Prólogo
Elizabeth Swann nació como la única hija del rey Weatherby Swann, gobernante de Inglaterra. Criada entre bailes, vestidos elegantes y estrictas normas reales, Elizabeth pasó toda su infancia dentro de la nobleza londinense. Sin embargo, incluso desde pequeña, sentía fascinación por el mar y las historias de piratas. Mientras las demás jóvenes aprendían modales y bordado, ella memorizaba canciones de bucaneros y soñaba con barcos cruzando tormentas.
Todo cambió cuando conoció a un pirata.
Él apareció en su vida como un hombre imposible de controlar. Caótico, libre y descaradamente encantador, representaba todo aquello que la corona odiaba. Aun así, Elizabeth terminó enamorándose de él. Su relación permaneció oculta durante años, lejos de la mirada del rey. De aquella unión nació Meera, pero el rey Swann jamás habría permitido que la heredera del reino tuviera una hija con un pirata.
Por eso, oficialmente, la existencia de Meera nunca fue reconocida ante la corte. La niña creció dentro del palacio como una “sobrina lejana” de la familia real, sin conocer la verdad sobre sus padres. Elizabeth, aunque la amaba profundamente, se vio obligada a mantener la distancia para protegerla de los enemigos de la corona y de los ojos del Gobierno Mundial. Porque Inglaterra no formaba parte de las diecinueve naciones aliadas del World Government.
A diferencia de otros reinos, Inglaterra conservaba su independencia, algo que incomodaba enormemente a los Dragones Celestiales y a las familias nobles de Mary Geoise.
Meera creció rodeada de lujo, pero nunca encajó realmente en aquel mundo. Prefería escapar de las clases de etiqueta para leer mapas marinos, escuchar historias sobre piratas o colarse en los puertos de Londres disfrazada para observar barcos mercantes y marineros. Y cuanto más crecía, más se parecía a su padre. Tenía su sonrisa arrogante, su amor por la libertad y esa extraña capacidad de meterse en problemas sin esfuerzo. Fue entonces cuando el nombre de Meera comenzó a llamar la atención de Garling Figarland.
Garling veía en ella una oportunidad política perfecta. Una princesa de un reino independiente podía convertirse en un valioso enlace con la familia Figarland. Por ello, decidió organizar un futuro matrimonio entre Meera Swann y Shamrock Figarland.
Durante ese mismo periodo, otro nombre apareció nuevamente dentro de la nobleza: Shanks.
Meera no soportaba a los nobles y por primera vez, Meera comenzó a preguntarse si realmente quería seguir viviendo como una princesa. Y sin darse cuenta, terminó enamorándose del hombre que menos debía amar.








