1
—¡No te quiero volver a ver en mi vida!
La chica frente a Lyam levanta su mano y la deja caer con fuerza contra su mejilla. Solo hago un gesto de dolor al ver la fuerza con la que lo golpeo, no me imaginaba que reaccionaría de esa manera, aun así, creo que fue más tranquilo de lo que pensaba. Yo creí que sería una escena de anime, algo como “tú me amas a mí, tú me amas solo a mí“, algo así como una mujer loca y obsesionada detrás del amor de su vida, hasta pensé que la chica iba salir con un cuchillo para atacar a Ly. Me siento de estafado, nunca me dan lo que quiero, aun si intervengo no sale como yo quiero. Veo como mi hermano pone una mano en su mejilla y camina hacia donde estoy. Creo que quiere que lo anime, es mi deber como su hermano, supongo que debo hacer algo bueno por él, vamos Caleb, no decepciones a Lyam.
—Así que, lindo día, ¿no? Un poco de humedad, pero nada que no se pueda soportar.
—No te hagas el tonto, esto es tu culpa —reprocha—, no debí hacerte caso.
—Oye, no es mi culpa que mis métodos para terminar con alguien no funcionen contigo. —Suelto un bufido y me cruzo
—Ambos sabemos que eso no es verdad.
He tenido ideas peores que esa, muchas que han atentado contra mi vida y la de mi mellizo, como cuando decidí que quería romper el récord mundial de aguantar la respiración bajo el agua, casi muero en el intento, pero no por ahogarme, sino que mamá me encontró con la cabeza sumergida en el agua de una cubeta, casi me asesina, dijo que no quería que desperdiciara agua por mis sueños estúpidos. Tan linda mi madre, al final uso esa agua para hacer la comida, sí, estuvo delicioso. Mi segunda peor idea fue creer que podía hacerla de heterosexual, no me duró ni un día el intento, pero nadie puede quitarme el mérito de intentarlo.
—A mí me funciona —me encojo de hombros.
—¿Te terminan golpeando?
—Eso es obvio. —Sonrío—. Aunque eso no me importa, es un método garantizado para que no te acosen por todas las redes sociales, te ahorras el bloquearlos y un trauma extra.
—Ahora entiendo porque nunca te dejamos elegir nada en casa. Seremos hermanos, pero lo único que compartimos es el apellido. —Suspira—. También que compartimos el vientre de mama.
—¡Somos compañeros de matriz! —digo emocionado.
Lyam y yo somos mellizos, tiene razón en que lo único que tenemos en común es la fecha de nacimiento y que fuimos compañeros de matriz. Nadie se iba imaginar que papá de un solo golpe sacara dos niños, él se siente muy orgulloso de eso, espero sea hereditario. Sacar dos hijos de un disparo es genial, ya así me ahorro el segundo parto... aunque en mi caso no creo que sea necesario eso, ni siquiera podre comprobarlo en el futuro, supongo que deberé adoptar.
—Creo que nos cambiaron en el hospital —dice mientras se sienta junto a mi—, quizás éramos gemelos de alguien más y nos intercambiaron haciéndonos creer que somos mellizos.
—Me pierdes, Ly.
Empezamos a caminar hacia nuestros salones después de que le hiciera un berrinche a Lyam porque continuaba diciendo que éramos gemelos de otras personas, no entiendo porque no acepta que salimos de la misma vagina. Hoy es el primer día de clases de mi último año de prisión... que diga, del colegio. Cuando llegamos a la parte donde pegan los comunicados sobre los salones donde estamos asignados,Lyam es él que empieza a revisar las listas mientras yo revisó mi celular, no tengo ganas de leer, me voy a dormir, ya paso una vez, me caí.
—Te toca en el salón ”A“. —Escucho que me habla Lyam—. Y para mi sorpresa, a mí me toca en el mismo.
—Genial, los mellizos Lior juntos —digo sonriendo—, esto no se ve todos los años.
—Siempre nos separan porque saben que me copias en el examen —se queja Lyam—, y espero...
—Sí, sí, ya tendré un plan para que no me descubran. —Lo detengo y aparto la vista de mi celular—. Después me aburres.
—Quería decir que espero que está vez no me copies.
—Tienes un buen sentido del humor. —Me río—. Déjate de tonterías.
Lyam pone los ojos en blanco y me incita a caminar. No es que no sea inteligente, lo soy, al igual que Lyam estoy en el cuadro de honor, pero ¿por qué usar mi cerebro cuando esta mi hermano? Que él se mate, con que uno de los dos consiga trabajo todo está bien. Puedo acostumbrarme a vivir de mantenido, si ya imaginé mi vida, viviendo en su sofá mientras su esposa lo regaña porque aún me tiene como un parasito en su casa.
—Cuidado —murmura Lyam tomando mi hombro para llamar mi atención—. Ahí viene Lucien De Angelis.
—¿Quién? —Frunzo el ceño—. ¿Ese apellido qué? ¿Italiano?
—Si, es italiano, Caleb te hable de él —dice irritado—. El chico religioso, homofóbico y casi recto.
—¿Casi? —lo miro divertido.
—Creo que su mayor “pecado”. —Hace comillas con sus dedos—: es pintarse el cabello.
—Eso suena tan gay para un homofóbico —me burlo.
—Tiene sus momentos —dice Lyam entre risas, pero estas se apagan en un momento—. Ahí viene, es el que tiene el cabello plateado.
Levanto la vista y veo a un chico bajo, de tés muy pálida y nariz pequeña. Veo que continúa caminando, mientras se acomoda los lentes, hasta el mismo salón donde Lyam y yo nos dirigimos. Qué curioso, me gusto el tono de su cabello, debieron decolorárselo demasiado, mucho maltrato a su cabello, le debería recomendar una buena crema para reparación extrema.
—Estás muerto —murmura Lyam.
—¿Por qué? —Frunzo el ceño—. No veo que se alguien a quien deba temer. Ly, el chico está a un soplido de que lo tiren por las escaleras, no creo que me llegue a golpear.
—Estuve con él el año anterior, es alguien intenso. —Se encoge de hombros—. Creo que se aguantó las ganas de hacerme un exorcismo.
—¿Por?
—Porque dije que apoyaba las relaciones homosexuales y él dijo que eso era repulsivo, que deberían asesinar a todos y que por algo no pueden tener hijos, solo para que se puedan extinguir más rápido.
—Está dañado —digo con el ceño fruncido—, respeto las opiniones de todos, pero la suya es una mierda... y ya sé que haré.
—¿Evitarlo?
—Obvio no, sacar toda mi personalidad frente suyo. —Sonrío en grande—. Como debe de ser, no me voy a esconder, ni que fuera mamá enojada.
—¿Te gusta fastidiar a todos?
Me encojo de hombros y empiezo a caminar hacia el salón, escucho un suspiro por parte de Lyam y después sus pasos atrás de mí. Cuando entro veo que el chico está leyendo un libro del colegio, está al frente del salón y no habla con nadie. En ese momento pongo mi mejor sonrisa y tomo asiento en la banca disponible junto a él. Quiero ver si es todo lo que Ly dijo, lo dudo la verdad, se ve tan tierno y adorable que me dan ganas de morderlo, mamá dijo que no hiciera eso, que eso se llama canibalismo, que eso es ilegal y va contra la ley. Miro nuevamente al chico, parece que es muy tranquilo, así que quizás Lyam exagera.
—Buenos días —digo con una sonrisa.
Él no aparta la mirada del libro, sigue leyendo y ni se inmuta a mi voz, es como si no me hubiese escuchado. Lyam se sienta junto a mí, pero no dice nada e incluso trata de no mirar en mi dirección, bien, así no arruina mis planes de conocer al chico que dice que es peligroso. Peligrosa mamá cuando pierdo uno de sus tuppers, eso si da miedo. Me estiro un poco y toco su hombro, eso hace que el chico se sobresalte y casi tire sus lentes. El pequeño grito que suelta hace que me dé un ataque de risas, pero aun así trato de calmarlo.
—Tranquilo —digo entre risas— no creí que te asustaría, lo siento, pero es que quería llamar tu atención.
—¿Me hablabas? Pensé que estabas hablando en general. No estoy acostumbrado a que quieran hablarme —humedece un poco sus labios.
—¿No hablas con nadie? —pregunto con curiosidad.
—Pues no. —Se encoge de hombros y mira un momento su libreta—. Yo... soy... no soy bueno para entablar conversaciones.
Parpadeo un par de veces tratando de entender todo lo que pasó en cuestión de segundos, ¿en serio este chico de quien me habló Lyam? Se ve tan inofensivo, hasta creo que Ly es más capaz de molestar a alguien que este niño, ayúdenlo, es pequeño. Me siento estafado, Lyam me mintió de una manera muy cruel. Lo golpearé cuando lleguemmos a la casa.
—Entiendo. —Sonrío un poco—. Soy Caleb Lior, quizás ya conociste a mi hermano el año pasado.
—Yo soy Lucien De Angelis , no sé si conocí a tu hermano —dice en voz baja, pero aun así sonríe—, soy malo con los nombres.
Carajo, este chico no puede ser un peligro, Lyam quizás solo me quiso jugar una mala broma. Tal vez se está vengando por esa vez que lo hice llevar su ropa interior por fuera del pantalón, pero esa era una oportunidad que no debía desaprovechar. Un Lyam medio drogado por ir al dentista, era algo que debía aprovechar al máximo y no me arrepiento.
—Bueno, el chico que esta junto a mi es mi hermano. —Señalo a Lyam—. Somos mellizos... pero yo soy el más guapo.
Lucien mira detrás de mí y luego frunce el ceño y pone inmediatamente una cara de fastidio, ¿qué fue el mal que yo dije? Yo no dije nada malo ¿o sí? Quizás me huele mal la boca, imposible, Lyam ya se hubiera burlado de eso. Me llevo la mano a la boca y soplo un poco solo para confirmar si mi aliento es el problema, pero no, huelo a chicle de plátano.
—Ya veo. —Me mira de arriba abajo—. Bien, supongo no debemos seguir hablando, ten un buen día.
Saca su celular y se coloca sus audífonos antes de ponerse a leer de nuevo, ¿qué mierda acaba de suceder? Eso sí que no me lo esperaba, solo le dije que Lyam era mi hermano, que raro. Quizás sea Lyam él que tiene mala reputación y nadie quiere acercarse con él o con alguno de sus conocidos. Mi compañero de matriz me debe muchas explicaciones.
—Te dije que se aguantó las ganas de hacerme un exorcismo —dice Lyam en voz baja—, y ahora querrá hacerte uno a ti.
—Quizás solo exageras. —Me encojo de hombros—. O quizás tú seas el malvado, miralo, es un copito de nieve.
—Solo no te acerques a él. —Niega con la cabeza un par de veces—. No quiero que te haga pasar un mal rato Tae.
Miro una vez más a Lucien, sigue leyendo, no mira a nadie más, ¿cómo podría ser malo? Incluso luce como alguien que debe ser tratado con suma delicadeza. Como esos copos de nieve que cuando entran en contacto con tu mano se derriten. Su piel es tan blanca como la nieve. Ahora me entro la duda ¿Si lo toco va a desaparecer? Que ideas tan mas estúpidas me llegan a veces.








