PROLOGO
LA NOCHE EN QUE TODO INICIÓ
En las familias donde el poder lo era todo, las conexiones que se creían reales, nunca lo eran y Lawrence Blackwood lo aprendió demasiado tarde.
Lawrence había crecido bajo un entorno lleno de mentiras, donde las personas sonreían mientras hablaban de negocios, de acuerdos, de apellidos importantes y de mentiras. La familia Blackwood tenía dinero, influencia y secretos suficientes para hacer de ella…una masacre.
Aún bajo ese entorno, Lawrence logró conseguir encontrar algo que creía verdadero.
Amigos.
Sebastián Ashford.
Callum Ravenscroft.
Ewan MacLeod.
Tres herederos de familias tan poderosas como la suya.
Durante muchos años, Lawrence creyó que ellos eran lo más parecido a una familia real que la propia familia mentirosa y llena de secretos que lo rodeaban. Sin embargo, no sabía que dichas familias ya habían decidido su final.
Aquella noche, Lawrence fue llevado lejos de todo, apartado en un lugar donde solo yacía la luz de la luna y las fuertes gotas de una tormenta.
No hubo testigos.
No hubo ayuda.
Solo las voces y risas de aquellos en quienes Lawrence confió alguna vez.
La traición dolió más que cualquier golpe, que cualquier cortada, que cualquier apuñalada.
Lawrence Blackwood no entendía cómo las mismas personas que el alguna vez habia considerado su familia podían mirarlo de aquella manera.
—¿Por qué…? —fue lo único que su débil voz pudo articular.
Nadie respondió.
El silencio sepulcral llenaba el ambiente.
Para ellos, Lawrence no era un amigo…Era el heredero de los Blackwood y su muerte significaría debilitar a una familia entera, o al menos, eso creían.
Cuando finalmente todo terminó, la noche quedó en silencio.
Pronto la policía estaría hablando de una tragedia, de un crimen sin responsables y de un caso que, con el tiempo, la gente terminaría olvidando, sin justicia, sin karma.
Pero Lawrence Blackwood no pudo olvidarlo. Incluso después de morir, algo dentro de él seguía aferrándose a que la verdad se supiera.
⸻
Esa misma noche, mientras las llamas subían la temperatura de aquel lugar abandonado y consumían lo poco que quedaba de la vida de Blackwood, una figura permaneció inmóvil entre la oscuridad mirando fijamente el cuerpo carbonizado de el joven pelirrojo, Lawrence.
Era un joven vestido de blanco y su cuerpo hacía cubierto de vendas con su rostro oculto. Al rededor de él revoloteaban pequeñas mariposas de un carmesí profundo.
Lawrence se dio cuenta de que había dejado de ser humano.
Pero todavía tenía algo que hacer, su alma no descansaría en paz hasta mostrar la verdad.
El problema era que nadie podía verlo.
Nadie podía escucharlo.
Nadie podía saber que seguía allí.
Nadie lo sentía.
Su alma era invisible.
⸻
Dominik Lennox había aprendido a mirar el mundo a través de un lente.
Le gustaba fotografiar todo aquello que los demás pasaban por alto: edificios abandonados, calles vacías, sombras entre los árboles y pequeños detalles que a los ojos de los demás parecían insignificantes.
Aquella noche solo buscaba una fotografía.
Algo diferente.
Algo que valiera la pena conservar por el resto de su vida.
Con un movimiento delicado, Dominik levantó su cámara.
Enfocó el lente...Y entonces lo vio.
Una figura masculina que vestía completamente de blanco, cubierto de vendas y rodeado de mariposas carmesí.
Dominik bajó lentamente la cámara pero no había nadie frente a él…
Volvió a levantar su objeto y volvió a mirar una vez más.
Allí estaba el.
Esta vez, más cerca.
Dominik sintió como un extraño escalofrío recorrió todo su cuerpo.
No sabía quién era.
No sabía por qué podía verlo.
Y, sobre todo, no sabía por qué aquella figura le resultaba tan extrañamente familiar.
La figura blanca levantó la mirada.
Aunque su rostro permanecía oculto bajo las vendas, Dominik sentía que sus ojos estaba postrados en el, lo suficientemente como para crear un agujero en el cuerpo de Dominik.
Entonces escuchó una voz.
—Dominik.
El corazón le dio un vuelco.
Nadie había pronunciado su nombre. Nadie excepto la figura que se encontraba frente a él.
Lawrence extendió una mano.
No para hacerle daño.
Para ofrecerle un trato.
—Tengo algo que necesitas saber.
Dominik permaneció inmóvil.
—¿Qué cosa?
El silencio inundó el lugar y la situación. ¿Que era algo que Dominik debía saber? ¿Acaso estaba relacionado con aquel sentimiento que le invadía el cuerpo desde hace un tiempo?
Las mariposas carmesí comenzaron a revolotear alrededor de Lawrence.
—Es acerca de ti.
Y por primera vez desde que había despertado después de aquel accidente, Dominik sintió que quizá esta era la oportunidad para calmar ese sentimiento de angustia que se encontraba dentro de él y dentro de sus vagos recuerdos perdidos.
Una respuesta que alguien había intentado enterrar.
Una respuesta que comenzaba con una muerte trágica, dolorosa y que terminaría revelando que, aquella noche, Lawrence Blackwood no había sido la única víctima.
Porque…algunas verdades sobreviven incluso en el agujero más profundo, esperando que alguien venga a pulirlas.
Y algunas almas…
no descansan hasta conseguir su libertad y su paz.








