Rosas Negras by Briana Morales at Inkitt
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Rosas Negras

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Summary

Victoria Harrington, 25 años. Millonaria. Fría como una estatua de hielo. Le enseñaron a no sentir para poder sobrevivir. Harley Miller, 27. El hombre de las rosas negras. Donde él aparece, alguien deja de existir. Ella no debió mirarlo en aquel club de Nueva York. Él llevaba toda una vida buscándola. Ella jura que nunca lo había visto. Él está seguro de que es ella. De nuevo. Los dos esconden lo que son. Los dos fingen ser humanos. Pero hay algo que los delata. Algo que los marca. Y hay alguien que los quiere muertos por eso. Él no la va a dejar ir. No esta vez. La va a proteger, poseer y encerrar en su mundo si hace falta. Porque si la pierde otra vez, se convertirá en el monstruo que todos dicen que es. Un dark romance sobre dos depredadores que fingían ser humanos, hasta que se encontraron el uno al otro y ya no pudieron seguir fingiendo.

Status
few sec ago
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cap.1: Midnight Mirage Bar

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⚠️ ADVERTENCIA DE CONTENIDO ⚠️

Esta historia contiene temas sensibles que pueden ser desencadenantes: abandono infantil, maltrato físico, abuso sexual infantil mencionado de forma implícita (sin descripciones explícitas ni erotización), violencia extrema, muerte, corrupción institucional, trauma psicológico, autolesión y terror sobrenatural.

Todo el contenido delicado se narra desde el impacto psicológico, no desde el morbo. No recomendado para menores de edad ni personas en situación vulnerable. Por favor, lee con cuidado y prioriza tu bienestar.

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El sábado por la noche, un día que para muchos es sinónimo de diversión y aventuras, era para mí un refugio de silencio y soledad. Me había pasado la semana acumulando estrés y ansiedad, y ahora solo quería relajarme en mi hogar, rodeada de la tranquilidad de la noche.

Me había instalado en mi sofá, con una taza de té caliente en la mano y un libro en el regazo. El silencio era casi palpable, y me sentía finalmente en paz.

Pero mi tranquilidad fue interrumpida por el sonido de mi teléfono. Suspiré molesta y revisé quién llamaba. Era Vanessa Whitmore, mi mejor amiga desde la infancia.

Me sentí un poco frustrada por la interrupción, pero al mismo tiempo, me alegró saber que Vanessa estaba pensando en mí. Contesté la llamada, y su voz animada y familiar me saludó desde el otro lado de la línea.

—¡Hola, Victoria! ¿Cómo estás, amiga? —Su voz se escuchó animada y clara a través del teléfono, con un tono alegre y lleno de vida.

—Hola, Vanessa. Estoy bien, gracias. Solo relajándome en casa. —Respondí con voz monótona, serena y sin calidez, sin mostrar ningún rastro de emoción en mis palabras.

—¡Ah, relajándote! Eso suena aburrido. ¿Por qué no salimos a divertirnos? Hay un nuevo club nocturno que acaba de abrir y quiero que lo conozcas. —Exclamó con energía, se notaba que hablaba rápido y con entusiasmo, como si estuviera saltando de emoción del otro lado de la línea.

—No, gracias, Vanessa. No estoy de humor para salir. Prefiero quedarme en casa y descansar. —Contesté de forma cortante y directa, mi tono seguía siendo igual de plano y distante que desde el principio.

—¡Vamos, Victoria! No seas aguafiestas. Solo será una noche, y te prometo que te divertirás. Además, hace tiempo que no salimos juntas. —Insistió con voz dulce pero animada, levantando un poco el volumen como para hacer que su propuesta sonará más atractiva y emocionante.

—Lo siento, Vanessa. Realmente no quiero salir. Estoy cansada y solo quiero relajarme. —Repetí sin cambiar ni la velocidad ni la entonación de mis palabras, soné indiferente y totalmente firme en mi postura.

—¡Victoria, por favor! No te voy a dejar en paz hasta que aceptes. Además, te tengo una sorpresa. ¡Mi hermano consiguió una mesa VIP en el club y podemos entrar gratis! —Gritó casi de la emoción, su voz se escuchaba vibrante y llena de confianza, segura de que esta vez lograría convencerme.

—Vanessa, no... —Murmuré con voz baja y apagada, sin rastro de enojo ni disgusto, solo una clara falta de interés y voluntad.

—¡Vamos, amiga! No te arrepentirás. ¡Te lo prometo! ¿Qué dices? ¿Vamos a divertirnos? —Siguío hablando con la misma fuerza y alegría, su tono se volvió un poco más persuasivo pero seguía manteniendo ese aire entusiasta de siempre.

—Está bien... De acuerdo. Pero solo por un rato y si me aburro, me voy. —Acepté lentamente, mi voz no cambió en absoluto, se notaba que solo accedí para terminar la conversación y dejar de escuchar las insistencias.

—¡Genial! ¡Te paso a buscar a las 10! ¡No te olvides de vestirte bien, que vamos a impresionar! —Exclamó llena de alegría, se escucharon incluso pequeñas risas de emoción mientras hablaba antes de colgar.

¿Por qué acepté? Fué la pregunta de arrepentimiento que en mi mente sonó después de colgar. Tal vez solo fué para que Vanessa dejara de molestar, además ya no había vuelta atrás.

Di un suspiro, me levanté del sofá y me fui a buscar un vestido para usar. Abrí las puertas de mi closet y me encontré rodeada de una variedad de estilos y texturas, pero todos compartían un denominador común: el color negro. Desde vestidos elegantes hasta trajes de negocios, todo era negro.

Busqué entre las perchas y encontré un vestido que me llamó la atención. Era negro, elegante y sexy, con un corte que realzaba mis curvas. Dudé por un momento, pensando si era demasiado atrevido, pero algo en mí me decía que era el vestido perfecto para la noche.

Me decidí y saqué el vestido del closet. Me lo puse y me miré en el espejo. El vestido me quedaba perfecto, y me sentía segura y elegante.

Por último, me coloqué unas zapatillas negras de Christian Louboutin, con suelas rojas brillantes que complementaban perfectamente mi vestido. Elegí un bolso negro de Chanel, con su clásico diseño y material de alta calidad. Me coloqué mis típicos accesorios costosos y elegantes, incluyendo un reloj de diamantes y un collar de perlas. Me maquillé con un look natural y sofisticado, y finalicé con un toque de mi perfume favorito, un aroma intenso y seductor que siempre me hace sentir segura y elegante. Estaba lista para la noche.

Vanessa tocó el timbre de mi casa y yo abrí la puerta. Estaba impresionante con su vestido rojo ajustado y sus tacones altos. Su cabello rubio estaba peinado hacia atrás, mostrando su rostro radiante. La luz de la luna iluminaba el porche, creando un ambiente mágico.

—¡Estás impresionante, Victoria! De verdad que sí... sin duda vamos a llamar la atención esta noche. —Exclamó Vanessa con voz vibrante y alegre, la sonrisa se le ensanchaba hasta llegar a los ojos, mientras me miraba detenidamente de pies a cabeza, claramente encantada con lo que veía.

—Tú también te ves bien. —Respondí con voz tranquila y tono uniforme, esbocé una sonrisa leve, apenas perceptible que desapareció casi de inmediato, sin mostrar mayor entusiasmo.

—¡Ay, gracias querida! —Contestó llena de energía, volvió a recorrerme con la mirada despacio, como si quisiera memorizar cada detalle de mi atuendo, con aire de admiración genuina. —Ese vestido negro te queda increíble... resalta todo lo mejor de ti, pareces sacada de una revista de moda.

—Me alegra que te guste. —Dije brevemente, manteniendo el rostro serio y la postura erguida, sin hacer más comentarios ni gestos que revelen lo que pienso o siento realmente.

—¡Entonces, vamos! No podemos hacer esperar a la noche, seguro que nos guarda cosas maravillosas. —Me animó con impaciencia alegre, ya comenzando a caminar hacia el auto, girándose un momento para mirarme y hacerme señas con la mano para que me apure.

—Bien. —Respondí simplemente, asintiendo con la cabeza de forma seca y medida, y comencé a caminar tras ella sin prisas, con paso tranquilo y sereno.

Caminé por su costado en dirección a mi Bugatti Chiron negro, un automóvil de ensueño con líneas aerodinámicas y un motor potente. Me subí al asiento del conductor y ajusté el espejo retrovisor. Vanessa se sentó a mi lado, sonriendo mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

—¿Listas para una noche emocionante? —Preguntó, mirándome con ojos brillantes.

—Estoy lista. —Respondí con un tono decidido y una sonrisa cómplice, mientras giraba la llave para encender el coche. El motor del Bugatti rugió y Vanessa se río, evidentemente emocionada.

—¡Vamos a divertirnos! —Exclamó mientras me daba un golpecito en el hombro. Arranqué el coche y salimos del lugar, listas para enfrentar la noche.

Después de conducir por las calles empedradas de Manhattan, pasando por el brillo de los neones de Times Square y el tranquilo esplendor del Central Park, finalmente llegamos al club nocturno "Midnight Mirage". El edificio era una estructura imponente de acero y vidrio, con una fachada que parecía cambiar de color según la luz. La entrada estaba flanqueada por dos grandes estatuas de ángeles alados, que parecían vigilar a los que entraban. La música electrónica pulsaba desde dentro, y la multitud de personas que esperaban en la fila parecían ansiosas por entrar.

Nos colocamos en la fila, rodeadas de gente elegante y fashion que esperaban ansiosas para entrar al club. La música electrónica pulsaba desde dentro, y la atmósfera era eléctrica. Algunas personas bailaban en la fila, mientras que otras charlaban y reían. Vanessa y yo nos miramos y sonreímos, emocionadas por la noche que nos esperaba. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, el portero nos miró y nos hizo un gesto para que avanzáramos. "¡Su turno!", dijo con una sonrisa. Nosotras nos miramos y respiramos profundamente, listas para entrar al "Midnight Mirage" y dejar que la noche nos envolviera.

Al entrar, me golpeó una ola de música a fuerte volumen, luces de colores que parpadeaban y personas bailando y bebiendo sin control. El aire estaba cargado de humo y el olor a alcohol y sudor. Me sentí abrumada por la intensidad del ambiente, tan diferente al que solía frecuentar. Pero traté de adaptarme, para que Vanessa pudiera divertirse sin que yo fuera una molestia. Mi expresión era seria, y no había durado ni un minuto allí y ya quería irme.

Vanessa me llevó a la zona VIP, un área exclusiva separada del resto del club por una cortina de terciopelo rojo. Un hombre alto y musculoso, con un traje negro y una sonrisa profesional, nos saludó y nos hizo un gesto para que pasáramos. "Bienvenidas, señoritas", dijo, mientras nos entregaba una botella de champán helado. La zona VIP era un oasis de tranquilidad en medio del caos del club, con sofás de cuero negro y mesas de cristal. La música era más suave aquí, y el servicio era atento y personalizado. Vanessa se río y me abrazó, mientras yo me sentaba en un sofá y aceptaba una copa de champán de su mano.

—A esto le llamo un buen ambiente. —Dije, con una sonrisa de satisfacción. Me recosté en el sofá, sintiendo el cuero suave bajo mi espalda. Vanessa se río y me dio un golpecito en el hombro.

—Te dije que te gustaría. —Dijo, con una sonrisa triunfante. —Ahora, ¿Qué te parece si pedimos algo para beber y disfrutamos de la noche? —Me parece bien.

Pedimos un par de cócteles exóticos, con colores brillantes y nombres intrigantes. El mesero, un hombre amable con una sonrisa encantadora, nos recomendó un par de opciones y se despidió con una inclinación de cabeza. Mientras esperábamos nuestras bebidas, Vanessa y yo charlamos y reímos, disfrutando del ambiente relajado y elegante de la zona VIP.

Recorrí con mi mirada el lugar, observando la decoración elegante y el ambiente relajado. Mi vista se posó en la barra.

Un hombre alto y atractivo, con un traje negro y una sonrisa confiada, se recargaba en el mostrador. Un grupo de mujeres se apiñaba a su alrededor, intentando llamar su atención con risas y miradas seductoras. Vanessa también lo notó y, de repente, sus penetrantes ojos se posaron en mí, con una intensidad que me hizo sentir incómoda. Mantuve su mirada durante unos segundos, pero mi atención fue robada por el mesero, que llegó con nuestras bebidas y rompió el momento.

Las mujeres se dieron cuenta de que me estaba robando la completa atención del hombre y me miraron con una mezcla de molestia y celos. Una de ellas, una rubia alta y delgada, frunció las cejas y apretó los labios, mientras que otra, una morena con ojos avellana, me lanzó una mirada asesina. El hombre, sin embargo, parecía disfrutar del espectáculo, y sonrió con una confianza que me hizo sentir incómoda y irritada al mismo tiempo.

Me mantuve impasible, con una actitud fría y desinteresada, ignorando la escena que se desarrollaba ante mí. No cambié mi expresión facial, ni siquiera parpadeé, mientras las mujeres me lanzaban miradas hostiles y el hombre me observaba con curiosidad. Mi indiferencia pareció desconcertarlas, y por un momento, se quedaron en silencio, sin saber cómo reaccionar. Me acerqué a Vanessa y le susurré algo en el oído.

—¿Quién es ese hombre? —Pregunté con el ceño frunsido visiblemente molesta. —Es mejor que nos vayamos, luego te explicaré. —Exclamó, con un tono preocupado. No pregunté nada más y la seguí a la salida. Salimos del club y nos subimos al coche.

Ya estando adentro de mi coche, encendí el motor y me preparé para arrancar. Vanessa se acomodó en el asiento del pasajero y se volvió hacia mi.

—¿Qué pasó en el bar? —Pregunté con voz firme y cortante, cada palabra salío cargada de autoridad; mi mirada era fija y penetrante, dejando claro que no pensaba irme ni cambiar de tema hasta obtener una respuesta completa y sincera.

—Ese hombre... es alguien a quien es mejor evitar a toda costa, alguien con quien no nos conviene tener nada que ver. —Respondió ella de inmediato, con un tono grave, pausado y totalmente distinto al que usaba antes; su rostro había perdido cualquier rastro de alegría o ligereza, los labios apretados y la mirada seria revelando que esta vez habla muy en serio, sin ni una sola intención de bromear.

—¿Qué quieres decir exactamente? —Insistí, frunciendo el ceño y preparada para seguir preguntando, pero ella me interrumpió rápidamente, agarrándome suavemente del brazo, con una urgencia que no lograba disimular.

—Después te cuento todo con detalles, te lo prometo. Pero ahora mismo, tenemos que salir de aquí, ya. —Susurró con voz tensa, mirando hacia atrás de forma furtiva, como si tuviera miedo de ser escuchada o vista.

Arranqué el coche y me incorporé a la circulación, las luces de los edificios y las calles iluminadas desfilando por mi ventana mientras conducía. Vanessa se mantuvo en silencio, mirando hacia adelante con una expresión seria. Yo, por mi parte, no podía dejar de pensar en el hombre del bar y en la razón por la que Vanessa quería irse tan rápido. ¿Qué había pasado? ¿Quién era ese hombre? Mi curiosidad estaba en aumento, y no podía esperar para saber la verdad.

El camino fue silencioso hasta que llegamos a la casa de Vanessa, una hermosa mansión de estilo moderno rodeada de jardines bien cuidados. Aún estábamos dentro del coche, estacionado en la entrada de la casa, y rompí el silencio exigiendo explicaciones.

—Vanessa, necesito una explicación clara y detallada sobre lo que acaba de ocurrir. —Exijí con voz firme, controlada, sin permitir que ninguna emoción descontrolada se filtrara en mis palabras, aunque en el fondo sentía una inquietud que no lograba comprender del todo. —¿Quién era ese hombre y por qué tenías tanta prisa por irnos?

Vanessa soltó un suspiro profundo y pesado, se giró completamente hacia mí, y su figura quedó bañada únicamente por la luz pálida y plateada de la luna que brillaba en el cielo nocturno. Al mirarme, vi en sus ojos una seriedad que nunca antes le había visto, algo que hizo que se me helara la sangre suavemente.

—Se llama Harley. —Comenzó a hablar con voz baja, grave y cargada de advertencia, como si pronunciar su nombre ya fuera algo peligroso. —Es el líder de una de las organizaciones mafiosas más grandes y temidas de todo Nueva York. Todos lo conocen como: "El hombre de las rosas negras". Es el dueño de ese club y de docenas de negocios más repartidos por toda la ciudad, aunque la mayoría son solo una fachada para lo que realmente maneja. Es una persona fría, despiadada y calculadora, sin el menor rastro de escrúpulos ni remordimientos. Nada ni nadie le importa realmente, y es capaz de destruir lo que sea o a quien se interponga en su camino para conseguir exactamente lo que quiere. Cuentan que hace algún tiempo, un empresario intentó engañarlo y estafarlo precisamente en ese lugar... y esa misma noche desapareció sin dejar ni rastro, nadie volvió a saber nada de él desde entonces.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo de pies a cabeza mientras escuchaba cada una de sus palabras, y mi mente comenzó a llenarse rápidamente de imágenes y pensamientos de peligro, oscuridad y amenaza. Sentí como si el aire a mi alrededor se volviera más pesado.

—¿Qué dices...? —Logré pronunciar apenas, en voz baja y entrecortada, totalmente incrédula, sin querer aceptar que algo así estuviera tan cerca de nosotras.

—Honestamente. —Continuó Vanessa, acercándose un poco más a mí, como si quisiera asegurarme de que comprendiera la magnitud de lo que me estaba diciendo. —Lo mejor que puedes hacer es mantenerte lo más lejos posible de él y de todo lo que lo rodea. Créeme, Victoria, bajo ninguna circunstancia quieres terminar formando parte de su mundo. Es un lugar del que casi nadie logra salir, y quienes lo hacen, nunca vuelven a ser los mismos.

—No te preocupes por eso. —Respondí enseguida, recuperando parte de mi tono serio y distante habitual, aunque todavía podía sentir el latido acelerado de mi corazón. —Me mantendré tan alejada de él como sea posible, te lo aseguro.

—Eso me da mucha tranquilidad. —Dijo ella con voz todavía tensa y seria. —Harley es exactamente como un cazador: siempre está al acecho, vigilando, esperando y planeando su siguiente movimiento, y cuando decide cuál es su objetivo, no para hasta conseguirlo. Además, es un mujeriego empedernido; tiene un tipo de encanto falso y superficial que suele atraer a las mujeres con facilidad, como si fueran polillas atraídas por la luz de una vela... sin saber que eso significa quemarse. Pero detrás de esa sonrisa atractiva y esa mirada intensa y penetrante, solo ve a las mujeres como objetos, trofeos que añadir a su colección personal. Para él no son personas, solo logros. Y una vez que lo tiene en mente, no hay límites ni barreras que lo detengan hasta satisfacer sus deseos, sin importar lo que tenga que hacer o a quién tenga que dañar en el proceso.

—Qué hombre más despreciable y horrible... —Murmuré, frunciendo el ceño con total desaprobación y disgusto, sintiendo repulsión solo de pensar en él.

Vanessa asintió lentamente con la cabeza, su expresión seguía rígida y grave, sin ningún rastro de la alegría de antes.

—Sí, es una persona extremadamente peligrosa. —Repitió con énfasis. —Por favor, ten siempre esto muy presente: nunca te cruces en su camino ni le des ni la menor oportunidad de fijarse en ti. No vale absolutamente nada la pena arriesgarse por alguien así.

—Ni se me pasaría por la cabeza hacer algo parecido. —Aseguré tajante y segura de mí misma.

Ella puso su mano suavemente sobre mi hombro, y por primera vez desde que empezamos a hablar, una sonrisa pequeña y tranquila apareció en sus labios, una mezcla de alivio y confianza.

—Me alegra muchísimo que tengas tanto sentido común. —Me dijo suavemente. —Harley no es un juego, Victoria, y con gente como él no se puede bromear ni jugar, porque siempre saldrás perdiendo.

Asentí en silencio, totalmente de acuerdo con todo lo que me había contado, guardando cada advertencia en mi mente como una regla que nunca debía romper.

—Bueno, ya debo irme. —Dijo ella, soltando suavemente mi hombro para abrir la puerta del coche. —Nos vemos pronto. Y cuídate mucho, ¿Entendido?

—Igualmente, hasta pronto. —Respondí, viéndola bajarse con cuidado.

Vanessa se bajó del auto y entró a su casa, desapareciendo en la oscuridad. Encendí el motor de mi auto y arranqué, alejándome de la casa y de la incómoda sensación que me había quedado después de hablar sobre Harley. Mientras conducía, no pude evitar pensar en el hombre que había descrito Vanessa. ¿Quién era realmente? ¿Y qué quería de mi?

Me preguntaba si a mí también me veía como una presa, como lo hace con todas las mujeres, o si yo ahora estaba en peligro. La idea me hizo sentir un escalofrío en la espalda y mi corazón comenzó a latir más rápido. ¿Y si Harley ya me había visto? ¿Y si ya había empezado a planea cómo atraparme? Mi mente comenzó a llenarse de pensamientos oscuros y temores, y no pude evitar sentir que estaba siendo observada.

Traté de calmarme, respirando profundamente y repitiéndome a mí misma que no me sucedería nada malo. Todos estarían bien, me dije. No había nada que temer. Pero a pesar de mis esfuerzos por tranquilizarme, no pude evitar sentir una pequeña vocecita en mi cabeza que me decía lo contrario. La ignoré y seguí conduciendo, intentando concentrarme en la carretera y no en mis temores.

Llegué a mi casa, cerré la puerta detrás de mí y me dirigí a mi dormitorio. Me acosté en la cama, sintiendo el cansancio y la tensión del día. Cerré los ojos y traté de relajarme, pero mi mente seguía girando con pensamientos sobre Harley.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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