Prólogo:
Nathan es un muchacho de 15 años que carga un peso demasiado grande para su edad: fue víctima de un abandono paterno apenas estaba en el vientre de su madre. Con su madre que padece de cáncer, a él se le ha hecho demasiado difícil, ya que después del colegio debe ir a trabajar en un pequeño restaurante donde le pagan lo básico o hasta poco, ya que Nathan es apenas un adolescente que es obligado a madurar a tan temprana edad.
Nathan es muy distante con los demás en su colegio, no le parecen interesantes sus compañeros, ya que el entorno donde vive lo obliga a ser maduro. "¿Por qué todos son iguales, menos yo?", se pregunta, mientras mira a los de su edad: extrovertidos, les gusta la música vulgar y ese tipo de cosas. Él, en cambio, es lo contrario: no le gusta la música vulgar, es un chico callado al que solo le gusta observar y además es muy soñador. Muchas veces ha pensado en ser director de cine, es su pasión; dirigir, observar, planear, y eso es lo que más le llama la atención. Siempre ha querido crear una película desde cero como George Lucas, el creador de Star Wars. Eso a veces le da una chispa de motivación, porque a George no le fue tan bien en los rodajes, nadie creía en él y a veces tenía tan mala suerte cuando dirigía. Pero Nathan, al ver la cruda realidad de su entorno, se pone a pensar que George es de Estados Unidos, un país que, a sus ojos, ofrece más oportunidades. Hay noches enteras en las que ese pensamiento se vuelve un eco insoportable en su cabeza; entonces, la frustración lo vence y solo le queda llorar en silencio, convencido de que su sueño de ser cineasta es, en realidad, algo imposible.
Querido diario:
Hoy me encontraba en el colegio, estaba en la materia de Artística, mi favorita. La profesora daba la clase —no recuerdo el tema—, pero sí recuerdo cuando dijo que dijéramos qué queríamos ser en el futuro. Apenas lo escuché, se me vino a la mente: ser director. La profesora iba por cada puesto preguntando. Cuando ya se acerca al mío, me dio tanta pena decir que quería ser un director de películas, que al final terminé diciendo veterinario. Siempre le he dicho a mi mamá que quiero ser eso para que se sienta orgullosa de mí, pero en realidad me da tanto recelo decir que quiero ser director... Pienso que me van a decir: “¿Director?”, pero con un tono frío.








