Chapter 1
Hola. Esto es algo raro, porque estoy por contarles mi historia a todos ustedes, que son personas extrañas para mí. Pero, como no saben quién soy, creo que eso hace que sea un poco más fácil contarla.
Todo comenzó una mañana de viernes, hace 13 años. Mi vida se vino abajo con la noticia del fallecimiento de mi padre.
No tengo muchos recuerdos de ese día ni de los días posteriores. Esa mañana me despertó mi tío para decirme que papá no iba a volver. Me quedé en shock. No entendía cómo había pasado, ni quería creerlo. Era algo demasiado difícil de aceptar para una niña de tan solo 11 años.
Uno de los pocos recuerdos que tengo es no despegarme de mi prima mayor. Me aferraba a ella como si mi vida dependiera de eso. Tenía miedo de soltarme, como si al hacerlo fuera a caer en el vacío que sentía en ese momento. Fue una sensación tan horrible que, incluso hoy, de vez en cuando vuelve.
Otro recuerdo es cuando quisieron que me despidiera de él. Yo no quería verlo en ese ataúd. No podía y tampoco quería creer que el hombre que estaba ahí era papá. Pero lo vi. Y sí, era él. Parecía como si estuviera durmiendo.
Eso fue lo peor para mí, porque fue en ese momento cuando realmente entendí que ya no iba a volver.
El último recuerdo que tengo es cuando lo llevaron a enterrar. Dios, no pude mirar. Me negué a hacerlo. No quería ver cómo se lo llevaban para siempre.
Esos son los únicos fragmentos de recuerdos y sentimientos que tengo de aquel día. He intentado recordar algo más, tanto de ese momento como de los días posteriores, pero no puedo. Está todo en blanco.
Creo que pasé todo ese año en automático.
Ni siquiera recuerdo haber llorado. Mi madre dice que nunca lloré, ni ese día ni durante los siguientes. Solo sé que, después de todo aquello, terminé yendo al psiquiatra y a la psicóloga, aunque tampoco tengo recuerdos de esas consultas.
Fue un año muy duro para mí. Y, como si todo eso no fuera suficiente, pocos meses después empecé el liceo.
Mientras otros comenzaban una nueva etapa de sus vidas, yo intentaba aprender a vivir con una ausencia que todavía no entendía.
Mi adolescencia comenzó de una manera trágica.
Y quizás por eso hay partes de esos años que todavía siento lejanas, como si le hubieran ocurrido a otra persona.
Pero esa niña de 11 años era yo. Y esta es una parte de mi historia que, aunque durante mucho tiempo haya permanecido en blanco, todavía forma parte de mí.








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