¿quién soy?
Andaba por las calles sin saber adónde iba, miraba los edificios, las fachadas, los escaparates de las tiendas. De vez en cuando, mi propia imagen aparecía reflejada entre los cristales. Me detenía unos segundos para observarla, pero no conseguía reconocerme.
¿quién era aquella mujer? No lo sabía.
Seguí caminando sin rumbo fijo, solo quería andar, nada más. No tenía ningún destino, ni sabía de dónde venía, simplemente necesitaba seguir avanzando.
La gente con la que me cruzaba se quedaba mirándome, algunos lo hacían descaradamente, otros apartaban la miraba cuando nuestros ojos se encontraban. no entendía el motivo, ¿Es que acaso me conocían?
No me pare a preguntar a nadie, seguí mi camino como si nada estuviera ocurriendo.
Llegué a un paso de peatones, vi el semáforo en rojo, miré si venía algún coche y di un paso hacia la calzada. De repente, alguien me cogió del brazo y me dijo
-Es que no ves que el semáforo está en rojo – dijo el hombre
-Qué más da - respondí
El hombre se quedó completamente pálido, me miro de arriba abajo sin soltarme del brazo, seguía sujetándome el brazo, parecía asustado, durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. Después me pregunto:
-¿Qué te ha pasado? - dijo
-No lo sé - respondí
-¿De dónde has salido? – volvio a preguntar
-No lo se
-¿Por qué vas así de sucia?
Baje la mirada hacia mi ropa, estaba manchada y rota, no recordaba el motivo. Volví a mirar al hombre y le dije
-No lo se
-¿Cómo te llamas? Continúo preguntándome
-No lose
Pasaron unos instantes hasta que finalmente me soltó el brazo, note en su mirada, preocupación, sacó el teléfono y hablo con alguien en voz baja, cuando colgó me dijo
-Ven conmigo a esa cafetería te invito a comer algo
Estaba hambrienta, no lo pensé mucho y le acompañé. Entrando en el local, las miradas comenzaron a clavarse en mí. Las personas que estaban tomando café, hablando o leyendo el periódico giraban la cabeza para observarme, algunos susurraban sin dejar de mirarme. empezaba a cansarme, con todo el mundo mirando. ¿Por qué todo el mundo me miraba?
El hombre me invito a sentarme en una de las mesas más apartadas, la camarera amablemente nos tomó nota, no tardo en servirnos, empecé a comer con ansia, el hombre sonreía mientras me decía
-Come despacio, nadie te lo va a quitar, mastica bien o te atragantarás.
Casi acabando mi comida entraron Una mujer y un hombre vestidos de uniforme, se sentaron frente a mí, la mujer no paraba de mirarme y empezó con las mismas preguntas que el hombre que me cogió del brazo, cuando me canse deje de contestar.
Ya no quería saber nada mas de nadie, solo quería irme y seguir andando, salir de aquel lugar, Pero ellos no me dejaron. Me llevaron hasta el coche y me hicieron entrar. No sabía a donde me llevaban, traté de abrir la puerta, pero no pude. Cuando llegamos al hospital, los médicos, empezaron hacerme pruebas, una detrás de otra.
Análisis, exploraciones, preguntas, me metían en máquinas y todos ponían la misma cara, oía como decían que todo estaba bien, las cicatrices eran antiguas, las marcas en los brazos eran de vias mal puestas, en ese momento una imagen me vino a la mente,
-esto ya me lo han hecho. - dije en voz alta, la mujer policía se acercó y me pregunto
-¿Qué te han hecho?
-Estas pruebas, lo acabo de recordar, era una sala mucho más pequeña, pero recuerdo los tubos y la sangre y los pitidos de las maquinas.
La mujer policía miro a la doctora ninguna dijo nada, la doctora continúo examinándome
-¿Te duele alguna parte del cuerpo? me pregunto
negué con la cabeza. Después me sacaron sangre y recogieron diferentes muestras, cuando terminaron, me llevaron a la zona de las duchas.
Estuve un buen rato bajo el agua, me encantaba sentir como corría por mi piel, por unos instantes me sentí segura y a salvo, Sali de la ducha, pude ver que había ropa limpia en la silla, cogí la ropa y me vestí, al salir del baño. Los agentes seguían allí, me acompañaron hasta una habitación, poco después entro la doctora con una sonrisa y dulcemente dijo
-Te quedarás aquí un par de días en observación.
La mire y negué con la cabeza, me levante de un salto de la cama y corrí hacía la puerta, pero uno de los agentes me corto el paso, no podía salir de la habitación,
-no quiero estar aquí, otra vez no, es aburrido y me hacen daño.
La mujer policía se acercó dulcemente a mí y me dijo:
-aquí nadie te va hacer daño, no te va a pasa nada
yo cabreada la conteste,
-eso me dijo
la doctora y la agente se miraron de nuevo, pero no dijeron nada. La doctora dulcemente de nuevo me explico que ni permitiría que ningún hombre entrara en mi habitación. La agente pidió amablemente a su compañero que saliera.
Cuando nos quedamos solas, me sentí algo más tranquila. El agotamiento pudo conmigo, recuerdo estar tumbada en la cama viendo la televisión y quedarme dormida, cuando desperté, la mujer seguía allí, ningún hombre estaba cerca, tocaron la puerta, entró una señora de aspecto amable, se presentó como trabajadora de servicios sociales. Comenzó a hacerme muchas preguntas:
-¿tienes familia?, ¿Dónde has vivido? ¿Cuál es tu nombre? ¿sabes que te ha pasado?
No podía responder a ninguna no tenía ningún recuerdo. Me canse de contestar que no sabía nada. Deje de hablar, la mujer se dio cuenta y paro de hacerme preguntas, salió de la habitación y hablo con la policía.
Pasaban los días, seguía en la misma habitación, sin poder salir, la única diferencia es que poco a poco me fueron dejando sola. Algunos recuerdos me venían a la mente, recordé que solo tenía ropa y comida, en una habitación sucia y oscura, llena de aparatos médicos, miré a mi alrededor. Mis brazos estaban con dos vías, volví a sentirme, como una cobaya, volví a sentir que me utilizaban para sus pruebas.

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