4 cuerdas
No soy el mejor narrando, probablemente esto sea bastante aburrido,pero no he encontrado otra forma de decirlo y explicarlo, la terapia ya no es suficiente.Bueno, ella es suficiente, pero tal vez no sea la forma correcta de decirlo.
He aprendido a poder disfrutar mi presente y poder analizar mi pasado para estar bien con las personas que más amo, y me aman.
Caminaba por los inmensos pasillos de mi adorada Universidad, Université Sainte-Cécile de Quebec. No eran pasillos solitarios, habían estudiantes y dos que tres profesores, realmente no eran muchas personas en los pasillos, pero aún así no estaban vacios.
Podía escuchar unas cuantas charlas, hablaban sobre las próximas vacaciones de invierno, algunos querían cambiarse de carrera, otros imaginaban como sería pasar la Navidad en la Universidad, ¡que pensamientos más espantosos!. A mí me hubiera encantado poder pasar las Navidades con mi familia, sin que siempre haya un silencio intenso é imposible de escaparse de el.
A pesar de ir escuchando a los demás, jamás volteé a verlos, no por ego, sino porque siempre he sentido y pensado que ellos jamás debieron haberme conocido, de hecho, hay veces en las que pienso que jamás debí haber nacido, pero aún así no quiero morir, le tengo mucho miedo a la muerte...
Entre tantos sonidos y ruidos, hubo uno que hizo que me detuviera y que mirará a todos lados. El sonido de un instrumento de cuatro cuerdas, el sonido mágico de un instrumento que solía amar, pero que por un tiempo, no quería ni escuchar una canción tocada con ese instrumento.
Acelere mi pasó para ver si podía escapar de aquel sonido, hasta que me di cuenta de algo... ¿Por qué seguía huyendo?. Me detuve, y mire al suelo, no sabía que estaba buscando, y decidí pegarme a la pared, así tal vez no me desplomaría, aunque bueno, nunca caía enfrente de los demás, ahí estaban algunos familiares míos, tienen la idea de que soy el mejor primo mayor, y que nunca nada me hace daño, pero hace años que necesito gritar. Además mi adorada hermana también está aquí, Caroline, aunque ella sabe como me siento, o almenos tiene una idea, no sabe lo que realmente pienso, o lo que ahora estoy confiando con estas palabras sinceras.
Soy Emil Laurent, tengo 24 años actualmente, y estoy estudiando medicina. Mis razones para ser médico, tal vez no sean las más sabias, pero estas mismas me han impulsado a seguir y hacer lo que me gusta. No hay mucho que saber de mí, o, almenos eso pienso yo. Los demás alumnos dicen que soy una persona que les transmite curiosidad, y ¿resiliencia?, ¿por qué alguien tan cobarde como yo sería catalogado como alguien resiliente?
Puedo decirte que lo que viví no fue nada agradable, o bueno, trató de maximizarlo, o minimizarlo, depende de como sean los cosas verdaderamente, ya que, yo no sé que es lo que realmente pasá por la mente de las personas, ni siquiera Leyla sabría, y a ella le encantaría saber porque ella es psicóloga.
Siempre pienso en lo que hubiera sido, o que sería de nosotros, si él estuviera aquí, que pasaría o como se sentiría volver a tocar junto a él, compartiendo risas y sonrisas que me fueron arrebatas tan pronto.
Déjame decirte que me he estado volviendo débil, y no creó poder llegar a ser lo que él fue, o lo que él hubiera querido que fuera. Espero encontrar algún día, la cura para todo esté desatre que me ha estado atormentado silenciosamente todos estos años, pero, creó que pronto tendré mi final feliz.








