Prólogo
“Por favor que sea positivo, por favor que sea positivo, por favor que sea positivo” Freen repetía en su mente antes de finalmente mirar el resultado en la prueba de embarazo.
-¿Por qué?- Freen se preguntó dejando caer una lágrima por su mejilla al ver una sola rayita en la prueba, nuevamente había salido negativa.
Sin poderlo evitar otra lágrima cayó seguida de varios sollozos, la tailandesa tenía miedo, más que tristeza por aún no poder ser madre ella temía enfrentar la furia de su esposo al darle la noticia de que nuevamente no le había sido posible quedar embarazada.
Esperó unos cuantos minutos adentro del baño antes de escuchar la puerta ser tocada.
-Freen, ¿Cuál fue el resultado?- La tailandesa escuchó la voz de su esposo llamarla.
Y el terror volvió a invadirla, se miró al espejo una última vez antes de finalmente abrir la puerta.
Las marcas de las cachetadas que su esposo le había dado el mes pasado aún eran algo visibles en sus mejillas, pues este se había puesto violento la última vez que habían intentado tener un hijo y Freen no había conseguido embarazarse.
La tailandesa finalmente salió del baño con la cabeza gacha teniendo entre sus manos aquella prueba negativa de embarazo.
-¿Cuál fue el resultado?- Su esposo preguntó.
- Heng... - Freen susurró.
-i¿Cuál fue el maldito resultado, carajo?!- El mayor empezaba a perder la paciencia.
Freen se había sobresaltado a causa del grito por lo que armándose de valor negó con la cabeza.
-No lo logré- Freen soltó comenzando a sentir las lágrimas acumularse en sus ojos.
Ella sabía lo que venía.
-¡Maldita sea!- Heng gritó tirando la lampara de noche de la habitación -¡¿Cuál es tu problema?!- Este preguntó tomando a Freen del cabello.
-¡Heng me lastimas!- Gritó la menor asustada mientras lloraba.
-¡No me interesa! ¡Maldita estéril! ¡¿Cuál es tu puto problema?! ¡¿Qué parte no entiendes de que quiero un hijo?!
-Amor, no es mi culpa- Freen lloraba rogando porque su marido la soltara.
-¡Nada de amor, por supuesto que es tu culpa!- El mayor soltó una bofetada en el rostro de su esposa -¿Para qué sirves si no puedes darme descendencia? Explícame mujer, ¡¿Acaso sirves para algo?!- Este continuó golpeándola.
-Heng te lo suplico...
-¡CÁLLATE!- El mayor la aventó al piso soltando una patada en el vientre de su esposa para agacharse y volver a dejar una bofetada en el rostro de la menor.
-Heng por favor- Freen lloraba en el piso sintiendo sus mejillas arder.
Una tarde más Freen estaba siendo maltratada por su esposo en su habitación por la misma razón de cada mes.








