Prologo
La primera vez que escuché hablar del Asesino de Medianoche, jamás imaginé que terminaría formando parte de su historia.
Aquella noche me encontraba solo en la sala de mi departamento. Como cualquier otra noche, la televisión estaba encendida de fondo mientras hacía cualquier cosa menos prestar atención a las noticias.
Hasta que escuché una palabra que consiguió hacerme levantar la mirada.
Asesinato.
La noticia hablaba de una víctima joven. Las autoridades todavía no habían identificado al responsable y, por alguna razón, el caso parecía haber despertado un miedo que yo todavía no comprendía.
No le di demasiada importancia.
Hasta la mañana siguiente.
La universidad estaba diferente.
Los pasillos estaban llenos de murmullos. Algunos estudiantes hablaban de lo ocurrido la noche anterior; otros simplemente evitaban hablar del tema.
Yo no entendía qué estaba pasando.
¿Por qué aquel asesinato había causado tanto miedo?
¿Había sido una pelea? ¿Un ajuste de cuentas? ¿Algo relacionado con pandillas?
Eran demasiadas preguntas y ninguna respuesta.
Y entonces escuché por primera vez aquel nombre.
El Asesino de Medianoche.
Para entender por qué aquel nombre había provocado tanto miedo, había que regresar cinco años atrás.
Era el año 2000 cuando una serie de acontecimientos comenzaron a sacudir la Ciudad de México.
Durante años, los investigadores intentaron encontrar al responsable. Pero no importaba cuánto buscaran: no conseguían una prueba que los llevara hasta él.
Había algo que todas las víctimas tenían en común.
Tenían entre quince y veinte años.
No importaba si eran hombres o mujeres.
No pertenecían a familias adineradas. La mayoría provenía de familias de clase media baja o de bajos recursos.
Y, sobre todo, siempre estaban solas.
Como si alguien hubiera esperado el momento exacto para encontrarlas.
Durante cinco años, las autoridades solamente consiguieron una pista.
Una sola.
Pero nunca fue suficiente para descubrir quién estaba detrás de aquellos acontecimientos.
Entonces, durante un tiempo, todo terminó.
O eso creyeron.
Porque cinco años después, alguien volvió a cometer el mismo error que las autoridades habían cometido antes.
Pensar que el Asesino de Medianoche había desaparecido.
Y esta vez, yo estaba en medio de su historia.
¿Qué harías tú si descubrieras que eres parte de la historia de alguien que nunca debió volver?








