Prólogo
Hay personas que llegan a nuestras vidas para quedarse, y otras que simplemente llegan a nuestras vidas para enseñarnos lo que significa perder algo que, por un momento, creíamos nuestro.
Yo conocí a una.
Nos conocimos entre vuelos y horarios imposibles. Llevaba el cielo en sus ojos, y tenía una manera de hablar del futuro, que me hacía sentir que nada podía salir mal.








