SINOPSIS
En Santa Lucía encierran aquello que la sociedad no sabe explicar.
Elena Moreau llega al hospital creyendo que encontrará pacientes difíciles, diagnósticos complejos y quizá una oportunidad para demostrar que puede hacer algo que lleva años intentando:
salvar a alguien.
No espera encontrar a Amon.
El paciente de la habitación 317.
Un hombre sin pulso.
Sin pasado.
Sin expediente.
Un hombre que parece haber sido olvidado por el mundo.
Excepto por una cosa.
Amon recuerda.
Recuerda su nombre.
Recuerda su rostro.
Y, sobre todo, recuerda a una mujer llamada Élise.
Mientras Elena investiga el origen del misterioso paciente, comienza a descubrir que las desapariciones del hospital están relacionadas con una historia que empezó mucho antes de que Santa Lucía existiera.
Una historia de sangre.
De rituales.
De obsesión.
De una promesa.
Y de una mujer que condenó a un monstruo para después desaparecer de su vida.
Elena comienza a tener sueños que no parecen sueños.
Ve habitaciones que nunca ha visitado.
Recuerda conversaciones que jamás tuvo.
Siente dolor en heridas que nunca recibió.
Y cada vez que intenta alejarse de Amon, algo dentro de ella la obliga a regresar.
Entonces encuentra una fotografía.
Una mujer aparece junto a Amon.
Elena reconoce inmediatamente el rostro.
Es el suyo.
La fotografía tiene más de cien años.
A partir de ese momento, la investigación deja de ser sobre un paciente.
Se convierte en una investigación sobre ella misma.
Porque quizá Amon no está atrapado en la habitación 317.
Quizá Elena también lo estuvo.
Y quizá el verdadero secreto de Santa Lucía no sea cómo encerrar a un monstruo.
Sino cómo evitar que la misma mujer que lo creó vuelva a liberarlo.








