espere! ¡Te dije que estoy mal! ¡No puedo ni pensar!

— Dylan, respira. Te escucho temblar. ¿Dónde estás?

— No lo sé. En un callejón. Está lloviendo. Me caí. Estoy todo mojado y...

Dylan se interrumpió, su voz se quebró de golpe.

— ¡Estoy mal, Sylas! ¡De verdad estoy muy mal! ¿Por qué nadie me escucha?

— Yo te estoy escuchando. Por eso te estoy llamando. — bajó la voz, seguía sonando muy firme, pero ya no gritando. — Pero tienes que controlarte. Sé que compraste esas pastillas. Sé que no has dormido.

— ¡Deja de vigilarme! ¡No eres mi dueño!

— No. Soy tu jefe. Y el único que está viendo que te estás cayendo a pedazos. ¿Crees que no me doy cuenta?

— Si tanto te importa, ¿por qué me dejas solo?

— No te estoy dejando solo. Te mandé la ubicación. Llega ahí, haz la misión y luego vamos a comer. Te lo juro, Dylan. Pero enfócate.

— ...

— Dylan. Niño mal criado ¿Me escuchaste?

— Sí... ya voy.

Colgó. Se quedó mirando el charco, con las lágrimas mezcladas con la lluvia, tratando de levantarse para ir a la misión.

Rápido revisó su teléfono. Usó su tecnología para encontrar la salida y detener un taxi. Tomó sus cosas mojadas y corrió lo más rápido que pudo.

Tuvo suerte. Encontró uno.

Se asomó al vidrio, cerró los ojos y se quedó dormido un rato. Algo estaba pasando, pero aún no entendía qué.

Cuando reaccionó, ya había llegado. Se asustó. Abrió los ojos de golpe, alterado, mirando a todos lados.

Revisó su teléfono. Más de cien mensajes y llamadas perdidas. De la misión y de su jefe.

Recordó que cuando cayó al charco, el teléfono se le había dañado. Por eso no escuchó nada.

Estaba impactado. Quiso preguntarle al conductor cómo había llegado hasta ahí, pero seguro pensaría que estaba borracho, así que solo se quedó viendo los mensajes.

Todos le preguntaban dónde estaba. Y había otros donde su jefe le pedía perdón por no haberlo recibido cuando llegó, pero lo buscó.

Entonces recordó todo. Quiso hablarlo, pero solo le contestó: “Todo en orden. Voy a una reunión familiar. No podré responder.”

Sabía que era arriesgado. Aún no tenía toda la información de la misión y con su berrinche ya había roto varios protocolos.

No lo pensó más y se apresuró a analizar la poca información que tenía.

Tenía que infiltrarse en la fiesta de cumpleaños del hijo de una familia rica de la alta sociedad. Uno de sus enemigos había escondido un documento en forma de chip dentro de una horquilla dorada muy valiosa.

La trampa era que si esa horquilla salía del evento, todo estallaría. Tenía que desactivarla y robar el chip lo más rápido posible.

El problema era que el festejado iba a entregarle esa horquilla a su prometida frente a todos, como parte de un acuerdo de negocios arreglado desde que nació.

Y además, había más enemigos infiltrados en la fiesta.

Pronto llegó a la construcción. Le pagó al taxi y avanzó buscando el carro donde estarían sus compañeros.

Sintió que alguien apareció detrás de él. Estaba oscuro, así que sacó una linterna y alumbró rápido cuando de pronto alguien lo abrazó por la espalda.

Se giró asustado y era Mila, su compañera de trabajo, con la insignia.

— ¡Dylan! — le dijo toda emocionada y no lo soltaba.

— Mila, ¿qué haces? — le dijo sorprendido quitándole los brazos de encima.

Mila lo miraba con una sonrisa coqueta, de arriba a abajo.

— Es que... te ves muy diferente. Muy varonil. Desde tu operación te ves increíble.

Dylan se puso un poco nervioso.

— Ah... gracias.

— En serio — siguió ella coqueteándole. —Esa operación del pecho para tener de hombre y con todo el ejercicio que has hecho... te ves guapísimo. Y mucho más seguro y cómodo.

— Me he esforzado mucho — dijo Dylan un poco sonrojado, pero si, ya más seguro. — La operación fue lo mejor que hice para sentirme yo mismo. Y el ejercicio me ha ayudado a verme como siempre quise.

— Pues te queda perfecto — le dijo Mila agarrándole el brazo. — Se te nota muchísimo el trabajo.

En eso llegaron los demás compañeros interrumpiendo.

— Ya, Mila, céntrate — dijo uno. — Estamos en problemas.

Dylan se acomodó rápido y se puso serio.

— ¿Qué pasó?

— Adelantaron la entrega de la horquilla. Tenemos que cambiar los planes — dijo uno serio.

— ¿De qué hablas?

— El cumpleañero ya le entregó la horquilla a la chica. Solo tenemos dos opciones. Atraer a la chica y quitarle el objeto rápido, o arrebatárselo. Ahora nuestro objetivo depende de ella.

— ¿Es mi culpa, verdad? Por demorarme...

— No es solo eso. Tu familia fue invitada de último momento y tendrás que entrar tú como invitado por parte de tu familia.

— ¿Qué? ¿Ahora qué hago?

— Aún puedes. Te encontramos a ti y a tu novio. Te damos el equipo y entras con él, así tu familia no sabrá que estuviste fuera. Te alejas de ellos y nos cubres.

— Sí, yo me encargo.

— Este es todo el equipo. Suerte, agente, ya llegamos.

— Gracias. Confíen en mí.

— Recuerda, nos encontraste por casualidad.

— Sí, adiós.

Let RushiK. know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

The Easter Bunny

Mia: Really nice story

Read Now
The Grumpy Next Door

emmylee.p.: Funny, cute, heartwarming, good writing, great characters, and a bit of spice

Read Now
The Neighbor's Son

turner770: Good novel great storyline

Read Now
We Only Fake It on the Weekends

Ashley Pierce: Loved this story!! Awesome work!!

Read Now
AFTER THE BETRAYAL

Theepa: Its keeping me engaged

Read Now
Ruthless Lord

mutondimaluleke: Amazing story, loved every bit of it. I definitely recommend

Read Now
[Moving to Galatea] What We Never Healed

kimberley: Absolutely love the book feel like I'm part of the story

Read Now