1. Euforia
PRÓLOGO - Euforia
Me encanta esta sensación, estar arriba en el escenario frente a cientos de personas cantando conmigo y gritando tan eufóricamente.
Volteo hacia atrás para ver a Adrián quien me echa una mirada rápida mientras continúa concentrado tocando la batería. Miro hacia enfrente de nuevo y continuó por el resto de nuestra presentación.
—Está vez había más gente, ¿no lo creen?
—La verdad que si había más —Le contestó a Alejandro.
Adrián llega por detrás y pone su brazo encima de mis hombros.
—Hoy estuviste increíble —Dice mientras deja las baquetas encima de una mesita.
—Gracias —Le contesto con una sonrisa mientras me siento en un banco.
—Estuvieron increíbles chicos —Interrumpe Carlos entrando con Damián.
—Gracias Carlos, tú también estuviste increíble especialmente en ese solo de guitarra, fue una completa locura —Dice Adrián haciendo que Carlos se lleve una mano al pecho.
Después de una breve charla sobre como nos sentimos hoy cada quien tomó su camino.Hoy fue un día inolvidable, de verdad que amo esto. Al principio fue un poco difícil acoplarme a ellos, yo siempre había hecho esto solo en bares nocturnos y me sentía algo extraño hacerlo con un grupo.
Afortunadamente Adrián y yo conectamos fácil y me ayudó mucho a integrarme con los demás y ser un poco más sociable.
—¿A dónde tan solito? —Escucho decir a alguien sacándome de mis pensamientos y al voltear veo a Alejandro caminar detrás de mí.
—Ah eres tú, me sacaste un susto —Menciono aliviado mientras se acerca.
—¿Quién creíste que era?—Nadie, solo no esperaba encontrarme con alguien por este camino.
—¿Para dónde vas? —Menciona intrigado.
—No lo sé ni siquiera tengo saldo, solo caminaba un poco para relajarme después del concierto.
Caminamos juntos varios minutos en silencio hasta llegar a unas bancas frente al lago donde nos sentamos.
Parecía que Alejandro iba a decirme algo, pero en ese momento su teléfono sonó.
—Lo siento, me tengo que ir —Dice después de colgar.
— Está bien, otro día hablamos.
Mueve su mano diciendo adiós mientras se aleja por el parque hasta que no se distingue más bajo las tenues luces.
Después de varios minutos observando el reflejo de la luna en el lago me levanto para ir a casa, el aire ya comienza a refrescar y no puedo enfermarme, no cuando aún tenemos conciertos próximos.
Una vez en casa me dejo caer sobre mi cama cansado, miro la hora en el reloj sobre la mesita de noche y como aún es temprano saco mi libreta de notas y comienzo a escribir.
Hacerlo me ayuda a desahogarme cuando tengo malos ratos, a veces comparto algunas letras para la banda y hacemos canciones sobre estas.








