PRIMERA PARTE Capítulo 1
Hay personas a las que siempre llaman primero, para salir, para contar una noticia, para hablar cuando algo va mal... Clara había descubierto hacía ya tiempo que ella no era una de esas personas, no era algo dramático, ni siquiera especialmente visible, simplemente… ocurría.
Las conversaciones terminaban antes con ella, los grupos ya estaban hechos cuando llegaba, las invitaciones sonaban más a cortesía que a deseo real de tenerla allí...Y, aun así, nadie habría dicho nunca que Clara estaba sola, porque la soledad rara vez tiene el aspecto que la gente imagina, no siempre son habitaciones vacías y lágrimas sobre una almohada, a veces es una mesa llena de gente y la sensación extraña de estar viendo tu propia vida desde muy lejos.
Aquella noche, por ejemplo, sus padres estaban viendo una película en el salón, la televisión iluminaba la casa con destellos azules intermitentes, su madre se reía, su padre comentó algo sobre el actor principal...
Vida normal.Casa normal.Ruido normal.Y Clara, desde su habitación, sintió esa familiar punzada absurda en el pecho, la sensación infantil de querer algo sin saber exactamente qué.
Abrió Instagram.Lo cerró.TikTok.Dos vídeos.Aburrimiento inmediato.WhatsApp.Nada nuevo.Volvió a bloquear el móvil.
22:41.
Demasiado temprano para dormir.Demasiado tarde para empezar cualquier cosa.Perfecto para pensar demasiado.
—Genial —murmuró para sí misma.
Se dejó caer hacia atrás sobre la cama.El techo blanco, la pequeña grieta junto a la lámpara, la misma vista de siempre.
Había días en los que imaginaba que su vida empezaría más adelante, no mañana, más adelante.Como si estuviera en una sala de espera invisible mientras el mundo real ocurría en otro sitio.Era una sensación difícil de explicar, porque no odiaba su vida, sólo…no terminaba de sentirla suya.
Cerró los ojos un instante. Los abrió otra vez. Silencio. Luego el zumbido lejano de una moto en la calle. Después nada.
Qué ridículo era necesitar tanto afecto y fingir tan bien que no lo necesitabas, ese pensamiento apareció sin permiso, como siempre. Clara giró la cabeza hacia el móvil.
22:48.
Podría intentar dormir. No tenía sueño, pero tampoco tenía ganas de seguir despierta.
A veces dormir era simplemente una forma elegante de rendirse por unas horas.
Se incorporó lo justo para apagar la luz. Oscuridad suave. La habitación respiró distinto. Se acomodó bajo las sábanas. Frío agradable en los pies. Respiración lenta. Nada. Pensamientos. Más pensamientos. La lista mental habitual: tareas pendientes, qué estudiar mañana, si había dicho algo raro esa mañana en clase, si estaba exagerando todo, si la gente notaba lo cansada que estaba últimamente, si alguien la echaría realmente de menos en algún sitio si desaparecía unos días...No. Eso había sonado demasiado triste incluso dentro de su propia cabeza.
Exhaló despacio.
"Duérmete."
Como si dormir fuese una orden sencilla.
El cansancio terminó llegando de la forma en que llegan casi todas las cosas importantes: sin anunciarse.
Los sonidos de la casa empezaron a alejarse. Los pensamientos perdieron nitidez. Su cuerpo se hundió poco a poco en esa frontera extraña entre estar despierta y dejar de estarlo.
Y entonces ocurrió algo raro, no raro de película, raro de verdad. Pequeño,casi imperceptible. La sensación repentina de darse cuenta de que estaba soñando, como cuando recuerdas de golpe algo que habías olvidado durante años. Un clic silencioso. Un escalofrío suave. Un pensamiento imposible atravesándole la cabeza con una claridad absoluta.








