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I'm Deceived and Blamed by My Ex-Girlfriend

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Summary

A Turning Point in My Life: I'm Being Deceived A Life-Changing Twist: I'm Deceived and Blamed by My Ex-Girlfriend En los pasillos de la Preparatoria Pública Kitagawa, la relación entre Eiji Takahashi y Nayutsuki Shinohara parecía el ejemplo perfecto de un primer amor sincero. Sin grandes ostentaciones, Eiji compensaba su timidez dividiendo sus tardes entre el estudio y un pesado trabajo a medio tiempo, todo para regalarle a Nayu momentos especiales. Sin embargo, en la adolescencia, el afecto genuino raras veces resiste el peso de las expectativas ajenas. Incapaz de lidiar con las constantes comparaciones de sus amigas y seducida por la atención pública de Renjiro Koga -el chico carismático que le ofrece la "emoción" y el estatus que siente que le faltan-, Nayu deja que las dudas destruyan la confianza. Lo que empieza como un desgaste silencioso culmina en una amarga traición que deja a Eiji aislado y juzgado por su propio entorno.

Status
6h ago
Chapters
2
Rating
5.0 (1 review)
Age Rating
16+

Capítulo 1: La rutina que bastaba

Volumen 1


Capítulo 1: La rutina que bastaba


Hay días que no tienen nada de especial.


No ocurre nada extraordinario.


No conoces a nadie nuevo.


No recibes una noticia capaz de cambiar tu vida.


Simplemente despiertas, vas a la escuela, hablas con tus amigos, estudias, vuelves a casa...


Y, aun así, puedes terminar el día pensando que fue un buen día.


Para mí, eso era suficiente.


Al menos, en aquel entonces.



---

Mi nombre es Eiji Takahashi, estudiante de segundo año de la Preparatoria Pública Kitagawa.



No tenía nada particularmente especial.



Mis calificaciones eran decentes, pero ni de lejos era el mejor estudiante de mi generación.



Tampoco destacaba especialmente en los deportes y, aunque tenía algunos amigos con los que podía pasar un buen rato, nunca había sido de esos chicos que podían hablar con cualquiera.


Era bastante normal.


Quizá demasiado normal.


Sin embargo, había algo que hacía que mi vida cotidiana me pareciera mucho mejor de lo que realmente era.

Tenía novia.


Y no cualquier novia.

Nayutsuki Shinohara.

Mi amiga desde la primaria.

Y desde noviembre del año anterior...

Mi novia.

Ese día, mientras caminaba por los pasillos después de clases, saqué el teléfono al escuchar una notificación.

Tenía un mensaje suyo.

«Eiji, perdón 😭. Surgió un imprevisto con el club de literatura y tengo que quedarme un rato más.»

Lo leí una segunda vez.

Después miré la hora.

Habíamos quedado en regresar juntos a casa.

Incluso había pensado en detenerme en alguna tienda antes de volver.

Quería comprarle algo pequeño para celebrar que llevábamos medio año juntos.

No era nada extravagante.

Solo un detalle.

Algo que pudiera darle y decirle:

"Gracias por estos seis meses."

Suspiré y comencé a escribir.

«No pasa nada. Resuelve lo que tengas que hacer. Nos vemos mañana.»

Poco después llegó otro mensaje.

«¿Seguro? Puedes irte a casa. Mañana sí seguimos con nuestra cita, te lo prometo.»

Sonreí ligeramente.

—Y yo que quería regresar con ella para comprarle algo bonito...

Guardé el teléfono.

—Pero también tengo que respetar sus compromisos.

No podía enfadarme por algo así.

Después de todo, no era culpa suya.

Además, aquella no era la primera vez que nuestros planes tenían que cambiar.

Mi trabajo de medio tiempo en una tienda de conveniencia hacía bastante difícil que pudiera pasar demasiado tiempo con ella.

No podía salir todos los días.

Y mucho menos improvisar planes constantemente.

Por eso intentaba aprovechar cada oportunidad que teníamos.

Esta vez había pensado llevarla al cine.

O quizá al parque.

Incluso había considerado simplemente caminar juntos durante un rato.

Cualquier cosa estaba bien mientras pudiera estar con ella.

—Supongo que todavía tengo suerte de haber sido su amigo...

Mientras caminaba, recordé cómo había comenzado todo.

Conocía a Nayutsuki desde primaria.

Habíamos pasado años siendo simplemente amigos.

Hasta noviembre del año pasado.

Yo había reunido todo el valor que tenía y finalmente le había confesado mis sentimientos.

Todavía podía recordar perfectamente aquel momento.

Y, contra todo pronóstico...

Ella había aceptado.

Desde entonces habían pasado seis meses.

Seis meses.

Y había algo que todavía no había conseguido hacer.

Besarla...

No.

Ni siquiera había conseguido darle un beso.

Cada vez que tenía la oportunidad, terminaba poniéndome nervioso.

Incluso tomarle la mano delante de otras personas podía hacer que sintiera que todo el instituto estaba observándome.

Era ridículo.

Era mi propia novia.

¿Entonces por qué me ponía tan nervioso?

—Tal vez debería tener un poco más de confianza en mí mismo.

Solté una pequeña risa.

Nayutsuki siempre me decía lo mismo.

"No tienes que apresurarte."

"Podemos ir a nuestro ritmo."

"No me molesta."

Ella nunca me había presionado.

Y quizá precisamente por eso me sentía todavía más culpable.

Yo quería avanzar.

Quería ser un novio más seguro.

Pero simplemente no sabía cómo hacerlo.

Sin darme cuenta, estaba sonriendo como un idiota mientras caminaba.

—Aunque... ¿quién no sonreiría teniendo una novia como ella?

Nayutsuki era hermosa.

No solo físicamente.

También tenía una personalidad que hacía fácil estar a su lado.

Era amable, sociable y siempre parecía tener algo que contar.

Había veces en las que todavía me preguntaba cómo había terminado siendo yo su novio.

Quizá, si nunca hubiera tenido el valor de confesarme, seguiríamos siendo amigos.

Y nada más.

Pensar en eso me hizo acelerar el paso.

—Será mejor que llegue rápido a casa.

Quería hablar con ella.

Aunque fuera por mensajes.

Quería escuchar cómo había terminado aquel supuesto imprevisto del club de literatura.

Durante los siguientes veinte minutos caminé de regreso a casa.

Al llegar, dejé la mochila sobre mi escritorio y me lancé sobre la cama.

Mi teléfono no tardó en vibrar.

Nayutsuki.

Y así, aquella pequeña decepción terminó convirtiéndose en una conversación agradable que se extendió hasta entrada la noche.

Al final, seguía pensando lo mismo.

Nuestra relación estaba bien.

No era perfecta.

Pero...

¿qué relación lo era?

---

Al día siguiente

Llegué a la escuela con energía renovada.

Quizá demasiado.

Después de todo, todavía tenía pendiente nuestra cita.

Y también era mi cumpleaños.

Bueno...

No esperaba una gran celebración.

Con poder pasar un rato con Nayutsuki me bastaba.

Al acercarme a las puertas de la escuela, reconocí inmediatamente una figura entre los estudiantes.

Cabello rosa melocotón.

Largo y completamente lacio.

Y, por supuesto...

Aquel pequeño mechón rebelde que parecía tener vida propia.

—Nayutsuki.

Sonreí y comencé a acercarme.

Ella estaba acompañada por Karen, una de sus amigas.

Levanté la mano para saludar.

—¡Buenos días!

Pero antes de que pudiera llegar hasta ella, Karen se giró.

Su expresión cambió ligeramente al verme.

—Vaya, vaya...

Se cruzó de brazos.

—Aquí estás.

Parpadeé.

—¿Eh?

Karen dio un paso hacia mí.

—Mi amiga no quiere hablar contigo ahora, así que mejor vete.

—¿Qué?

Miré a Nayutsuki.

Ella evitó mi mirada.

—Pero yo solo quería decirle algo...

—Pues será para otra ocasión.

Karen miró el reloj.

—Vamos, Nayutsuki. Ya tenemos que irnos.

—Pero todavía faltan unos minutos para que empiecen las clases...

—Precisamente.

Karen tomó suavemente a Nayutsuki de la manga y comenzó a llevársela.

—¡Karen, espera...!

Antes de alejarse demasiado, Karen se inclinó hacia ella y le susurró algo al oído.

Nayutsuki abrió ligeramente los ojos.

Después negó nerviosamente con la cabeza.

—No...

No pude escuchar qué habían dicho.

Pero sí pude ver algo.

Cuando Nayutsuki miró hacia atrás durante un instante, tenía una expresión extraña.

Parecía...

¿culpable?

Fruncí ligeramente el ceño.

—¿Qué habrá sido eso?

Sacudí la cabeza.

No tenía sentido darle demasiadas vueltas.

Seguramente era algo entre amigas.

—Luego se lo preguntaré.

Y entré al edificio.

---

Las clases fueron exactamente tan interesantes como esperaba.

Es decir...

Nada interesantes.

La historia nunca había sido mi asignatura favorita.

Por alguna razón, los profesores podían conseguir que incluso los acontecimientos más importantes de la humanidad parecieran una conferencia interminable.

Apoyé la mejilla sobre mi mano mientras intentaba mantener los ojos abiertos.

Miré discretamente hacia el otro lado del salón.

Nayutsuki parecía mucho más concentrada que yo.

Aunque de vez en cuando...

Me miraba.

Nuestros ojos se cruzaron un par de veces.

Cada vez que ocurría, ella apartaba la mirada rápidamente.

También estaba hablando con sus amigas.

Karen.

Mei.

Y Rina.

Las cuatro parecían estar hablando de algo bastante interesante.

No pude evitar sonreír.

Al menos parecía estar bien.

Aquello de la mañana probablemente no era nada importante.

Después de unas horas que parecieron eternas, finalmente sonó el timbre.

La hora del descanso.

Guardé algunos libros y saqué el almuerzo que había preparado aquella mañana.

Había preparado algo sencillo.

Pero quería comer con Nayutsuki.

Así que salí del salón y comencé a buscarla.

Probablemente estaría con sus amigas.

O eso pensé.

Hasta que la encontré.

Estaba hablando con un chico.

Era bastante alto.

Por su uniforme parecía ser de tercer año.

Me detuve unos segundos.

No lo conocía.

El chico estaba hablando tranquilamente con ella y Nayutsuki parecía escucharlo con atención.

Sentí una pequeña incomodidad.

Pero inmediatamente intenté ignorarla.

—No debería ponerme celoso por cualquier cosa.

Después de todo, Nayutsuki tenía amigos.

No podía esperar que dejara de hablar con otras personas solo porque era mi novia.

Además...

Parecían simplemente amigos.

—Mejor voy con los chicos.

Di media vuelta y me alejé.

No quería interrumpirlos.

Ni tampoco quería convertirme en ese tipo de novio que necesita saber con quién habla su pareja cada segundo.

Aunque, por alguna razón...

No pude evitar mirar hacia atrás una última vez.

El chico seguía hablando con ella.

Y ella seguía escuchándolo.

Aparté la mirada.

—No pasa nada.

---

Unos minutos después, mientras estaba con mis amigos, escuché una voz conocida.

—¡Eiji!

Me giré.

Nayutsuki estaba acercándose.

—Ahí estás.

Sonreía.

—Te estaba buscando desde hace un rato.

—¿A mí?

—Sí.

Se acercó un poco más.

—En la mañana me dijiste que íbamos a comer juntos, ¿recuerdas?

—Sí.

—Perdón por tardar.

Se llevó una mano detrás de la cabeza.

—Karen estaba contándome algo y se me fue el tiempo.

Solté una pequeña risa.

—No te preocupes.

Levanté mi almuerzo.

—Lo importante es que ya podemos pasar un rato juntos.

—Sí.

Nayutsuki sonrió.

—Además, no podría dejar plantado a mi novio dos veces seguidas.

—Eso espero.

—¡Oye!

Ambos reímos.

Por unos minutos simplemente hablamos.

De cosas completamente normales.

De las clases.

De nuestros amigos.

De lo que habíamos hecho durante la semana.

De la próxima cita.

Nada extraordinario.

Pero me gustaba.

Me gustaba mucho.

Nayutsuki sonreía con cada palabra que decía.

Y yo no podía evitar pensar que aquella chica era realmente hermosa.

Entonces pensé:

Ahora.

Quizá esta vez podía hacerlo.

Solo tenía que acercarme un poco.

Miré sus labios durante un instante.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

Vamos, Eiji.

Solo es un beso.

Me incliné ligeramente hacia ella.

Pero justo entonces...

¡RIIIIING!

El timbre sonó.

Ambos levantamos la cabeza.

—Ah...

Los estudiantes comenzaron a regresar a sus salones.

Algunos pasaron justo a nuestro lado.

Sentí cómo toda mi valentía desaparecía.

Retrocedí inmediatamente.

—Será mejor que volvamos.

Nayutsuki asintió.

—Sí.

Mientras caminábamos de regreso, me llevé una mano a la nuca.

Otra oportunidad perdida.

Aunque normalmente podía hablar con ella sobre casi cualquier cosa, cuando se trataba de demostrar afecto delante de otras personas...

Simplemente no podía.

—Algún día...

Algún día conseguiría hacerlo.

Por ahora, me bastaba con saber que ella estaba conmigo.

Eso era suficiente.

O al menos...

Eso creía.

---

Las clases terminaron por la tarde.

Guardé mis cosas y, antes de salir, decidí acercarme al asiento de Nayutsuki.

Ella estaba hablando animadamente con Karen, Mei y Rina.

Cuando me acerqué, las tres intercambiaron miradas.

Después se alejaron.

—¿Eh?

Me quedé confundido.

Nayutsuki se giró hacia mí.

—¿Qué pasa, kareshi?

Sonreí.

—Pues... estaba pensando.

Me rasqué ligeramente la mejilla.

—Tal vez hoy podríamos caminar juntos. Puedo acompañarte a casa.

Los ojos de Nayutsuki se iluminaron.

—¿En serio?

—Sí.

—¡Claro que quiero!

Se levantó de inmediato.

—Podríamos ir caminando juntos... y agarrados de la mano.

Sentí que mi rostro comenzaba a calentarse.

—S-sí.

Por dentro estaba entrando en pánico.

Pero entonces Nayutsuki recordó algo.

—Aunque...

—¿Qué pasa?

—Mei quiere que las chicas la ayudemos con algo.

Miró hacia la puerta.

—Así que tengo que ir con ellas.

—Ah.

Intenté ocultar mi decepción.

—Vale, vale. Entonces ve con tus amigas.


Me colgué la mochila.


—Yo me voy a casa.


Nayutsuki me miró durante unos segundos.


Después sonrió.


—Eres el mejor novio.


Se acercó y me abrazó.


Me quedé completamente inmóvil.


Sentí cómo mi rostro se ponía rojo.


—Por eso te quiero.



—Y-yo también...


Respondí casi en un susurro.


Nayutsuki se separó de mí y tomó su mochila.


—Entonces mañana nos vemos, ¿sí?

—Sí.


La vi salir del salón para alcanzar a sus amigas.

Durante unos segundos permanecí allí.


Mirando la puerta por la que acababa de desaparecer.

Sonreí.


Nuestra relación no era perfecta.


A veces nuestros planes no salían como esperábamos.

A veces yo era demasiado tímido.


A veces ella estaba demasiado ocupada.


Pero...


Éramos felices.


Yo era feliz.


Y mientras caminaba hacia la salida, con la mochila sobre el hombro, pensé que quizá no necesitaba nada más.



Solo quería que las cosas continuaran así.


Día tras día.


Como siempre.


Porque aquella rutina...


me bastaba.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Strong Dialog

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