Memoria
Sus ojos eran hermosos, me abrazaba tan fuerte que su miedo se volvió mío. Era la soledad que lo ahogaba, su familia lo arrastraba a sentirse inútil. Sólo puedo decir que hice todo lo posible para ayudarlo, pero me rompí mucho antes de que viese la luz.
Si me preguntan cómo fueron todos estos años a su lado, diría que no valieron tanto la pena como me hubiese gustado recordar. Tuvimos nuestra época dorada que duró tan poco por su culpa, sería miserable atesorar recuerdos tan insuficientes para taponar todo el dolor que siguió. Aceptar que desperdiciaste tanto tiempo por esa persona es muy desolador, sobre todo al principio, luego lo aceptas, ya que no queda de otra porque no se puede volver al pasado.








