Capítulo 1
Jungkook daba pasos grandes de un lado a otro en medio de la sala, incapaz de quedarse quieto. Caminaba de aquí para allá, se llevaba las manos al cabello y luego miraba hacia el pasillo como si, con solo hacerlo, pudiera acelerar el tiempo
A su lado, su mejor amigo lo observaba con los brazos cruzados, intentando contener una sonrisa. Para él, Jungkook estaba exagerando demasiado
—Descansa un poco o terminarás haciéndole un hueco al piso —reprochó finalmente, Jungkook se detuvo y lo miró con el ceño fruncido
—Tú cállate. Cuando nació tu hijo estabas peor que yo —contraatacó, su amigo soltó una pequeña risa y negó con la cabeza
—Eres un infantil. Yo nunca hice eso
—Sabes perfectamente que es verdad
—No, no lo sé
—Porque ahora quieres hacerte el tranquilo, pero yo recuerdo perfectamente cómo estabas
—Eso es diferente
—¿Diferente? —Jungkook arqueó una ceja— Caminabas de un lado a otro, llamabas al hospital cada cinco minutos y hasta le preguntaste a la enfermera tres veces si tu esposo estaba realmente bien
Su amigo se quedó callado durante unos segundos
—Bueno... quizá estaba un poco nervioso —dijo y Jungkook soltó una pequeña carcajada
—¡Un poco!
Los dos terminaron riendo, aunque los nervios seguían presentes. Aquel era un día que Jungkook había esperado durante meses
Hacía apenas dos años se había casado con Lee Ji-eun, la hermosa modelo de la que se había enamorado profundamente. Su matrimonio había sido uno de los momentos más felices de su vida y, poco tiempo después, habían recibido la noticia que cambiaría sus vidas para siempre, Ji-eun estaba embarazada
Ahora, después de nueve meses de espera, finalmente había llegado el gran día. Su hija estaba a punto de nacer
Jungkook volvió a mirar hacia el pasillo. Su sonrisa desapareció por un instante y fue reemplazada por una expresión llena de preocupación
—Solo quiero que las dos estén bien —murmuró y su amigo dejó de bromear al verlo así
—Lo estarán
—Eso espero
—Jungkook, los médicos están con ella. Todo va a salir bien —Jungkook respiró profundamente y asintió
No le importaba esperar horas, caminar hasta cansarse o pasar toda la noche sin dormir. Si al final de aquel día podía tener a su hija entre sus brazos y ver a Ji-eun sonreír, habría valido la pena
Había construido muchas cosas en su vida, pero ninguna se comparaba con aquello
Su familia
Su esposa
Su pequeña hija
La nueva vida que estaba a punto de comenzar y mientras volvía a caminar nerviosamente por la sala, Jungkook solo podía pensar en una cosa
—Por favor, que todo salga bien
(...)
La vida no podía ser más indiferente
Si Jungkook se detenía a pensar en todo lo ocurrido, sentía que aquel día en la clínica había sido un mal sueño del que todavía no conseguía despertar. Había imaginado el nacimiento de su hija de una manera completamente diferente, había pensado que Ji-eun sonreiría al verla, que ambos llorarían de felicidad y que comenzarían juntos aquella nueva etapa
Pero nada había ocurrido como lo había imaginado. Aquella tarde, el parto de Ji-eun se complicó
Los médicos tuvieron que practicarle una cesárea de urgencia para protegerla tanto a ella como a la bebé, Ji-eun se opuso tajantemente. No quería una cesárea y como modelo, había pasado años cuidando su cuerpo y su apariencia, y desde el comienzo del embarazo había tenido miedo de que este afectara su figura
Para ella, aquella operación fue la peor noticia posible pero ya no estaba en sus manos. La intervención tuvo que realizarse
Después de la cirugía, Ji-eun despertó adolorida, agotada y completamente furiosa. La cicatriz, el dolor y los cambios que había experimentado en su cuerpo se convirtieron en motivos para descargar su frustración contra todo lo que la rodeaba
Incluso contra su propia hija
Cuando finalmente pudo verla, apenas le dedicó una mirada y después apartó el rostro
No quiso amamantarla porque temía que los cambios en su cuerpo afectarán su figura, tampoco quería cargarla demasiado tiempo. Poco a poco, aquella mujer que Jungkook había conocido como alguien segura, elegante y llena de vida parecía haberse convertido en una persona que no reconocía
Los médicos le explicaron que probablemente estaba atravesando una depresión posparto
Jungkook intentaba comprenderlo, aunque todavía le costaba aceptar que aquella situación pudiera llegar tan lejos. La alegría que había esperado durante nueve meses se había transformado en preocupación
Una semana después del nacimiento, la situación no había mejorado
—Ji-eun, tienes que intentar alimentarla —dijo Jungkook con paciencia, sosteniendo a la pequeña entre sus brazos— Solo tiene una semana. No quiere la mamila
Ji-eun, acostada en la cama, giró el rostro con fastidio
—No me jodas, Jungkook. No quiero verla —él se quedó inmóvil
—Es tu hija —explicó como si fuera raro —Nuestra hija
—Ya lo sé, maldita sea
—Entonces...
—¡Esa niña me arruinó la vida! —gritó ella y Jungkook apretó los labios, no sabía qué responder
Ji-eun se levantó lentamente y una de sus manos permanecía sobre la zona de la operación, todavía dolorida. Caminó hacia la puerta con pasos lentos y una expresión de absoluto rechazo
Ni siquiera se volvió para mirar a la bebé, Jungkook observó cómo salía de la habitación. Después bajó la mirada hacia la pequeña que tenía entre sus brazos
La bebé comenzó a llorar
—Ya, ya... papá está aquí —intentó mecerla, nada, la pequeña siguió llorando —Vamos, princesa... por favor
Había pasado días enteros sin dormir, había intentado darle la mamila de todas las maneras posibles, había comprado diferentes marcas, cambiado las tetinas y seguido cada recomendación que le habían dado
Nada funcionaba, la niña simplemente no quería la mamila
La empleada de la casa había intentado ayudarlo, pero incluso ella terminaba agotada después de horas escuchando el llanto de la pequeña, Jungkook volvió a mirar el reloj
Otra noche sin dormir, otra noche intentando descubrir qué necesitaba su hija. Había hablado con el médico varias veces, y la respuesta siempre era la misma, debía continuar intentando alimentarla con mamila y vigilar que recibiera suficiente alimento
Pero Jungkook sentía que nadie entendía el problema
—¿Y qué parte de que no quiere la mamila no entienden? —murmuró desesperado
La bebé lloró con más fuerza y Jungkook cerró los ojos durante unos segundos
Era el CEO de una de las empresas más importantes del mundo. Estaba acostumbrado a solucionar problemas millonarios, negociar contratos imposibles y tomar decisiones que afectaban a cientos de personas
Pero frente a aquella pequeña criatura no tenía respuestas
Nada de su dinero servía, nada de su poder servía, no podía negociar con un bebé
—Está bien... —susurró, sentándose en el borde de la cama— Papá va a encontrar una solución
La pequeña continuaba llorando y Jungkook la acomodó contra su pecho y comenzó a caminar lentamente por la habitación
—No sé cómo hacerlo —confesó con la voz quebrada— No sé cómo ser papá todavía —miró el pequeño rostro de su hija —Pero voy a aprender
La bebé poco a poco dejó de llorar, Jungkook se quedó completamente quieto. Por primera vez en varios días, aquellos pequeños ojos parecieron buscar los suyos
Él sonrió débilmente
—Eso es... mírame
La niña soltó un pequeño sonido, Jungkook sintió que el corazón se le encogía, tal vez no podía obligar a Ji-eun a quererla, tal vez no podía arreglar lo que había ocurrido durante el embarazo. Pero sí podía hacer algo, podía quedarse, podía cuidar de ella
Podía ser el padre que aquella pequeña necesitaba y aunque estaba agotado, confundido y completamente desesperado, Jungkook tomó una decisión. No permitiría que su hija creciera sintiendo que no era querida
Si tenía que aprender a hacerlo todo solo, lo haría
Porque desde el momento en que la sostuvo por primera vez, aquella pequeña había dejado de ser solamente su hija. Se había convertido en la razón por la que Jungkook estaba dispuesto a luchar contra todo lo que viniera









Interesante ☺️🫂