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Lirio 1 azul

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Summary

Una mujer usa sus armas para captar adeptos, una de sus víctimas, un amigo de la víctima que duda entre el sexo y la venganza. El comisario Carlos Lapetra, experto en delincuencia de bajo nivel en el barrio chino, se enfrenta a un asesinato y a una desaparición. Nuevas entrgas: todos los viernes

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2
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n/a
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18+

Avelino hasta el autocar, Piedra I

p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 4.0px 0.0px; text-align: justify; font: 15.0px ‘American Typewriter’; color: #000000} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 15.0px ‘American Typewriter’; color: #000000}

En la caja del Leyland, al raso, una familia del Sur está por fin acabando el viaje de tres días: dos parejas, seis niños, sentados en sus mantas y rodeados de sus pocas pertenencias: una moto de 49 c.c., la primera y única moto de PuebloQ, que apesta a gasolina, dos camas, cuatro sillas, una mesa, un armario, ropa y las cacerolas caceroleando bajo un toldo que apenas protege, el viaje es incómodo, están mareados, están cansados, en los últimos kilómetros la carretera se estrecha y curvea, suerte que no ha llovido, suerte que el dueño del camión, en sus paradas, les ha dejado bajar. En uno de los descansos sube a la caja Avelino, así se presenta, muy joven, dice que tiene veintiún años, pero miente, gira el cuello hacia atrás con temor y no se calma, aún no se calma, viene del Oeste, alegre, charlatán, moreno, pelo mal cortado, ojos negros expresivos, rasgos suaves, fuerte, no muy alto. En una ladera orientada al oeste, PuebloQ, a sus piés se abre un valle cultivado, un pistilo de unos cuatro kilómetros de largo y unos diez de ancho dibujado a lo Mondrian por las pequeñas paredes de piedra que separan los campos. Alrededor del pistilo, el brusco inicio de montañas que en lo alto mantienen manchas de nieve incluso en verano. El valle se abre como una gran flor cuyos pétalos ocupan otros cinco pueblos del tamaño de PuebloQ, en el pistilo se cultiva hierba y patata, una carretera ansía llegar a Europa pero se lo impiden los grandes acantilados del norte, el río baja poderoso. Las casas, no demasiado apiñadas, tienen sitio para anexos que se convierten en huertos, cuadras y gallineros. PuebloQ tiene once fuegos, el hotel que abre en semana Santa y cierra en Octubre y un chalet de un pastelero de Ciudadmáspróxima que sólo se abre en agosto. En dirección contraria el río avanza hacia el llano que acoge alguna ciudad pequeña, o pueblo grande, también alguna pequeña industria que lo va ensuciando. En PuebloQ Antonio Xerico espera a la familia del Sur, alto, grande, soberbio, vocero, les ayuda a instalarse en una casa de dos pisos y patio, chimenea, podrán cocinar, no pasarán frío, les recuerda el arrendamiento, tienen que buscarse trabajo, en verano hay gente, se abre el hotel, vienen los del chalet. El dueño del camión habla con Xerico, no gesticulan pero miran a Avelino sonriente, salvado, lejos, capaz. Xerico ha entendido que Avelino no tiene que ver con la familia del Sur, le ofrece trabajo, tiene campos, corderos, vacas, mulos, Eres un criado, una habitación en la casa, ropa limpia, un lugar en la mesa y algo de dinero para el domingo por la tarde, si Xerico trabaja, Avelino trabaja, con un gesto brusco le perdona el transporte. Durante los siguientes años es el criado de casa Xerico, lejos del genio de su padre, cada día más fuerte, más seguro, aprende a rastrillar, cargar los mulos, subir la hierba al pajar, dallar, ordeñar, afilar la dalla, conoce a Paquito de chico y a Paquito convertido en un hombre, a los veraneantes, el río, la nieve, el frío, el verano, a Isidora.

Refugiado, prófugo indocumentado, Avelino se acostumbra a la geografía, más abrupta que sus suaves tierras del Oeste, delimita donde acaba PuebloQ, dónde se encuentran los campos y prados de Xerico y dónde los campos de otros vecinos, y entiende, a pesar de las toscas explicaciones que recibe, la rotación del agua de riego, un pequeño acertijo para connaisseurs que reparte el agua por los diferentes campos con un juego simple de tejas que cortan o sueltan el caudal. También aprende que más allá de la tierras del valle, esas que están cercadas por las paredes de piedra, las tierras privadas, se encuentran las tierras públicas, las comunales, que todos los pueblos del valle comparten. Ahí están los pastos de verano, los bosques, el recuento de los cupos de ganado que cada casa puede aportar, el aprovechamiento de la leña y el cuidado de ese tesoro que no tiene precio, como ven demasiado tarde, todos los vecinos. Estos se van acostumbrando a Avelino y a la familia procedente del Sur, Avelino llega a ser parte de PuebloQ, conoce los largos días de verano en los que no se acaban las labores y los cortos días de invierno con trabajo sólo en las cuadras y muchas horas en la habitación. Algunas costumbres le levantan una sonrisa durante toda su vida: en la temporada de verano, cuando el hotel está abierto, Avelino y algún otro mozo, al acabar la jornada compran botellines de cerveza en la única tienda de PuebloQ y se van a la parte de atrás del hotel. Allí, Delfina, que friega los platos junto al patio trasero, obesa, anhelante de atención, cambia las cervezas tibias por otras iguales, frías, que saca de la cámara frigorífica del hotel. Si Felisa, la encargada del hotel se entera de estos trueques, se enfada.

En las comidas y cenas de casa Xerico, Avelino ocupa una mesa auxiliar adosada a la pared, no en la gran mesa de madera de pino centrada en la sala donde está la chimenea y una cadiera. La comida de Avelino y del resto de la familia no varía, Avelino se sienta, Reme le llena el plato, Avelino come en silencio, la cara muy cerca del plato y un trozo de pan en la mano izquierda que le sirve de cubierto de apoyo y que va mordisqueando hasta que lo sustituye con suavidad por otro trozo de pan. A Avelino le encanta que en verano venga Paquito, uno de los sobrinos de Antonio y Reme Xerico, a Paquito le puede hablar como a un compañero, como a un hermano pequeño, Ojo, asómate con cuidado, despacio, si bajas la cabeza para beber en este chorro, asoma una víbora, no te muevas, y vigila siempre las paredes secas de piedra, antes de pasar por encima, si tienes que pasar por encima, tres golpes de palo de avellano, eso las aleja, no tienes una vara de avellano? te voy a hacer una. Paquito guarda para siempre la vara de avellano que Avelino le corta y pule, si va un rato a andar, ahorapor afueras y descampados, lleva su vara de avellano, magia pura contra los perros, esos traidores.

Antonio Xerico lleva con soberbia su condición de heredero del patrimonio familiar y hasta tiene un legajo en la falsa donde se nombra infanzón a su linaje anterior. Viven en el régimen pseudolegal de “misma mesa, hogar y gasto” su mujer Reme y la madre de él, Doña Julia. También vive en la casa Avelino, el criado. El matrimonio no puede tener hijosque unas fiebres de Malta provocaron la esterilidad de Antonio y el temor que la casa y el patrimonio no tengan continuidad. Tanto él como Reme se desasosiegan viendo tantos niños en su familia, e inician un acoso a hermanos y cuñados para conseguir que alguno de los sobrinos se quede en la casa y prohijarlo. No lo tienen fácil pero lo acabarán consiguiendo. Uno de los objetivos, no el único, Paquito, que pasa gran parte de sus vacaciones escolares en casa Xerico, bien alimentado, bien tratado y recibiendo un cariño que le arropa y le acaricia como no ha tenido nunca. En verano, casa Xerico se convierte en un ir y venir de hermanos, cuñados y sobrinos. Paquito, a la vez que se convierte en un hombre joven, estirado y fuerte, adquiere un protagonismo en casa Xerico, aunque está de vacaciones, todos los días, por la mañana o por la tarde, ayuda a su tío Antonio o a su tía Remedios, o se va con Avelino. Paquito trata a Avelino como un compañero que trabaja en la casa, el buen carácter de Avelino ayuda a que se lo pasen bien los dos mientras bajan los mulos con las cargas desde el campo al pajar o se van a dar vuelta a la hierba o a tirar los gatos que nacen de más al barranco que pasa junto al pueblo. Avelino habla y habla y pregunta a Paquito por las chicas de Ciudaddeleste, y le pregunta sile sale lechilla, y le dice que no se preocupe quele saldrá, habla y habla, previene a Paquito, No te acerques a la dalla, no te acerques. Año tras año, Avelino y Paquito van construyendo una amistad a base de pequeñas solidaridades, pequeñas ayudas mutuas, Paquito siempre le ha agradecido que Avelino no se chivara de cuando le vio, una tarde, en un prado, desnudo, bailando solo al son imaginado de “Summertime girl”, Venga zagal, que me tienes que ayudar a recoger las ovejas, que con la lluvia no se quieren mover. A pesar de que durante el invierno no se escriben, la llegada del verano supone para Avelino la distracción de tener un compañero de trabajo y alguien que siempre le escucha. Para Paquito, Avelino supone esa persona que le habla de los temas que en casa, e incluso con los amigos, son todos tan pacatos, tan a medio hacer, no se tratan, En invierno, que hay menos trabajo, algún domingo nos bajamos a Ciudadmáspróxima, con los otros mozos del pueblo, nos vamos de putas, has ido alguna vez de putas? no has follado? Sí, no, no. Avelino se ríe, No te preocupes, yo te lo explicaré todo, estamos en un bar, con los otros del pueblo, no te creas, que en total somos tres, ja ja, una mujer con botas por encima de la rodilla y minifalda tomaba algo con los codos apoyados en la barra y la cara apoyada en las manos, yo no paraba de mirarla, vino un menda y me dice, Te gusta lo que ves? yo pensé que era su marido y que me iba a dar una hostia, pero lo que quería era que pagara, igual era el marido, o solo el macarra, no sé, Qué quiere decir macarra? Joder con los de Ciudaddeleste, no sabes nada zagal, te lo explico. Y se lo explica

El primer hotel del valle, orgullosa propiedad de la familia Xerico tiene treinta habitaciones distribuidas en tres plantas, preparado para el turismo, todavía un lujo para minorías, en un Sircea todavía embarrado en sus atrocidades. La familia Xerico, una de las menos pobres del pueblo,utilizaba, antes de construir el hotel, su casa a modo de fonda para los esporádicos visitantes: el médico, el veterinario, alguna pareja de monjas, algún excursionista, algún pintor. Todos ellos encontraban cama y comida con Doña Julia, viuda con cinco hijos, que tuvo que ingeniárselas para sobrevivir después de la guerra que no llegó al pueblo. Doña Julia, que veía como nadie el presente y una buena porción del futuro, dedicó sus ahorros, promesas y rezos a la puesta en marcha del hotel. El hotel, convertido rápidamente en un pequeño negocio que pagó las deudas prometidas por Doña Julia, es un buen refugio para Feli, la hija soltera, una cocinera que hace como nadie unos nidos de patatas paja con huevofrito que maravillan a sus huéspedes en su mayoría de Ciudaddeleste y de Francia. Abriendo desde Semana Santa hasta octubre (todavía no hay pistas de esquí, no hay calefacción en las habitaciones), el hotel también recibe las visitas de la numerosa familia Xerico, muchos de ellos en un acuerdo de trabajo y vacaciones, de manera que se puede ver al hijo mayor de Doña Julia, un funcionario destinado en Ciudaddeleste, sirviendo los cafés durante las tardes de sus vacaciones. Para la apertura de la temporada en Semana Santa, cada año se pone un anuncio por palabras en “La Gaceta del Este” de Ciudaddeleste, debido a que en Semana Santa hay menos turismo tanto fijo como de paso.

Paquito no suele venir por Semana Santa, Avelino no lo esperaba, está limpiando la cuadra repleta de vacas quebarruntan el buen tiempo y quieren irse lejos del pueblo, a pastar a la tasca y a respirar mejor aire que el de la cuadra, Avelino! Avelino! he venido de guía desde Ciudaddeleste, venía al lado de una chica guapísima, Cada día estás más alto Paquito,te voy a llamar Paco, estás más alto que yo,eres un hombre, me has de contar cómo son las chicas de Ciudaddeleste, Avelino, he empezado a estudiar en la Universidad, voy a clase pero si quieres no vas y no pasa nada, pides los apuntes a algún compañero, estudio magisterio, para ser maestro, quiero ser maestro de pueblo, De pueblo? no puedes ser maestro de ciudad? Sí, sí, pero me gustan los Pueblos, Yo me iré a la ciudad y tú al pueblo. Durante la cena Paquito dice que tiene que volver al hotel porque los turistas quieren celebrar estas pequeñas vacaciones y Feli, la tía de Paquito que lleva el hotel invita a todos a cerveza, Avelino, cenando de forma poco ortodoxa, metiendo la cabeza hasta rozar con su mata de pelo apelmazado la sopa que ha preparado Reme y mojando pan, pide con una mirada la ayuda de Paquito. Tío, puede bajar Avelino al hotel? estaré yo de camarero, Claro Avelino puede ir donde quiera siempre que mañana temprano esté para trabajar, Reme, bajamos tú y yo también. En el hotel se encuentran que en lugar de unas cervezas, están organizando un baile, han conseguido un tocadiscos, Paquito se pone a trabajar, Antonio y Reme a bailar, Avelino se queda un rato fuera, se va a la parte de atrás donde Delfinaestá acabando de fregar los platos de la cena, la invita a bailar pero Delfina está cansada, se va a dormir, Sí, sola, Avelino. Paquito está bailando con una chica alta, delgada, lleva una camisa de rayas, un tejano acampanado, sus rasgos son suaves, ojos claros y un cabello muy rizado, que le sube hacia el cielo, se ha hecho un moño enredado que deja ver un cuello fuerte, masculino, Paquito baila muy pegadito a ella, hablándole al oido, se acaba la canción, Paco me vas a presentar a esta chica tan guapa que has traído de vacaciones? hablan los tres atropelladamente por el baile, por la chica, por ellos. Alrededor, los huéspedes, Antonio, Reme, otros del pueblo que han oido la música, todos bailando y charlando, Paquito tiene clientes en la barra, ahora baila Avelino con Isidora, el cuerpo flexible y fuerte de Isidora, hay muchos escalones hasta poder llegar a ella, pero Avelino no tiene miedo, se va acercando, Qué guapa eres! Isidora nota su excitación y no la rechaza, vamos un rato fuera, que te enseño el cuarto de la plancha del hotel, ríen, ríen, Avelino sumergido en esos ojos claros, azul claro como el agua del río cuando baja el deshielo, la mayenca, la mayenca, Tienes ojos de mayenca. En la parte de atrás del hotel, además de charlar con Delfina, se puede acceder a un pequeño cobertizo separado unos metros del edificio principal, el cuarto de lavado y planchado, montones de ropa esperan ser devueltos a sus armarios o a las habitaciones, la puerta está sin llave, Para qué? a pesar de que hay unos altos ventanucos siempre abiertos, el pequeño almacén mantiene extrañamente un suave ambiente dulzón. Sobre un apelotonamiento de sábanas, Avelino juega a subir y bajar una argolla que hace las veces de botones en la camisa de Isidora, bajo la camisa, una ajustada camiseta reza, Je ne brise que les coeurs, Qué pone? Nada, que me gusta la brisa. En inglés? No, en alemán. Isidora deja que Avelino la bese, baje esa cremallera, la desnude sobre esamontaña donde huele a limpio o a sucio, le ayuda a que entre cuando Avelino se entorpece por un momento, y consiguen un polvo que Isidora acompaña con las manos en los glúteos de Avelino, que se corre pero se queda, Dios santo, Avelino, muchas gracias, me voy a acordar durante meses, y este olor se mete hasta el fondo del cerebro, no lo notas? se va nariz atrás. Avelino, está callado, se está relamiendo, Avelino, compañero, sabes en qué consiste el silencio y la discreción? Sí, Avelino, vamos a fumarnos un cigarrillo, que nos lo hemos ganado. Avelino vuelve a casa Xerico, con Paquito, está borracho de placer, aturdido, con sonrisa tonta, No me pasará nunca más en la vida.

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