Capítulo 1: Objetivo: Andrea Romans
— Oulisea, dile a Mayshtonlenh que se presente en mi oficina ahora mismo
Ordenó una voz masculina y profunda mientras colgaba la llamada y miraba directamente hacia la puerta de su oficina.
El clima afuera era frío, la nieve caía fuertemente, algo bastante usual en Nircalea, el clima siempre estaba frío, y rara vez solía hacer calor ahí.
Cuando la llamada se cortó, una mujer de coleta y lentes, con apariencia formal le llamó la atención a un hombre de cabello negro sentado haciendo papeleo.
— Mayshtonlenh, el jefe te llama — Avisó Oulisea con un tono formal — Preséntate en su oficina, por favor
El hombre se levantó de su asiento y se dirigió a paso tranquilo hacia el pasillo que daba a la oficina del señor Klement.
Sus pasos eran tranquilos, pero pesados. Toda la vibra de ese lugar era místico por si solo, tanto que daba hasta miedo a quien no esté acostumbrado a algo así.
Tocó la puerta suavemente, esperando a que se le otorgara el permiso de entrar.
— Pasa — Se escuchó detrás de la puerta.
Mayshtonlenh abrió la puerta y entró con total respeto, cerrando tras él y acercándose al escritorio del hombre.
— Gracias por venir, ya sabes para qué te quiero, ¿verdad?
El pelinegro asintió una vez, con las manos detrás de la espalda.
La oficina era oscura, iluminada solamente por velas esparcidas en el escritorio y algunas mesas del alrededor, lo cual le daba un toque misterioso y casi aterrador.
Klement sonrió ante el asentimiento silencioso de Mayshtonlenh, pasó la siguiente página de su libro
— Pues bien, te voy a encomendar una misión, pero necesito que seas muy precavido...
Mayshtonlenh se preparó para lo que que sea que diría el hombre.
Klement se levantó de su silla, su figura imponiendo respeto en la pequeña oficina. Dió unos pasos hasta quedar frente a un cuadro de lo que parecía la estatua del presidente Hantonio del país vecino.
— Sabes que no hace mucho le declaré la guerra a la familia Romans, ¿no? Sobre todo al presidente...
Klement giró apenas la cabeza y miró de reojo al pelinegro, una sonrisa maliciosa apareció en sus labios.
— Me encargaré de acabar con ellos poco a poco, y para eso te he llamado
El hombre se giró completamente hacia Mayshtonlenh. Se quedó mirándolo más de lo debido y volvió a hablar.
— Puedes fingir ser un guardaespaldas de la hija de Hantonio, ¿no? No acepto un no por respuesta así que accedes o accedes
El de cabello negro parpadeó una sola vez y no desvió la mirada de Klement. Dió pequeños golpes en el suelo con el pie, código morse.
"¿Me cambiará el nombre?"
El hombro soltó una breve risa y volvió su mirada hacia el cuadro.
— No será necesario, si las cosas salieran mal yo te cubriría
Mayshtonlenh entrecerró apenas los ojos.
— Tu misión es acabar con la hija del presidente de Vernabels, con acabar sabes a lo que me refiero, ¿no?
El pelinegro asintió.
— Bien. Lo aconsejable sería comenzar hoy, el presiente está buscando un guardaespaldas para su hija, ya que sucedió un pequeño problemita hace unos días, pero no creo que ocurra ningún inconveniente si comenzamos mañana
Mayshtonlenh desvió la mirada y se puso a pensar antes de hablar, buscando las palabras correctas. Volvió a dar golpecitos en el suelo.
"¿Qué pasaría si ya contrataron a un guardaespal-"
— ¿Me crees idiota, Jake? Si eso hubiera pasado no te estaría llamando
Mayshtonlenh cerró los ojos y se disculpó por decir esa tontería.
— Bueno, ya te dije que comenzamos mañana, ya tengo las cosas preparadas, así que no te atrevas a retractarte
Volvió a mirar al pelinegro con una sonrisa llena de maldad.
— No será difícil para ti acabar con esa muchachita, ¿no?
El pelinegro asintió con la cabeza. Claro que no se le será difícil, está entrenado para soportar cualquier cosa, el manejo de armas y es totalmente profesional con su trabajo así que nada puede salir mal.
NADA saldrá mal.
— Y con respecto a tu identidad, obviamente tendrás que llevar una máscara, no sería prudente mostrar tu cara, y por nada del mundo te la quitarás
Mayshtonlenh asintió, dispuesto a hacer cualquier cosa que se le ordene si eso conlleva a seguir viviendo bajo el generoso cuidado de Klement. Sería una pena ser solo un indigente, o peor aún, ser ejecutado por Klement por desobedecer las órdenes.
El hombre volvió a su escritorio y se sentó en su silla.
— Bien, dicho esto, puedes retirarte
Mayshtonlenh asintió una vez y se dió media vuelta, caminó hacia la puerta, listo para salir de la oficina.
— Una última cosa — Habló Klement.
El pelinegro se detuvo y giró apenas la cabeza.
— Si es posible, procura ganar la confianza de los padres de esa muchacha, así será menos posible que te culpen cuando Andrea muera
Mayshtonlenh se quedó en silencio por unos segundos, pero luego, bajamente soltó un hizo un sonido de asentamiento.
No será algo difícil de hacer, ¿no? Siempre lograban lo que se proponían.
***
Del otro lado de la puerta, escuchando la plática como una vil rata a la que nadie incluyó en la conversación estaba un muchacho de cabello castaño.
Hasta que fue sorprendido por Oulisea quien caminaba por los pasillos.
— ¿No te han dicho que es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas? — Cuestionó la mujer de lentes.
El castaño simplemente soltó una pequeña risa mientras volteaba hacia la mujer.
— ¿Desde cuándo te importa lo que hago? Vete a hacer tu trabajo y no cuestiones mis acciones — Dijo fríamente con un tono de enojo el muchacho.
En ese momento Mayshtonlenh salió de la oficina de Klement y se encontró con estos dos a punto de tener una discusión.
El castaño giró su cabeza hacia él pelinegro cuando lo escuchó salir.
— Oh, que gusto verte Jake, ¿feliz con tu nueva misión? — Preguntó el castaño ladeando la cabeza con una sonrisa ladeada.
El pelinegro no respondió y simplemente pasó de largo.
— Mm, pero qué gélido
— Ya es suficiente Garry, vete a hacer tu trabajo, deja de molestar a los demás — Volvió a ordenar la de lentes.
— Disculpe, secretaria — Dijo Garry mientras se quitaba de la pared y pasaba al lado de Oulisea mirándolo por encima del hombro como su le dijera que tenían algo pendiente más tarde.
La de cabello negro lo ignoró y siguió con su recorrido por el pasillo.








