Capítulo 1 — El comienzo
La lluvia había comenzado antes del amanecer.
Para cuando llegaron las primeras patrullas, las calles de Seúl estaban cubiertas por una fina capa de agua que reflejaba las luces azules y rojas de los vehículos.
La casa de los Kang permanecía rodeada por agentes.
Vecinos curiosos observaban desde las ventanas.
Algunos hablaban en voz baja.
Otros grababan con sus teléfonos.
Nadie sabía exactamente qué había sucedido.
Solo sabían que dos personas habían muerto dentro de aquella casa.
Y que el único sospechoso seguía allí.
Kang Taehyun.
Veintiséis años.
Sentado tranquilamente en una de las habitaciones, esperando.
No parecía asustado.
No lloraba.
No preguntaba qué iba a sucederle.
Simplemente permanecía sentado con la mirada perdida en el suelo.
Uno de los agentes entró.
—Kang Taehyun.
Taehyun levantó lentamente la cabeza.
—Sí.
—Tenemos que llevarte con nosotros.
Taehyun lo observó durante unos segundos.
Después se puso de pie.
—De acuerdo.
El agente esperaba resistencia.
No la hubo.
Taehyun caminó hacia la puerta.
Antes de salir, miró una última vez hacia el interior de la casa.
Aquellas paredes habían sido su prisión durante años.
Había aprendido a reconocer cada sonido.
Cada paso.
Cada discusión.
Cada silencio incómodo.
Desde niño había entendido que aquella no era una familia normal.
Su padre nunca estaba satisfecho.
Su madre lo miraba como si fuera una decepción.
Y Taehyun había aprendido a esconder lo que sentía.
Cuando era pequeño, había ocasiones en las que reaccionaba de formas que incluso sus padres consideraban inquietantes. No comprendía algunas emociones como los demás niños y tenía una manera fría de observar el sufrimiento.
Sus padres lo llamaron monstruo.
Después comenzaron a tratarlo como si realmente lo fuera.
Años de desprecio terminaron convirtiéndose en resentimiento.
Y el resentimiento terminó convirtiéndose en odio.
Hasta aquella noche.
Taehyun no sentía arrepentimiento por haber terminado con aquella parte de su vida.
Pero tampoco sentía satisfacción.
Solo vacío.
Los agentes lo sacaron de la casa.
Las cámaras comenzaron a aparecer.
Las luces de los vehículos iluminaban la calle.
Taehyun bajó las escaleras rodeado de policías.
Y entonces...
se detuvo.
No por los periodistas.
No por los vecinos.
No por las cámaras.
Por alguien que estaba al otro lado de la calle.
Un joven de cabello negro permanecía bajo el techo de una tienda cercana.
Parecía haber salido únicamente para averiguar qué estaba sucediendo.
Tenía una expresión confundida.
Era un simple espectador.
Un curioso.
Un desconocido.
Pero cuando sus ojos se encontraron con los de Taehyun...
todo cambió.
El joven no apartó la mirada inmediatamente.
Taehyun tampoco.
Por primera vez aquella noche, algo despertó dentro de él.
No era miedo.
No era odio.
Era curiosidad.
Una curiosidad intensa.
El joven tenía una expresión tranquila, aunque sus ojos mostraban cierta preocupación por lo que estaba viendo.
Taehyun inclinó ligeramente la cabeza.
El muchacho hizo lo mismo.
Después un agente continuó caminando y Taehyun tuvo que seguirlo.
Pero siguió mirando hacia atrás.
Hasta que dejó de verlo.
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Park Junseo
Junseo regresó a su pequeño apartamento aquella noche sin imaginar que acababa de convertirse en el centro de la atención de alguien.
Cerró la puerta.
Dejó las llaves sobre una pequeña mesa.
Y suspiró.
—Qué noche...
Tenía veinticuatro años.
Su vida no era especialmente emocionante.
Trabajaba, regresaba a casa y trataba de mantenerse ocupado.
Desde hacía nueve meses vivía completamente solo.
Su abuela había fallecido después de años siendo la persona más importante de su vida.
Sus padres habían desaparecido de su vida mucho antes.
No tenía una relación cercana con ellos.
Por eso, después de la muerte de su abuela, el apartamento había quedado demasiado silencioso.
Junseo encendió una lámpara.
Miró una fotografía que descansaba sobre un mueble.
Era una fotografía antigua de él junto a su abuela.
Sonrió débilmente.
—Buenas noches, abuela.
Después se preparó algo sencillo para comer.
No sabía que, a varios kilómetros de allí, alguien seguía pensando en él.
---
Centro de detención
Taehyun llevaba solamente unas horas bajo custodia cuando preguntó por primera vez:
—¿Quién era el chico de la calle?
El agente que estaba frente a él levantó la mirada.
—¿Qué chico?
—El de cabello negro.
—Había mucha gente.
Taehyun guardó silencio.
No insistió.
Pero aquella pregunta no desapareció de su cabeza.
Recordaba perfectamente su rostro.
La mirada.
La ropa.
La forma en que había observado la escena.
Todo.
Demasiado.
Taehyun cerró los ojos.
Y volvió a verlo.
Park Junseo.
Todavía no conocía su nombre.
Pero quería conocerlo.
No entendía por qué.
Quizá porque había sido la primera persona que había mirado a Taehyun sin miedo.
Sin desprecio.
Sin conocer su pasado.
Simplemente lo había mirado.
Y para alguien que había pasado toda su vida sintiéndose rechazado...
aquello había significado demasiado.
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Una semana después
Taehyun permaneció bajo custodia durante siete días.
Durante ese tiempo habló poco.
Respondió únicamente cuando era necesario.
Los investigadores intentaron comprender qué había ocurrido.
Taehyun no les dio demasiado.
Su historia familiar comenzó a salir a la luz.
El abandono emocional.
Los conflictos de su infancia.
Los problemas dentro de aquella casa.
Pero había algo que los investigadores no comprendían.
Taehyun parecía demasiado tranquilo.
Una noche, sentado solo en su habitación, volvió a pensar en el muchacho.
Había comenzado a imaginar conversaciones que nunca habían ocurrido.
Preguntas.
Respuestas.
Una vida que todavía no existía.
Taehyun sabía que aquello no era normal.
Pero no quería detenerlo.
Quería encontrarlo.
Quería saber dónde vivía.
Qué hacía.
Con quién hablaba.
Qué cosas le gustaban.
Y, sobre todo...
quería volver a verlo.
Una obsesión podía comenzar con algo aparentemente insignificante.
Una mirada.
Una coincidencia.
Un instante.
Pero Taehyun no sabía detenerse una vez que fijaba su atención en algo.
Y Junseo había capturado toda su atención.
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Aquella misma noche, Taehyun escapó.
No pensó en huir del país.
No pensó en esconderse.
No pensó en empezar una nueva vida.
Solo tenía una idea.
Encontrar al chico de cabello negro.
Mientras la ciudad dormía, Taehyun caminó bajo la lluvia.
No tenía fotografía.
No tenía nombre.
No tenía dirección.
Solo tenía un recuerdo.
Un rostro.
Y una sensación que no podía explicar.
Después de varias horas, se detuvo frente a una pequeña tienda.
Observó el reflejo de su rostro en el cristal.
Parecía cansado.
Pero estaba sonriendo.
—Te encontraré.
No sabía que, en aquel momento, acababa de comenzar una historia que cambiaría la vida de ambos.
Y que para Park Junseo...
la persona que había visto aquella noche frente a la casa de los Kang no sería simplemente un recuerdo.
Sería alguien que terminaría entrando en su vida.
Y sería muy difícil conseguir que saliera de ella.








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