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Donde las sombras se entrelazan con los susurros del dolor, las almas atormentadas caminan con el peso de su propia oscuridad, y sin embargo, incluso entre ruinas y cicatrices invisibles, persiste en ellas una búsqueda inquebrantable: la esperanza de hallar un amor profundo y puro, capaz de atravesar la penumbra, redimir sus heridas y encender, aunque sea por un instante, la luz que siempre han anhelado.
— Te convertiste en mi jodido templo mi pequeña León, lo que me convierte en tú total creyente que se arrodillara ante ti siempre
—Malakai León
— Eres mi maldita grieta Leoaică, la grieta entre la luz y la sombra, y allí quiero habitar por el resto de mis días
— Maximilian León
— Tú resplandor no es libre mi pequeña Leona, estás encadenada a nuestras sombras porque nos perteneces
— Magnus León
— Nos perteneces, aunque el jodido mundo te reclame, aunque te pierdas en otros ojos yo siempre te arrancare de ellos, porque tú solo perteneces a nuestra oscuridad mi pequeña Aslan
— Aarav León
— Tienes que entender que somos la sombra que te envuelve, y no dejaremos que nadie más te toque, aunque tú jodida luz se resista nosotros seremos quien la consuma hasta que entiendas que quien la sostiene somos nosotros Løvinne
— Azrael León
— Nos perteneces, aunque te quiebres, aunque resistas, aunque nos odies, finalmente siempre nos pertenecerás Leonessa
— Constantine León








