CAPOTULO 1: un nuevo comienzo
El sonido de la lluvia repiqueteando contra el cristal de las ventanas se sentía como un pulso sordo en la cabeza de Norub. Tenía diecisiete años, una vida entera por delante y, sin embargo, en ese preciso segundo sentía que el mundo se había reducido a cenizas.
Frente a él estaba la chica con la que había compartido cada secreto, cada risa y cada promesa desde que tenía uso de razón. Su amiga de la infancia, la persona por la que habría dado la vida sin pestañear. Pero sus palabras, frías y tajantes, resonaban en el ambiente como un veredicto definitivo:
—Ya no podemos seguir juntos, Norub. Se acabó.
El impacto no fue físico, pero provocó en su pecho un dolor sofocante.
—Está bien, respeto tu decisión y tú tendrás tus motivos.
Sin discutir, sin gritar y sin rogar, Norub dio media vuelta y salió a la calle bajo el aguacero. El frío de la lluvia no lograba apagar el incendio de impotencia en su mente. Caminó sin rumbo, con la mirada perdida en el asfalto mojado y los pensamientos envueltos en un torbellino de nostalgia y abatimiento.
Ese descuido momentáneo, ese instante en que desconectó de la realidad, fue suficiente. El chirrido metálico de unos frenos fuera de control quebró el murmullo de la lluvia. Las luces de un vehículo encandilaron sus ojos una fracción de segundo antes del golpe. Luego, solo hubo oscuridad absoluta y un silencio aplastante.
El tiempo perdió su significado. Norub no sentía cuerpo, ni peso, ni dolor. Flotaba en un espacio infinito iluminado por una luz blanca y tenue que no lastimaba la vista.
Norub sigue sin entender el motivo de la ruptura tan repentina, qué fue eso que pasó y dónde se encuentra.
—¡Por qué así, tan repentinooo! Tantos momentos, tantas cosas... Yo la amaba de verdad, era mi única razón para seguir adelante con mi vida. ¡¿Dónde coño estoy?!
—Lamento que tu viaje en ese plano haya concluido de una forma tan amarga, joven alma —resonó una voz que no provenía de ninguna dirección en particular, sino que vibraba suavemente dentro de su ser.
Frente a él se proyectó una silueta etérea, imposible de definir con forma humana, emanando una serenidad imponente pero cálida.
—¿Dónde estoy? ¿Estoy muerto? —preguntó Norub, descubriendo que podía comunicarse sin articular palabras.
—Lo estás —respondió la entidad divina—. Tu ciclo en la Tierra ha terminado prematuramente por un desafortunado desequilibrio del destino. Sin embargo, no puedo permitir que una mente con tanto potencial se desvanezca en el vacío. Como compensación por el abrupto final de tu vida anterior, te otorgaré la oportunidad de renacer en un mundo vasto, repleto de magia, bestias y misterios que jamás podrías imaginar.
El ser divino extendió una mano de luz hacia el alma de Norub.
—Para ayudarte en este nuevo camino, grabaré en tu ser dos dones únicos: el primero es el Aprendizaje Infinito, la capacidad de dominar cualquier arte, técnica o disciplina mediante tu propio esfuerzo sin conocer límites. El segundo... es una marca sagrada que guiará tu destino. Y dejaré tus recuerdos intactos.
Antes de que Norub pudiese hacer más preguntas, un torbellino de luz dorada lo envolvió por completo, arrastrándolo hacia una vorágine de sensaciones desconocidas.
El aire entró de golpe en sus nuevos pulmones, frío y cargado de un aroma a tierra mojada y flores silvestres que nunca había experimentado en la Tierra. Su visión era borrosa, sus brazos y piernas no respondían a su voluntad y el llanto brotó de forma instintiva.
«¿Dónde estoy? ¿Qué es esto?», dice Norub en su mente sin poder articular, mientras el llanto brota de forma instintiva.
—¡Es un niño, un varón muy sano! —exclamó una voz firme y masculina cargada de júbilo.
«¿Qué es ese sonido? ¿Quién soy yo?», exclamó Norub en sus pensamientos.
Norub abrió los ojos lentamente. Lo primero que distinguió fue el rostro de un hombre joven de unos veinticinco años, de contextura fuerte, cabello rubio liso y unos ojos grises que brillaban con lágrimas de emoción.
—Soy tu papá, pequeño —dijo la persona frente a Norub.
«¿Papá? ¿Qué es un papá?», se pregunta Norub, quedando la duda en el aire sin que nadie pueda escucharlo.
—Déjamelo ver, Luck... —susurró una voz suave pero firme.
Envuelto en mantas, los brazos de Luck entregaron al bebé a una mujer de belleza deslumbrante. Su largo cabello café claro ondulado caía sobre sus hombros, y sus ojos verde esmeralda reflejaban una calidez infinita.
—Bienvenido a nuestro hogar, mi pequeño Norub —susurró Alessia, besando suavemente la frente del bebé.
Norub queda fascinado con la persona que ahora lo tiene en sus brazos. Cada duda desaparece al ver esos ojos verdes hermosos que penetran el alma.
A pesar de estar atrapado en el cuerpo de un infante, la mente de Norub conservaba la madurez y la conciencia de sus diecisiete años en la Tierra. Desde sus primeros meses, observó con fascinación absoluta el entorno que lo rodeaba. Este no era un mundo ordinario; la energía fluyéndolo todo tenía un nombre: Magia.
Su padre, Luck, pasaba las mañanas entrenando en el patio con la espada, mostrando un dominio impresionante de los elementos Fuego y Tierra. Su madre, Alessia, manifestaba escudos de Luz y barreras de Tierra con una naturalidad pasmosa para proteger la casa o ayudar en los trabajos del hogar.
Luck todos los días se esforzaba por llamar la atención de su hijo. Quedaba claro que Norub prefería y se sentía mejor estando con su mamá, pero solo había un punto con Luck que dejaba fascinado a Norub: cuando le hablaba del mundo y de qué se trataba todo.
—Norub, este mundo es increíble y fascinante. Existen muchas razas y muchas bestias de todo tipo. Todo es fascinante pero muy peligroso al mismo tiempo; las razas viven en constante conflicto, siempre estamos en guerra librando batallas sin sentido... —Los ojos de Norub brillan con una gran intensidad al escuchar las palabras de su padre—. Este mundo se rige por clases y por la magia. Por ejemplo, yo, tu papá, soy maestro espadachín y fui ex-aventurero de Clase S junto a tu mamá y unos compañeros muy fuertes. Me la pasaba increíble hasta que tu mamá se embarazó de ti y decidimos alejarnos de todo el peligro para tenerte y cuidarte con mucho amor, pequeño.
Luck le cuenta todo a Norub: sobre las clases, cómo entrenar el mana (que consiste en meditar y canalizar todo su mana para luego expulsarlo poco a poco de su interior; el entrenamiento es fuerte y, luego de expulsar el mana del cuerpo, la persona queda completamente agotada, siendo la mejor manera de entrenar con el poder mágico). Le explica que cada clase tiene sus habilidades y que no pueden usar habilidades de otra clase; por ejemplo, Luck es espadachín y nunca podrá usar poderes mágicos, pero puede imbuir su poder elemental a las habilidades de su clase. El poder elemental por lo general siempre sale uno en cada ser vivo; es raro que salgan dos elementos en una sola persona (ya eso los hace extraordinarios) y tener tres es un poder divino, un regalo de Dios, pero no todos piensan eso.
Cuando alguien se hace aventurero empieza en el Rango F, y con el transcurso del tiempo, haciendo misiones y trabajos del gremio de aventureros, puedes realizar el examen de rango para subir en el gremio. Los rangos son F, E, D, C, B, A y S. Para realizar el examen de rango tienes que realizar varias misiones: por ejemplo, para subir de F a E tienes que realizar cinco misiones y hacer el examen; para subir de E a D tienes que hacer diez más el examen; de D a C son veinte más el examen; de C a B son cuarenta más el examen; de B a A son ochenta más el examen; y de A a S tienes que hacer más de doscientas misiones y haber explotado 5 mazmorras de Clase A, más el examen. Existe otra clase arriba de la S, pero nadie ha podido llegar a ese rango desde hace mucho tiempo.
A los tres años, Norub comenzó a poner a prueba el don del Aprendizaje Infinito. Mientras otros niños jugaban, él pasaba horas escuchando las historias de sus padres sobre los ocho continentes. Practicaba la meditación en secreto, aprendiendo a canalizar el flujo de mana por sus diminutas venas a una velocidad que habría aterrorizado a cualquier preceptor real.
En un momento donde Norub practicaba en su cuarto, escuchó muchos ruidos provenientes de la habitación de sus padres. Escuchaba gritos de su madre y, al abrir la puerta, Norub vio a su papá arriba de su mamá. Norub entró en pánico y azotó la puerta de la habitación.
—¡NOOOOO, PAPÁAAAAAAA! —gritó Norub desesperadamente—. ¿Por qué le haces daño a mamá? —llorando desconsoladamente.
Luck y Alessia quedaron en shock al ver que Norub entró al cuarto en ese momento. Sus padres intentaban calmarlo, pero Norub lloraba cada vez que Luck se acercaba. Como Norub aún es un niño, no sabía qué significaba lo que sus padres hacían, y así pasaron los días: Norub durmiendo con su mamá sin dejar que su padre se acerque a ella y practicando su mana a escondidas.
Así pasaron los días y Norub no dejaba que su papá se acercara a su mamá ni a él. Cada vez que Luck intentaba algo, Norub siempre estaba en el medio como si lo estuviera vigilando. Un día, Luck intentó hablar con Norub, pero él se rehusó. Luck, al ver que no había opción, se marchó sin decir nada; en el intento de la retirada se tropieza y se golpea la cabeza. Al ver eso, Norub soltó una carcajada tan fuerte... Se divertía al ver que su padre se golpeaba o le salían las cosas mal.
Luck, al ver eso, se acercó y le explicó a Norub lo que pasaba:
—Hijo, escúchame por favor. Lo que pasó ese día en la habitación no es lo que piensas —le dice Luck a Norub.
—¡Nooo! Eres un monstruo. Según lo que me has dicho, una persona no lastima a la persona que ama ni le hace daño —replica Norub con mucha rabia.
—No, hijo, no es lo que parece. Lo que tu mamá y yo hacíamos es el fruto de tu llegada. Cuanto más vayas creciendo, más entenderás lo que te digo. Eso lo hacen las parejas, es normal entre esposos; así demuestran su amor y su pasión sobre la otra persona.
Norub queda pensativo y le responde a Luck:
—Eso ya lo sé, mamá me lo contó hace mucho. Solo que mamá es mía, no tuya. Y te perdono solo por eso, porque mamá me dijo lo mismo que me dijiste tú.
Luck mira a Norub con cara de asombro, pero suelta una carcajada:
—Hijo, te amo mucho.
Cuando cumplió cuatro años, la familia Avamder se agrandó con la llegada de su primera hermana menor, Elizabeth, una niña tranquila y observadora que heredó la belleza de su madre, pero con los ojos grises de su padre. Norub asumió su rol de hermano mayor con un sentido de protección innato, cuidando de ella mientras su madre descansaba.
Llegado su quinto cumpleaños, Norub se miró en el espejo de su habitación. Su cabello café oscuro era abundante y ondulado, sus ojos café claro reflejaban una determinación inusual para un niño de su edad, y su cuerpo era ágil y fuerte gracias a los ejercicios discretos que realizaba diariamente.
—Llegó el día de mi ceremonia para saber qué clases y qué elementos tengo. ¡Qué emoción!
Llegó el momento más esperado para Norub: su ceremonia de clase. Todos tienen que hacerla para recibir la bendición de la diosa y así saber qué clases y qué elementos obtendrán. Todos están emocionados por el cumpleaños de Norub y por su ceremonia. La familia sale de su casa y se dirige a la iglesia de la diosa de su pueblo: una pequeña capilla donde las pocas personas que viven en ese lugar van para adorar a la diosa y para recibir su clase.
Norub, al entrar al altar, queda sorprendido. Es algo pequeña pero bien conservada. En el centro se puede observar un círculo con algunas runas y formas escritas en el piso frente a la estatua de la diosa. El padre encargado de la iglesia da las palabras rutinarias y empieza a llamar a los niños que recibirán su clase el día de hoy; son 5 niños incluyendo a Norub. Uno por uno van pasando al círculo para recibir su clase. Cuando se colocan en el centro del círculo, este empieza a brillar y brota una luz: es la señal de que la persona recibió la clase; si no se observa luz es porque la persona no la recibió.
Al llegar el momento de Norub, se ve un poco nervioso y, con la ayuda de su padre, camina hacia el círculo.
—Norub, cuando entres al círculo verás todo blanco. Te saldrá como una tabla arriba y dirá qué clase eres y qué elementos tienes. Al volver aquí tienes que decir tu clase y tu elemento —le dice Luck a Norub, y él asiente con la cabeza.
Norub realiza los pasos suficientes para estar en el medio del círculo. Cuando está en todo el centro, el círculo empieza a brillar con una fuerza que no se había visto nunca en ese pueblo. Dentro de Norub se desprende una luz cegadora que hace que todas las personas que están en la iglesia se cubran, excepto Luck y Alessia, que con sus ojos bien abiertos y con mucho asombro ven esa gran y cálida luz que sale de su hijo.
Por otro lado, Norub se encuentra en ese espacio blanco que le mencionó su padre. Empieza a mover la cabeza en busca de la tabla que nombró su padre. Al encontrarla, lee en ella:
NORUB AVAMDER
CLASE: ASESINO (MAGO)
ELEMENTOS: VIENTO, OSCURIDAD Y LUZ
«Qué raro, papá me dijo que solo dan una clase y yo veo dos. Aparte me comentó que de por sí tener dos elementos es algo sorprendente y que la gente se vuelve loca, con tres sería peor todo y llamaría mucho la atención... Mejor no digo lo de ser Mago ni la Luz».
Norub por un momento duda si decir la verdad u ocultarlo hasta que ya no pueda más; si confesa eso sabe que le traerá problemas a pesar de que es solo un niño.
Norub vuelve al altar y ve que las personas están sorprendidas de la luz que salió de él. Ve a su papá y a su mamá con la boca abierta y sus ojos abiertos como platos.
—Soy Norub Avamder, mi clase es Asesino y mis elementos son Viento y Oscuridad.
Todos los presentes aplauden y susurran sobre la luz que salía de él, especulando que será alguien muy poderoso.









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