Envuelto en maíz o plátano su sabor no tiene igual
Oda a los tamales
Oda al tamal oaxaqueño
¡Oh, tamal oaxaqueño, envuelto en hoja verde! Delicia culinaria, tradición que no se pierde.
No ves que me hago pequeño cuando enfrente te tengo yo; no existe fuerza en el mundo que venza tan noble sabor.
Empiezo con uno de puerco, le sigo con uno de pollo; después uno de quesito... ¡y que venga el desarrollo!
¿Qué importa si son dos o tres, o cuatro, cinco o diez? Mi estómago hace espacio como por arte del revés.
¡Oh, tamal oaxaqueño! No importa que estés pequeño; pediré otro de inmediato con entusiasmo norteño.
Y si mi cintura un día decide decirme adiós, no lloraré mi desgracia... ¡la culpa fue de los dos!
Celebraré mi fortuna con orgullo y sin engaño: haber vivido una vida acompañado de un tamal oaxaqueño.
Y si alguien osa juzgarme por tan glorioso festín, le ofreceré otro tamal... ¡para que deje de alegar y se una al motín!
Verso al tamal
"Tamal, tamalito, tamalote... no es que no me gustes, es que estás bien buenote."
el de mole
Oh, tamal de oscuro traje, caballero del fogón; quien te prueba una vez te entrega el corazón.
El de rajas con queso
Rajas verdes, queso blanco, qué elegante combinación; uno jura que será uno... ¡y termina en procesión!
El dulce
Aunque vistas de rosado y lleves pasas por montón, también tienes un lugarcito en mi noble corazón.








