El comienzo de mi final
Mi nombre es Sebastian, tengo 17 años y actualmente me he dado cuenta de algo... Este niño de mi salón no para de verme, es algo raro. ¿Estará tratando de buscar problemas conmigo? Ojalá pudiera saber qué pasa por su mente...
De todas maneras, tengo mejores cosas que hacer en mi vida en vez de tratar de descubrir qué se supone que quiere de mí; debo estudiar, ir a mis clases de piano, mis clases de arte y, por si no fuera suficiente, ir al voluntariado en el hospital que, la verdad, fue en contra de mi voluntad.
—Oye...
Ah, se me olvidó mencionar, estos dos siempre vienen a molestarme, como si les hubiera hecho algo.
—¿Eres sordo o qué?
—Ah, ¿necesitas algo? —digo con un tono firme.
—Así que ahora te haces el valiente, ¿no? Podría jurar que tiemblas como un cobarde cada vez que me miras a los ojos.
De verdad no se cansan de empeorar mis días. Digo, ¿qué tiene de divertido fastidiar a las personas? ¿Es acaso divertido ver a los demás retorcerse de miedo o de rabia?
Suena el timbre de clases
—Chicos, hagan silencio y vayan a sentarse. Ustedes dos, dejen de molestar a Sebastian, ya tiene mucho con qué lidiar con ser el único que estudia además de Iván.
Las clases pasan normalmente como cualquier otro día.
La voz de la profesora desaparecía entre los gritos de mis compañeros, haciendo que no me pudiera concentrar.
Estaba tan furioso y nervioso. Quiero escuchar la clase, no puedo mandarlos a callar, seguramente me golpeen por una razón tonta. Si no entiendo nada mis padres empezarán a regañarme por "irresponsable", de todas maneras estudiar es lo único que debo hacer...
Al final de las clases debía irme a una de mis millones de clases, por ello salí lo más rápido posible que pude.
Al estar a un paso de la salida escucho un jadeo.
—Agh, ¿por qué tienes que ser tan rápido?
Una figura robusta se asoma: cabello negro largo, cara atractiva con facciones marcadas y una mirada que jamás podría olvidar, el chico que tanto me ha estado viendo en estos días. ¿Al fin me viene a enfrentar?
—¿Y tú eres? —digo confundido. Reconozco su mirada, mas es la primera vez que lo veo cara a cara.
—Ah, se me olvidó presentarme, soy Iván —dice con una sonrisa que recorre de mejilla a mejilla.
—¿Iván? ¿El que la profesora mencionó en el salón? —pregunto con genuina curiosidad.
—Ah, veo que si se trata de estudio sí te acuerdas de mí... —dice con una sonrisa incómoda.
Lo que dijo me dio una sensación de que había olvidado algo... ¿Tal vez nos habíamos visto antes o es algo más?
—¡AH!, TENGO QUE IR A CLASE, NOS VEMOS.
Supongo que eso era lo que olvidaba, no le voy a dar tantas vueltas al asunto.
—Ja, está bien, nos vemos mañana.
No pude ver bien su expresión en ese momento. Sonaba algo feliz por la idea de volvernos a ver, supongo que es mi fan o algo así.








