Chapter 1
Me pregunto si llegar a casa después del colegio siempre será tan agotador. Deseo llegar un día y que todo sea diferente, más tranquilo, pero supongo que no todos los sueños se hacen realidad.
Luego de tolerar la discusión de mis padres, subo las escaleras directo a mi habitación y me arrojo a la cama sintiendo la suavidad reconfortante de mis sábanas. Estamos en fechas de exámenes antes de tomarnos un corto descanso, el instituto será remodelado y nos darán unas cortas vacaciones.
Escucho a mis hermanas conversando en la otra habitación de algo que no logro entender, ¿qué estarán planeando? la risa ruidosa y cómplice que comparten, me dice que es algo de lo cual no tengo conocimiento.
A pesar de que los exámenes eran difíciles, no reprobé ninguno, no soy muy aplicada pero siempre pongo todo mi interés en las evaluaciones de gran importancia.
Suspiro intentando descargar todo el estrés acumulado, quitó mi mochila de mi espalda y la arrojo sin mucha fuerza a un lado. Me acurrucó en la cama colocando una almohada en mi cabeza, tengo sueño pero no quiero dormir. Miro la hora en mi celular y procedo a desbloquearlo, en la ventana emergente aparecen más de 20 mensajes de mi mejor amiga.
••• Mejor Amiga: -Activa hace 15 minutos-.
¡Termina de contarme, me dejaste con la duda!
¿En serio me vas a dejar con esta intriga, Andrea?
Te doy cinco minutos para que contestes
Cinco minutos exactos después
Time's Out
Voy a bloquearte de todas mis redes sociales, y a denunciarte por maltrato psicológico.
Dramática, pienso riendo mientras le marco a su celular porque si le escribo no va a responderme.
Primer tono...
Estos últimos días han sido una completa locura.
Segundo tono...
La situación con mis padres está cada vez peor, lo más probable es que terminen separándose.
Tercer tono...
Así que he decidido enfocarme solo en mis estudios y pasar de grado con calificaciones no tan deprimentes.
—¿Hola? —la voz enojada de Ana me saca de mis pensamientos.
—¿Me extrañaste? —alcanzo a decir.
Conocí a mi mejor amiga a través de una comunidad de facebook donde ambas estábamos apoyando a un grupo de chicos que tenían una banda no muy conocida.
Ana es demasiado carismática, apenas interactuamos un par de veces y aunque tenemos personalidades completamente opuestas, un día simplemente nos encontramos contándonos todo. Aún cuando ella vive a cientos de kilómetros de distancia y solo hemos coincidido por celular, nos hicimos mejores amigas .
—¡Oh!, mira a quien tenemos por aquí, ¿Ya encontraste a un abogado? —soltó una corta risa sarcástica—. No sé ni porque te contesté la llamada, mal amiga, —agrega fingiendo estar molesta.
—Ana, hoy no ha sido uno de mis mejores días, la dramática debería ser yo no tú —me quejó rodando los ojos aunque no podía verme.
—Dejame adivinar, —Hace una corta pausa— ¿Tus padres otra vez?.
—Mmm, —Suspiro mientras juego con mis dedos. Al otro lado de la línea escucho unas voces lejanas gritar algo a Ana y ella responde que esta ocupada hablando conmigo—. Cambiando de tema... —Pasan algunos minutos y seguimos hablando de cosas triviales.
Escucho un jadeo dramático que parece venir de la habitación en la que estaban mis hermanas hace poco y dejó de prestar atención a lo que dice Ana. Lo que más llama mi atención fue el chillido que le siguió a eso.
Me siento en el borde de la cama y me quito las medias altas que forman parte de mi uniforme, Ana terminó de contarme lo que le ocurrió ayer con su gata y aproveché para terminar la llamada e ir a ver qué pasa en la otra habitación.
—Amiga de mi preciado corazón, ¿puede llamarte más tarde?, mis hermanas se están comportando extraño y quiero ir a ver que pasa. —Tomé mis pantuflas debajo de la cama y me las coloqué sin esfuerzo mientras me ponía de pie.
—Esta bien, bobabel, hablamos más tarde. —asentí y finalizamos la llamada.
Camine a la habitación en donde estaban mis hermanas. La puerta estaba entreabierta y ellas se encontraban en el pequeño marco de la ventana del cuarto recostadas mirando un punto en específico con unos binoculares que usaba nuestro padre en la universidad.
La habitación pertenece a Claudia, mi hermana tres años mayor, y junto a ella está Zully, mi hermana cuatro años menor. Ambas notan mi presencia y no dicen nada, solo se miran y ríen en complicidad.
—¿Qué hacen?. —Pregunto y me acerco ubicándome en medio de las dos.
—Sabemos como eres, así que decidimos no decirte nada. —Dijo Claudia sin apartar la vista de la casa vecina en la que estaban aparcadas unas tres camionetas enormes, no conozco de marcas de autos pero se parecen a las que usan las celebridades o políticos, todas negras y vidrios sumamente oscuros.
—Son tan atractivos, parecen ángeles. —Escuchar eso de mi hermana de 13 años logro llamar aún más mi atención y despertar por completo mi curiosidad.
Le arrebato sin mucha fuerza los binoculares a Zully y miro en la misma dirección, dos casas después de la casa frente a la ventana al otro lado de la calle.
Hay más de 6 hombres vestidos de negro alrededor de la propiedad. Un señor alto de cabello gris y una mujer visiblemente más joven parecen discutir un asunto importante, mientras una chica toma fotos alrededor y hay dos chicos más jugando con una niña de unos cinco o seis años frente a la casa,
Parece que son una familia con mucho dinero. Hace unos cinco meses estuvieron remodelando el lugar. Antes solo era una simple casa, ahora parece la mansión de un mafioso. Está protegida con cámaras y ahora guardaespaldas, su fachada es de un 90% negro, 5% blanco y 5% gris, además, es la casa más grande de todo el vecindario.
—¿Cómo puede existir un ser masculino tan atractivamente exclusivo?, parece una obra tallada por los mismísimos dioses. —La voz anonadada de Claudia hace que me pregunte lo mismo.
Mi atención se centra en uno de los chicos. Va todo de negro con una chaqueta de ese mismo color que le queda increíble. La forma en la que sonríe calienta mi pecho, en ese momento siento como mi corazón se descompone y empieza a sonar como las manecillas del reloj. ¿Está persona es real o es parte de mi imaginación?, ¿Desde cuándo tengo tanta imaginación?. No logro detallar sus rasgos faciales debido a la distancia, pero no lo necesito, lo poco que alcanzo a mirar es demasiado para mí pobre corazón ahora descompuesto.
Camila me quita los binoculares y sigue observando,mientras yo quedó con las manos como si aún los tuviera en mi poder. La imagen del mismo muchacho se repetía una y otra y otra vez en mi mente. Mi estómago se sentía pesado, era una sensación rara que no había sentido antes, me ponía muy nerviosa tan solo imaginar estar a pocos metros cerca de él. Tiene un aura que intimidad y yo no soy del tipo de chica que se intimidad tan fácilmente, sin embargo, también estoy segura que con él si pasaría, me quedaría helada.
—Tres de ellos se parecen un montón, pero la nena se parece más a la señora que parece una actriz de cine. —Comenta Camila .
—Quizas no compartan a ambos padres. —Le respondo luego de salir de mi estado embelesado.
—¿Me puedo casar con el chico que parece de mi edad?
—Ahí la única persona que se ve de tu edad, es la niña. —Mi hermana menor hace un puchero enojada y Camila y yo reímos —, deja de pensar en ese tipo de cosas, mocosa y concéntrate en tus estudios.
—¡No es justo!, tú y Camila han tenido muchos novios, ¿Por qué yo no puedo?, —Es como si su voz de enfado chillona y aniñada respondiera su pregunta. Sale del cuarto enfada y Camila me mira con reproche por reírme de su pataleta.
—Tú eras incluso peor a esa edad. —Se ríe y vuelve a mirar.
No logro detallar nada sin los binoculares, pero esta vez me fijo en el otro chico, con lo poco que pude ver hace un momento parece ser más joven que el chico de negro. Es como ver una versión opuesta entre ellos, ya que este va de colores y es quizá un poco más bajo.
Sigo mirando la escena en dónde la chica que estaba apartada hora juega con los demás, y el chico de negro parece que molesta a los guardaespaldas.
—No creo que nos crucemos con ellos algún día, son como nuestros otros vecinos, gran parte de las personas de este vecindario o son políticos, o famosos, incluso simplemente son ricos.
Asiento aunque Camila no me está prestando atención. Vivimos en este vecindario gracias al trabajo de papá antes de tener una familia. No sabemos mucho de su pasado, ni su trabajo actual, no suele contarnos casi nada y mamá tampoco dice mucho.
Escuchamos a nuestra madre llamar a Camila y ella sale arrojándome los binoculares. Sonrío y vuelvo a mirar a nuestros nuevos vecinos. Parezco una acosadora, pero en mi defensa no soy la única, hay otros vecinos y personas que se han detenido a ver a la nueva familia del vecindario.
En breves segundos no sé cómo la escena cambia tan drásticamente, ya el señor y la señora habían entrado a la casa, y solo estaban los guardaespaldas y los hijos de la familia afuera, pero eso no fue lo que cambio. La niña estaba parada al lado el chico de negro con quien jugaba hace un momento pero en este momento estaba mirando en mi dirección, sí ¡Me estaba mirando!.
Examiné la situación con los binoculares para saber que no estaba mirando mal, pero justo la niña levantó la mano y comenzó a saludar. Solté los binoculares de golpe ya que me tomó por sorpresa, pero fue tarde, ya que estoy segura que el chico de negro me miró antes de soltarlos.
Mi mente estaba en blanco, la vergüenza hizo que mi rostro se calentará, pero no podía quedarme ahí sin hacer nada mientras la niña seguía saludando y el chico de negro miraba también en mi dirección. Aparte de acosadora y loca no puedo quedar como mal educada.
Saludo igualmente agitando mi mano un poco nerviosa, la niña parece emocionarse con mi gesto y corre a dónde están los que parecen ser sus otros dos hermanos y señala en mi dirección retomando el saludo. No puedo estar más avergonzada, ahora todos deben pensar que soy rara, y si lo soy, pero ellos no tenían por qué saberlo tan pronto.
Ahora tres personas me saludan alegremente, los guardaespaldas notan el movimiento y parecen examinar la situación. Yo solo deseo que una roca me aplaste o la tierra se trague mi casa completa y la traslade otra parte del mundo.
La niña toma la mano de la chica y entran a la casa, pero el chico de colores se queda afuera y se acerca al chico de negro. Mis pies no se mueven, solo observo congelada sin quitarme de la ventana. Ambos chicos parecen intercambiar palabra y hasta ahora me doy cuenta que aunque el chico que descompuso mi corazón no me saludó, me estuvo mirando todo ese tiempo.
...
Mi mente distraída intenta enfocarse en el periódico, trato de encontrar un trabajo de medio tiempo para ganar dinero. Las cosas en mi casa se han puesto un poco difíciles y necesito velar por mis necesidades, aportar en lo que pueda a la casa y costear mis antojos, que son muchos. Ser una chica de 17 años no es fácil.
En el periódico hay varias opciones, mas es chistoso como terminó descartando una por una
—¿Mesera?. —Me pregunto llevando una gomita con forma de osito a mi boca—. El hecho de que tan solo lo este pensando me parece divertido, mi equilibrio apesta, me apoyo en un solo pie y termino dándole besos y abrazos al suelo. —miro otra oferta— ¿Niñera?, —Me río sarcásticamente. —Casi ni sé cuidar de mi sola, incluso me pierdo en mi propia casa —tacho con una enorme 'X' esas ofertas.
Me cubro bien con la manta y sigo comiendo gomitas mientras me pongo más cómoda en el enorme puf color vino en mi habitación donde incluso cabemos dos personas. Es bastante suave, muchas veces me he quedado dormida aquí y despierto al día siguiente sin inconveniente.
—¿Ama de llaves? —Las opciones cada vez se ponen más extremas—. Jajaja, ¿complicado, eh? Ordeno mi habitación una vez al mes, y hasta una vez cada dos meses. Ni siquiera he pasado la prueba de lavar los cubiertos. Que haya quebrado 16 vasos, y más de 10 vajillas no es razón suficiente para que me veten de por vida de la cocina.
Suspiro recordando como mi madre me castigaba cada vez que intentaba ayudarla a limpiar luego cada comida. Vuelvo a tachar y reviso la última alternativa.
—¿Tutora de matemáticas?, ¡por favor!, todavía recuerdo la última vez que conté con los dedos, y fue hace unos minutos.
Dejo el periódico aún lado y decido buscar en internet pero tampoco encuentro nada. Lamentablemente carezco de habilidades.
Tomo un osito amarillo y lo llevo a mi boca, el sabor me desagrada y termino de comerlo con dificultad, ya lo he probado antes y no me gusta, incluso en el empaque ya solo quedan gomitas de ese color, así que lo doblo un poco y se lo guardo a Zully.
Pasé el resto de la tarde en las nubes, intenté concentrarme en otras cosas pero fue difícil luego de lo ocurrido con los nuevos vecinos. Estaré agradecida eternamente con el hecho de que nuestras casas estén a una distancia en la que no podamos distinguir muchas cosas, de lo contrario estaría más avergonzada.
Espero que si un día llegamos a cruzarnos en la calle, no me reconozcan.
Intento dormir pero cada vez que cierro los ojos, veo a mi nuevo vecino mirando en mi dirección. La corriente de emociones que sentí en ese momento fueron indescriptibles. Doy vueltas en la cama yendo de un lado a otro.
Está noche va a ser muy larga.
...








