HANNAH
Carta para Hannah:
Hola Hannah, vengo a pedirte que, por favor me des un respiro.
Sé que te tuve encerrada en una jaula durante demasiado tiempo. Te obligué a tragarte cada palabra, cada rabia, cada incomodidad, cada cosa que me dolía y que yo fingía no sentir. Ahora saliste de mi furiosa, con los dientes apretados mordiendo mi paz por los amos de silencio acumulados en la garganta.
Acepté cosas que tú y yo sabemos que nunca debí aceptar, hice cosas de las que ambas nos arrepentimos y, aun así, te obligué a guardar silencio para poder continuar como si nada hubiera pasado.
Vuelves desesperada golpeando las paredes de mi cabeza, recordándome absolutamente todo aquello que intenté enterrar, abriendo esas heridas color azul que creí sanar. Sé que estás castigándome, estas intentando hacerme sentir todo lo que durante tanto tiempo no te permití. Pero Hannah... ya entendí, te lo juro. Perdóname por habernos fallado, por escoger el silencio tantas veces cuando me suplicabas que hablara.
Así que, por favor... Dame un respiro.
Estoy intentando aprender a escucharte sin dejar que me arrastres nuevamente al lugar donde te he mantenido encerrada.
No quiero volver a ser sumisa ante lo que siento, ante lo que me duele y aquello que me incomoda solo para que todo a mi alrededor permanezca tranquilo. No quiero volver a abandonarte, pero tampoco quiero que ahora que finalmente saliste de esa jaula, nos destruyamos juntas.
Para ti, Hannah.
Mi mente, mi refugio y, algunas veces, mi peor lugar.








