PRÓLOGO
En el mundo conocido de este universo, se localiza un extenso continente. Dividido por grandes zonas boscosas, territorios en el sur con un extenso desierto, montañas de gran longitud a cada tramo y el gélido norte donde el frío y los vendavales son los gobernantes del lugar. En una época el continente en toda su plenitud, estuvo rodeado de frondoso verde, con boscosos árboles y diferente fauna vegetal. Terreno fértil que daba a sus habitantes, el alimento necesario para sobrevivir. Todo era verde y espeso, un ecosistema lleno de vida, a excepción de las frías tierras del norte, donde el clima duro y de bajas temperaturas, reinaba en el lugar. En el sur se extendía el desierto, caluroso, amargo y rodeado de arena.
En la zona extensa por su boscosidad, eran habitadas en su mayoría por seres no mortales. A excepción de una mayoría que sí fallecían con el tiempo. Seres de una inteligencia superior, algunos portadores de una belleza perfecta y divina. Otros tantos no eran tan agraciados, pero sus habilidades especiales los hacían únicos. La gran mayoría tenia la capacidad de crear energía sobrenatural. Otros en cambio tenían estas particularidades sobrenaturales, en sus habilidades físicas pero tenían en común, su gran conexión con la naturaleza. Estos seres se despreciaban unos a otros, provocando guerras entre ellos sin ningún fin aparente, ya fuera por motivos territoriales, venganzas personales o saqueo de alimentos y materias primas.
Un buen día por el extenso Mar del Este, mientras los primeros rayos de luz iluminaban el cielo. A lo lejos un sinfín de embarcaciones, surcaban las aguas en dirección al nuevo continente descubierto. Estos nuevos seres que se asentaron en tierra firme, eran muy similares físicamente a algunos habitantes sobrenaturales del continente. A muchos otros ni en apariencia se asimilaban, ya que los seres sobrenaturales tanto en apariencia, como en habilidad, eran muy diferentes y variados entre sí. Los nuevos huéspedes a pocos días de su llegada, comenzaron a talar, a extraer materias primas de la apreciada fauna, de los seres sobrenaturales. Y no tardaron en masacrar a los que se encontraban a su paso.
Los habitantes del bosque estudiaron a sus nuevos inquilinos, descubriendo que aparentemente sus vecinos, no tenían ninguna relación o conexión alguna con la naturaleza. Arrasaban todo lo que podían con ella. Esta nueva especie era mortal, de altura media y su cuerpo se marchitaba como su vitalidad, con el paso del tiempo, en comparación con los seres del bosque. No poseían ningún tipo de habilidad mágica, ni física en particular.
En cuestión de un año la población mortal, erigió sus primeros asentamientos, tanto al sur como oeste de las tierras boscosas. Procreando con rapidez, en cuestión de meses. Los seres del bosque se vieron reducidos, debido a la constante masacre, por parte de esta nueva especie mortal.
Los habitantes del bosque se reunieron entre ellos mismos, lo que en un futuro se conoció como el «Primer Acuerdo». Acordaron el dejar atrás sus rencillas y disputas de lado, para combatir un enemigo común, que hacía peligrar su especie y el exterminio de lo que consideraban su hogar. Así comenzó la primera guerra entre las dos especies sobrenatural y humana, la cual ganó triunfalmente la especie mágica originaria, de aquellas tierras. Los mortales no tuvieron otra opción, que la rendición absoluta ante el ataque enemigo. Tanto seres mortales como seres mágicos, se reunieron para llegar finalmente a un acuerdo. Zanjaron el trato de que los huéspedes, seguirían habitando sus tierras, en donde ya habían erigido sus poblados y reproducido entre ellos. Los seres volvieron a su hogar en los bosques, siguiendo con su vida y zanjando con el tiempo sus conflictos internos.
Durante dos décadas vivieron en paz ambos reinos, ocupados con su avance como territorio e inmersos en los conflictos de su propia especie. Pero eso terminó cuando las cuatro casas nobles más primordiales, se unieron en trato con la ayuda del señor supremo de los seres de la noche, Azrael. Un ser demoníaco con ansias de poder y sangre, que concedió al ejército de los mortales, conocimientos básicos en magia y habilidades especiales, para así poder derrotar más fácilmente o en igualdad de lucha a los seres fantásticos. De esta manera comenzó la conocida como la «Segunda Gran Guerra», diezmando la población mágica y secuestrando a seres para su estudio y tortura.
Llegaron a lo más profundo del bosque, masacrando y acabando con todo a su paso. Cuando pensaban que iban a alcanzar, la ansiada victoria. Todo se vio truncado en el último momento, el pueblo de los bosques se alzó por segunda vez victorioso, castigando y expulsando a los mortales de sus amadas tierras.
Por ello «El Consejo» organización política, creada después de la «Primera Gran Guerra» acontecida. Formada por diferentes líderes de cada especie fantástica, con ello acordaron aislarse por definitiva, con el reino de los que denominaban como humanos. Alzando en el límite, un gran muro de ramas espinosas de gran tamaño, altura y densidad. En años posteriores, mientras el pueblo fantástico se recuperaba, de los estragos provocados por los humanos. Estos volvían de vez en cuando atacando, lanzando en catapultas esferas envueltas en llamas, que caían en el muro de ramas espinosas. Los seres mortales rápido cantaban victoria, una victoria que no resultó ser de ningún éxito. El fuego no surtía ningún tipo de efecto y las ramas al ser de madera, lo absorbía como si nada. Volvían a dar la voz de alarma, para lanzar una segunda tanda. Pero se sobresaltaron, al ver que las ramas aumentaban de tamaño y cobraban vida propia acabando con ellos. Corrían despavoridos o cabalgaban huyendo del lugar, este hecho provocó un alto al fuego, que perduró por lo menos un siglo. Viviendo cada especie en su correspondiente reino, sin tener contacto alguno.
Luego del paso de 100 años sin que ambos pueblos, tuvieran contacto alguno. El rey que gobernaba por aquella época a los humanos, pretendió el contacto con ellos para aliar fuerzas, intercambiar materiales, objetos y tener algún tipo de unión. Le fascinaba e envidiaba por parte, el poder que tenían, sus habilidades especiales y sus diversas formas físicas. El intento de algún tipo de conversación o reunión por parte del pueblo fantástico, fue rechazada en más de cinco ocasiones. En un principio a la fuerza y luego en un «NO» más cortés. Al sexto intento El Consejo que gobernaba el reino de los bosques, decidió reunirse con el rey de los humanos, para tener algún tipo de conversación. En un asentamiento efímero que habían creado, fuera de los límites del reino vecino. Los miembros que conformaban El Consejo salieron por primera vez en un siglo, de las lindes de su reino. Abriéndose un hueco, en la muralla creada por las ramas espinosas.
Llegaron hasta la gran tienda de campaña, donde se hospedaba el líder mortal. El primer contacto no fue mal, fueron cortés los unos con los otros, la gran mayoría se quedaban maravillados con sus vecinos, por muy similares físicamente que fueran a ellos, en algunos aspectos. A los tres días de conversación y socialización, les permitieron entrar en su reino para conocerlo, que tuvieran la oportunidad de poder verlo, las nuevas generaciones de humanos. Pero sólo pudieron hacerlo el rey que gobernaba a esta especie, los jefes o señores de las grandes casas nobles y acompañados de un grupo reducido de guerreros. Al encontrarse en el interior de este nuevo territorio desconocido para ellos, que solo sabían por antiguas leyendas. Quedaron fascinados con los seres y habitantes del lugar, aparte de la frondosidad y vegetación que albergaba.
A partir de ahí, los humanos y los seres mágicos pertenecientes del bosque, hicieron un esfuerzo por entablar relación entre ellos, que fue aumentando con el paso del tiempo. De manera económica, intercambio de materias primas, armas inusuales y artes mágicas. Enterrando así un hacha de guerra y una inexistente relación que había durado años.
Al cabo del tiempo en el mismo lugar, donde se erigió aquel campamento efímero a la espera de una comunicación. Gracias la ayuda de los seres fantásticos con sus habilidades especiales, construyeron una fortaleza. Un palacio conocido por todos como la Fortaleza Blanca, realizada con la finalidad de reunirse, debatir y acordar cuestiones políticas. Entre las dos razas, habitables del continente.








