Chapter 1
La naturaleza es sabia, y mi peor error fue no haberla escuchado...
***
ODETTE
"Debes tener cuidado Odette, el peligro cerca está."
—¿A qué se refiere mi señora?—
"Muy pronto la respuesta encontrarás."
—Juro que protegeré Fallacre hasta mi último suspiro, mi señora.—
"Confío en tí, Odette."
Me puse de pié, el cálido sol del atardecer acariciaba mi piel húmeda por el agua del arroyo, mi vestido mojado pesaba mientras mis pies entraban en contacto con la hierba.
Desde el momento en que puse un pié en este mundo, mi propósito es proteger este bosque, Fallacre. El bosque encantado me eligió para protegerlo a él y a sus habitantes mágicos de cualquiera que sea una amenaza, y para cuidar su flora, así que mis días se resumen en despertar flores, revivir árboles tristes, y proteger la barrera que se separa el bosque de la crueldad del mundo que lo rodea.
Fallacre es mi vida, literalmente, cada ninfa esta unida a un árbol, si ese árbol muere, la ninfa también lo hará.
Puedo salvar cualquier planta o árbol, exepto al que mi vida está conectada, es así porque la diosa naturaleza así lo decidió, para evitar que la protectora del bosque fuese cegada por la tentación de la vida eterna.
Fallacre, es hogar de hadas, duendes, elfos, ninfas y unicornios, árboles convertidos en casas, y la centelleante agua del arroyo que recorre el bosque a la mitad, acompañada de guijarros de los más bellos colores, el canto de las aves llena los oidos de los habitantes con las más etereas melodías, por la noche la brillante y las luciérnagas iluminan cada rincón con su luz.
Regresé a mi cabaña, formada por el tronco de un enorme sauce llorón, cuyas ramas llegan hasta el suelo de la orilla del arroyo, dormir con el sonido del agua corriendo es un privilegio que agradezco cada noche.
Las palabras de la Diosa Naturaleza resonaron en mi cabeza "El peligro está cerca", una sensación de presión llenó mi pecho ante el temor de que algo grave pudiese ocurrir. La razón de que la barrera magica fuese creada para separar el bosque del exterior es que, hace muchísimo tiempo, humanos provenientes del reino Elowynne fueron atraídos por la magia del bosque, la codicia se apoderó de ellos y secuestraron a hadas, ninfas y unicornios, llevándolos a su reino y obligandolos a realizar magia para ellos. La Diosa Naturaleza, afligida por la desolante situación creo la barrera para nunca volviese a suceder algo así, como alguien debía proteger la barrera, creó una ninfa para que se encargara de ello, y así lo ha hecho durante siglos, la ninfa protectora anterior Elarión, fué quien me enseñó todo lo necesario para proteger Fallacre.
Y si se lo preguntan, si, técnicamente, mi madre es la Diosa Naturaleza.
El golpeteo en mi puerta me sacó de mis pensamientos y me dirigí a abrirla.
—¡Odette!, mira lo que he hecho para tí— Solara, mi mejor amiga, sostenía en sus manos una hermosa corona hecha de flores de malva en tonos rosas.
—Es preciosa Solara, yo también tengo algo para tí.— sonreí y busque el ramo de amapolas amarillas que descansaba sobre la pequeña mesa. —Espero te gusten.—
—Odd, son hermosas y mis favoritas!— Solara es un hada, tiene el cabello dorado y las alas más hermosas que haya visto jamás, su elemento es la tierra, así que siempre me trae coronas, ramos y cosas hechas de las más bellas flores.
—Me acordé de tí cuando las ví— deja la corona en la mesa.
—Solo se consiguen cerca del árbol de la diosa, ¿Acaso fuiste allí?— dijo mientras yo fuí a la cocina a buscar té de lavanda.
—Sentí su llamado y fuí de inmediato.— La tensión apareció en mi rostro mientras servía el té en dos pequeñas tazas, en forma de lirio del valle.
—¿Está todo bien Odd? ¿Hay algo que te preocupa?— dijo mirándome con preocupaución.
—De hecho si, me dijo algo que sigue dando vueltas en mi cabeza.— me senté y acomode mi largo vestido blanco —Mencionó que "el peligro está cerca", creí que estaría lista para cualquier situación, pero ahora, realmente me aterra lo que pueda pasar, ¿Que tal si no puedo proteger Fallacre?.—
—Odd, eres la ninfa más fuerte que he conocido— me dedicó una sonrisa tranquilizadora. —Además, es poco probable que sea algo externo, está la barrera ¿Recuerdas?—
—¿Cómo sabías que me preocupa que sea algo externo?— dije con una sonrisa.
—Odd, te conozco cómo a todas las flores de este bosque.— ambas reímos.
Continuamos hablando y riendo unas horas hasta que Solara se fué, y luego de lavarme en el arroyo, me fuí a dormir.
***
Las aves entonaban melodías, mientras el sol de la mañana abrazaba mi piel, y mi largo vestido de gasa verde acariciaba la hierba. Tenía puesta la corona de flores que Solara me regaló.
Un destello inusual golpeó mi rostro mientras caminaba por los bordes de la barrera magica, pero lo atribuí a una mariposa dorada que pasaba por allí.
Noté que un nogal, estaba a punto de secarse y me acerqué a él, una pequeña ardilla bajó de él y subió por la larga manga de mi vestido.
—¿Es tu hogar pequeña?— acaricié su cabecita. —Yo lo arreglaré por tí...—
Puse mi mano en el árbol, un destello dorado cubrió las grietas del árbol, un momento después las hojas fueron recuperandosu color verde y el árbol revivió.
—Espero haberte ayudado...— dije y dejé a la pequeña ardilla en una de las ramas.
Seguí mi caminata, todo parecía en orden en la barrera, lo cual me hizo quedarme tranquila, por ahora.
—Odette!, Odette!— Una voz másculina conocida me llamó.
—Denyro— sonreí. —Buenos dias—
—Ayer te ví, pero estabas yendo al árbol de la diosa, así que no quise interrumpirte.— me dedicó una sonrisa mientras guardaba su arco en su espalda.
Denyro es un elfo que protege el arroyo, ya que su elemento es el agua, tiene un largo cabello blanco y es más alto que yo, nos conocemos hace mucho tiempo, y junto a Solaria, fueron los primeros en acercarse a mí cuando la diosa naturaleza me trajo a este mundo.
—Oh ¿Enserio?, parece que no fuiste el único.— dije mientras continuamos caminando. —Por cierto, ¿Que haces aquí?, este lugar está lejos del arroyo.—
—Lo que voy a decir puede sonar loco...— dijo con una expresión seria. —Pero ví un humano rondando los límites de la barrera.—
Mis hombros se tensaron al escuchar sus palabras, temía que mis sospechas se confirmaran.
—¿Estás seguro?, hace siglos que los humanos no se acercan al bosque.— dije tratando de no sonar preocupada.
—Lo estoy, era un caballero, su armadura reflejaba, y fué por eso que lo noté.— Lo miré al escuchar lo de la armadura. —Quiza creas que estoy loco.—
—No lo creo Denryo, hace unos minutos un reflejo extraño me encandiló, y aunque lo atribuí a una mariposa dorada, creo que en realidad fué algo externo.— dije sin poder ocultar la tensión en mi rostro.
—No te preocupes Odette, nada puede entrar aquí, todo estará bien.—
—Estoy segura que sí.— di una sonrisa prieta.
Y me aseguraré de ello, recorreré la barrera también de noche, y haré lo que sea necesario para proteger el bosque, no puedo permitir que algo malo le ocurra a Fallacre.
***
La luna llena y la luz de las luciérnagas eran mis únicas acompañantes en esta noche, mi vestido de gasa blanca acariciaba las flores con cada paso que daba.
Había algo fuera de lugar podía sentirlo, mi alma estaba unida al bosque, era algo imposible de explicar con palabras, el bosque y yo somos uno. Puedo sentir cómo las hojas de los árboles ondean con el viento, cómo la tierra respira, puedo sentir cada brisa calar mi piel.
Divisé algo en las afueras de la barrera, me fuí escondiendo detrás de los árboles hasta llegar a un punto donde pudiese divisar que era esa cosa.
Era un caballero, tenía una impecable armadura metálica, y una espada plateada colgaba de su cintura, sea quien fuere no planeaba nada bueno si se presentaba aquí con un arma.
El caballero se acercaban cada vez más a la barrera, así que me ví obligada a salir de la penumbra que me brindaba el grán árbol.
—No te recomiendo dar ni un paso más.— Dije con voz amenazante.
El caballero se quedó quieto, parecía no esperar que alguien apareciera del otro lado.
—¿Quien eres? ¿y que estás haciendo aquí?— me acerqué a la barrera.
Llevo la mano a su casco y lentamente se lo quitó, revelando su rostro.
Tenía el cabello oscuro, al igual que sus ojos, piel blanca y su mirada denotaba asombro al mirarme, intuí que era la primera vez que veía a un ser mágico.
—...Sir Lesath— se hinco en un rodilla e hizo una reverencia con la cabeza.
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