Capítulo 1
Sara llevaba veinte minutos corrigiendo el mismo párrafo del trabajo. Tenía una taza de café enfriándose al lado del ordenador y el móvil encima de la mesa.
Leyó otra vez la misma frase. Intentó continuar, pero unos segundos después volvió a mirar la hora.
—El rally no va a empezar antes porque mires el móvil —comentó Lucía desde el sofá.
—Ya lo sé. Estoy nerviosa.
Sara volvió a la pantalla. Aguantó unos cinco segundos.
—Ya está. Lo dejo.
—Has durado bastante para ser sábado.
Sara cerró el ordenador y se dejó caer al lado de Lucía en el sofá. Cogió el mando y encendió la televisión.
Estaban conectando con el Parque de Servicio antes de la salida. En pantalla aparecían los coches, los mecánicos trabajando alrededor y los pilotos reunidos con sus equipos.
—¿Cuánto falta? —preguntó Lucía.
—Unos veinte minutos.
La realización fue pasando por varios equipos hasta llegar a Hyundai. Sara reconoció el coche enseguida.
David estaba hablando con Miguel y varios ingenieros. Llevaba el mono con las mangas atadas a la cintura y señalaba algo en una de las pantallas.
—Ahí está —dijo Lucía—. Todavía no se ha subido al coche y tú ya estás sufriendo.
Sara la miró.
—No estoy sufriendo.
Lucía se rio.
—Ya.
—Es una carrera importante.
El timbre sonó antes de que pudiera responder.
—Será Santiago.
Sara se levantó y fue a abrir.
Santiago esperaba al otro lado con dos bolsas del supermercado.
—He traído provisiones.
Sara se rio.
—¿Sabes que solo somos tres?
—Prefiero que sobre.
Sara le dio un beso y se apartó para dejarlo pasar.
—¡Hola, Santi! —saludó Lucía desde el sofá.
Sara cerró la puerta y le quitó una de las bolsas.
—A ver qué has comprado.
La abrió mientras caminaba hacia el salón. Sacó tres bolsas de patatas, dos de frutos secos y tres botellas de Coca-Cola.
Sara volvió a mirar dentro.
—Has comprado medio supermercado.
—No sabía qué ibais a querer.
Lucía se asomó por encima del respaldo.
—Yo creo que ha hecho bien.
—Tú porque piensas comértelo todo.
—También.
Santiago dejó la otra bolsa junto a la mesa y se sentó.
—Lo que sobre os lo quedáis.
—Perfecto —dijo Lucía.
Sara negó con la cabeza, sonriendo, y dejó las bebidas encima de la mesa. Lucía abrió las palomitas y los tres volvieron a mirar la televisión.
Seguían conectando con el Parque de Servicio mientras esperaban el comienzo del tramo.
La realización pasó a Toyota. Marcos Reyes hablaba con uno de los ingenieros junto al coche.
—Reyes sale detrás de David, ¿no? —preguntó Lucía.
—Sí. Va por delante en la general.
—¿Y por eso sale después?
—Sí. Los primeros salen en orden inverso. El que va mejor, el último.
Lucía asintió.
La imagen cambió enseguida. Pasaron por Ford, donde Sébastien Moreau hablaba con su copiloto junto al coche, y después por otros equipos. Algunos pilotos ya llevaban el casco puesto. Otros seguían hablando con ingenieros y mecánicos mientras los comentaristas repasaban la clasificación y las condiciones del tramo.
Sara cogió unas palomitas y miró los tiempos que aparecían en un lateral de la pantalla.
—¿Qué necesita David para ponerse primero? —preguntó Santiago.
—Está a tres segundos de Reyes. Tiene que hacer un tramo muy bueno.
—¿Tres segundos es mucho?
—Aquí no tanto.
Lucía miró la clasificación.
—Sigo sin entender cómo podéis considerar poco tres segundos.
Sara sonrió.
—En un tramo así se pueden recuperar.
—Ah, claro. Menudo error por mi parte.
Volvieron a conectar con Hyundai.
David ya llevaba el mono cerrado y caminaba hacia el coche con Miguel. Se detuvo unos segundos junto a uno de los ingenieros, escuchó algo y después se puso el casco antes de entrar.
Sara cogió el móvil y abrió la aplicación de tiempos.
Lucía acercó el bol de palomitas.
—Vale. Ahora sí estoy preparada.
Cuando David tomó la salida tardaron unos minutos en volver a mostrarlo.
El Hyundai apareció en una zona de curvas enlazadas. David frenó antes de una horquilla, colocó el coche y aceleró en cuanto encontró la salida. Más adelante el asfalto seguía húmedo en algunas zonas, pero el coche iba limpio.
Sara conocía esa forma de conducir. Cuando David estaba cómodo apenas tenía que corregir.
—Va bien.
Santiago miró la pantalla.
—¿Sí?
—Sí.
La emisión lo siguió durante buena parte del tramo. Sara apenas habló.
David cruzó la meta y el tiempo tardó unos segundos en aparecer.
Segundo mejor tiempo del tramo.
—¡Toma! —dijo Sara.
La clasificación se actualizó.
David apareció primero.
Lucía miró la pantalla.
—¿Va primero?
—Por ahora. Falta Reyes.
La realización cambió al Toyota.
Marcos terminó de ajustarse los guantes mientras Javi repasaba las últimas notas a su lado.
El contador empezó a bajar.








