Prólogo
Después de tantos días en huir, hemos llegado a la base principal lejos de la capital.
Hoy por fin podré dormir con mi hijo, él ha aguantado tanto sin duda debe estar muy cansado.
Pero ya estamos a salvo, eso espero, aunque mi esposo ahora debe estar en una reunión muy importante, no recuerdo cuando fue la última vez que ha dormido profundamente.
Siempre se preocupa mucho por nosotros.
Me dijo que venía rápido, pero han pasado ya varias horas y aun no vuelve, si sucede algo mientras él no está, tambien tengo otra preocupación por mi mente.
-Qué es ese ruido tan fuerte, no puede ser-balbucee sintiendo como mis piernas temblaban-¿Como puede estar acá?
Mencionaron que ese monstruo no llegaría a esta ciudad...se suponía que era el lugar más seguro, se habrán equivocado.
Los monstruos más pequeños han entrado a la ciudad, pero...porque ese monstruo gigante solo está mirando detrás de ese muro, que por cierto me imaginé que sería más grande que él, hemos huido tanto, son demasiados.
Debo salir de acá, no debo perder tiempo, mi hijo es lo más importante
D
ebemos huir. Tengo que hallar una forma de salir de este edificio sin que nos vean -¿Dónde estás Matías? Ya deberías estar acá- suspiré sin comprender la gravedad de la situación.
¿Como salgo de acá?...no conozco esta ciudad
Acaba de sonar la alarma, ¿Ya habrán entrado al edificio?, no me imaginaba que habrían tantas personas en este edificio tan viejo.
Todos corren en una misma dirección, parece que solo hay una salida.
Estamos en el cuarto piso- ¿Por qué están peleándose por el ascensor?-susurre.
No es seguro, es peligroso...que mala suerte, las escaleras principales están repletas de personas, no lograremos bajar por acá.
¿Pero si Matias viene por estas escaleras?.
Él nos encontrará, estoy seguro
Tendré que cargar a mi hijo y correr a las escaleras de emergencia, no me queda otra opción. Llegamos, no hay muchas personas, a donde nos sacará estas escaleras. No importa, a correr, salir de acá es nuestra prioridad. Solo faltan dos pisos, hay muchos gritos del exterior, no tengo nada para defendernos.
Me quedé tieso, no podía creerlo. Cómo es posible.
-Matíass -grité con tanta fuerza.
Estoy feliz, lo abracé con tanta fuerza.
-¿Por qué subiste por acá? -le pregunté.
-Vine corriendo, las escaleras principales estaban repletas, no lograba subir- me dijo mostrandome una sonrisa tranquilizadora -Sabía que no bajarías por ahí, te conozco lo suficiente, discúlpenme por demorarme tanto - lo dijo abrazándome con tanto cariño.
Lo abrazaba con mucha fuerza, no podía soltarlo.
- Papá, no lloré, fui muy valiente - mi hijo lo dijo con una carita toda sonriente.
-Estoy orgulloso de ti hijo, eres muy fuerte
Deseaba que este momento durara mas tiempo, este abrazao de mi hijo y mi esposo es tan reconfortante, sin embargo ya debiamos irnos.
-Ya vámonos- dijo Matías
Mientras bajabamos las escaleras, él comenzó a decirnos que el carro en qué vino estaba muy cerca de este edificio, no pudo pasar con el carro. El no sabe cuánto aguantaran los militares, son demasiados monstruos, de hecho, según él...son más inteligentes.
Salimos del edificio, había muchas personas corriendo, todos iban en la misma dirección. Los esperan buses que los llevaran a un lugar seguro, no creo que haya otro como esta ciudad. Nosotros por fin llegamos al carro, me senté junto a mi hijo mientras lo abrazaba fuerte, a lo lejos veo que esos monstruos se acercan más, son muy rápidos, no eran así. Matías estaba conduciendo rápido, pero ellos son más veloces, nos están alcanzando.
Tengo miedo. Los militares también vienen detrás de nosotros, en ningún momento dejan de disparar. Escucho a lo lejos el sonido de aviones, desaparecerán este lugar.
No puede ser, Cómo es que uno nos ha alcanzadolo
Escucho mi nombre, ¿Mi hijo me está llamando?, está llorando, me siento cansado, no quiero cerrar los ojos.
Hay demasiado ruido, ¿Dónde estoy? Poco a poco abro mis ojos, estoy en una camilla, hay más personas en este lugar. Están conmigo, mirándome felices. Mi Matías y mi hermoso hijo Sebastian. Mi hijo no para de llorar.
-Papi ya estás bien. Yo te cuide mucho Papi, te quiero - llorando me decía esas palabritas mi Sebas.
Lo abracé mientras le daba besitos en su carita, estoy muy feliz de tenerlos en mi vida.
Necesito saber que pasó. Le pregunté a Matías ¿Cómo llegué acá?
Me mencionó que hizo una maniobra arriesgada para evitar que ese monstruo nos atacará. El golpe no fue fuerte pero igual me desmayé...comprendí el porqué de mi desmayo. Me seguía diciendo que lograron abatir a ese monstruo los militares, me cargo, subimos a otro carro y junto a los militares nos fuimos. Después los aviones se encargaron de la ciudad, y del monstruo líder gigante, simplemente desapareció.
-Solo te lesionaste la mano, te lo vendaron, pero estás sano...estás con nosotros - lo mencionó de forma triste.
Lo conozco muy bien y sé que se habrá imaginado lo peor, también mencionó que armaron varias carpas ya que no hay una ciudad cerca y llegar a la próxima tomará días. Lo escuchaba. Lo entendía, sin embargo, mi mente también estaba en otra parte.
Necesitaba hablar con un doctor urgentemente...pero Matías y Sebastian no deben estar presentes.
-¿Qué hora es? ¿han comido algo? - los miraba con una sonrisa
No quería que piensen que estoy muy triste.
-No comeré nada, estaré contigo - lo dijo seriamente Matias.
- Yo también papi, no voy a comer
Ahora los dos no se quieren ir, debo ponerme más firme
- Vayan los dos a comer algo...ahora, además quiero dormir un poco, me siento muy cansado. Me voy a molestar si no me hacen caso- use un tono más rígido. Deben sentir mi autoridad.
En el fondo me daba mucha gracia, ambos me miraron tristes pero aceptaron, e dieron un abrazo, Matías me dio un beso muy tierno. Su lado sensible de Matias siempre me gustó. Los vi irse de la carpa.
No perdí tiempo y comencé a llamar a una enfermera, le pedí que necesitaba un doctor de forma urgente.
La enfermera me preguntaba la razón, le expliqué todo y la vi irse rápidamente. Veo que se acerca un doctor, me hace preguntas. Respondo afirmativamente.
Siento el gel líquido frío, y me confirma que todo está bien, me pongo a llorar. Estaba muy asustado, después de la caída pensé lo peor. El estrés hizo que me desmayara, le agradezco al doctor por todo.
Es un hermoso día, observó que Matias viene solo. Nuestro hijo se quedó jugando con otros niños, se lo merece, necesita distraerse.
Miro a Matías, comienzan a brotarme pequeñas lágrimas de los ojos, la cara de preocupación de Matías hizo que me saliera una carcajada. Lo abrazo. Lo beso. Le agradezco tanto por amarte, por siempre cuidarme, por arriesgarse tanto por mi.
Le agradezco a la vida por permitirnos estar juntos, le susurro la increíble noticia...estoy embarazado amor.
Él me mira, Ya iba a llorar
No dejaba de repetir. Es enserio, enserio.
Me abrazó con tanta fuerza, me miró diciéndome.
-Te amo, gracias por esta noticia tan maravillosa. Te amo, te haré feliz siempre. Te cuidaré por el resto de mi vida. Te amo Noah.
No podía dejar de llorar, esta noticia era importante. Estoy en mi cuarto mes, después del nacimiento de Sebastian, mi cuerpo se debilitó. Por lo que un segundo embarazo era probable que mi cuerpo no lo soportará, después de la caída me preocupé, pensé en lo peor.
Gracias vida, estoy feliz. Amo a mi familia y a mi futuro bebe. Estamos sanos.

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