Prologo
La temporada social ha comenzado, los salones de baile resplandecen bajo enormes candelabros de cristal y las jóvenes debutantes compiten por conquistar el corazón de los caballeros más codiciados de Inglaterra. En una sociedad donde el apellido importa más que los sentimientos, los matrimonios rara vez se celebran por amor, y las fortunas pueden determinar el destino de una dama mucho antes de que tenga la oportunidad de elegirlo por sí misma.
**Miss Mariel Elizabeth Warren**, de dieciocho años, jamás imaginó que su primera temporada terminaría con una boda concertada a sus espaldas. Hija del respetado doctor Edmund William Warren y de la difunta Lady Catherine Warren, es una joven dulce, tímida y de modales delicados, criada entre libros, jardines y sueños que parecen demasiado inocentes para el mundo en el que le ha tocado vivir.
Desde la muerte de su madre, la felicidad de Mariel se ha ido desvaneciendo lentamente. Su padre, cada vez más distante, ha encontrado una nueva familia en Lady Arabella Whitmore, una mujer refinada y ambiciosa, y en su hija, **Miss Genevieve Whitmore**, de diecinueve años, cuya mayor aspiración es convertirse en la esposa de un hombre rico y respetable.
Mientras Arabella y Genevieve se preocupan por los vestidos, las joyas y las invitaciones de la temporada, las dificultades económicas comienzan a amenazar la posición de los Warren. Las deudas se acumulan y el doctor Edmund, desesperado por preservar su reputación, toma una decisión que cambiará el futuro de su hija para siempre: ha concertado su matrimonio con uno de los hombres más ricos e influyentes de Inglaterra.
**Lord Nathaniel Ashbourne, duque de Blackwood.**
A sus veintisiete años, Nathaniel es una de las figuras más enigmáticas de la aristocracia británica. Posee una fortuna extraordinaria, extensas propiedades y un título capaz de abrir las puertas de cualquier residencia noble. Sin embargo, existe un detalle que convierte su nombre en objeto de interminables rumores: nadie parece conocer verdaderamente su rostro.
El duque jamás asiste a los bailes, evita las reuniones sociales y mantiene su vida privada bajo una discreción casi absoluta. Su prolongada ausencia ha alimentado las especulaciones más extravagantes, hasta el punto de que muchos en Londres están convencidos de que se trata de un hombre anciano, severo y desagradable, que ha pasado tantos años recluido que probablemente no tenga interés alguno en la compañía de una esposa joven.
Para Lady Arabella y Genevieve, el compromiso de Mariel representa una solución conveniente. Si su hermanastra debe casarse con un viejo desconocido para salvar las finanzas familiares, tanto mejor si eso significa que Genevieve podrá continuar buscando un pretendiente de su agrado sin tener que compartir los recursos de la familia.
Edmund, por su parte, considera que ha tomado la decisión más sensata. Su hija tendrá un título, una residencia respetable y una fortuna que garantizará su futuro. Que el matrimonio carezca de amor es, a sus ojos, un inconveniente insignificante frente a las ventajas que ofrece.
Mariel no tiene más remedio que aceptar el compromiso y prepararse para convertirse en esposa de un hombre al que nunca ha visto.
Ahora, con la boda cada vez más cerca, la joven aguarda la llegada de su misterioso prometido entre vestidos de novia, preparativos familiares y rumores que solo consiguen aumentar su inquietud. No sabe cómo será su futuro esposo, qué clase de vida le espera a su lado ni si encontrará en él a un caballero digno de su confianza o a un desconocido incapaz de ofrecerle siquiera un poco de ternura.
Lo único que sabe es que pronto abandonará el hogar donde ha pasado su infancia para marcharse con un hombre cuya identidad continúa siendo un misterio incluso para quienes hablan de él como si lo conocieran.
Pero Londres está a punto de descubrir que los rumores pueden ser engañosos, que las apariencias rara vez cuentan toda la verdad y que, en ocasiones, los matrimonios concertados esconden secretos mucho más fascinantes de lo que la sociedad está preparada para admitir.
**La boda de Mariel Elizabeth Warren está próxima. Su familia espera que se convierta en la esposa de un anciano; ella aguarda, con el corazón lleno de incertidumbre, la llegada de un hombre al que deberá llamar marido.**
Y mientras las campanas se preparan para anunciar su unión, nadie imagina qué clase de caballero cruzará finalmente las puertas de la residencia Warren.
Porque algunas damas sueñan con casarse con un príncipe.
Mariel, en cambio, está a punto de descubrir si su destino le ha reservado un duque…
**O al mismísimo diablo.**







![[Moving to Galatea 11/5] What We Never Healed](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_b00b828931c645f2eccdf3396cb15498.jpg)
