Capitulo 1.
Londres, 7:30 AM.
—"Ugh, maldita alarma..."
Murmuré, alzando mi mano hasta el teléfono en la mesita de noche para apagar la alarma. Otro día de trabajo en el estudio, genial. Ah, por cierto, soy Paul, soy modelo y tengo 23 años.
Mi vida tenía una rutina repetitiva, bueno, al menos en días de semana. Siempre me levantaba temprano para poder arreglarme bonito e ir al estudio. No soy modelo de pasarela, más bien, me dedico a salir en diversas portadas de revistas de moda, con mi bella cara, cualquier marca quisiera que yo estuviera en la portada de su revista, ja.
Seguido de eso, me levanté de mi camita para caminar hasta el baño con pasos perezosos. Mire mi rostro en el espejo sobre el lavabo y procedí a lavarme la cara con agua fría, este hermoso rostro no se mantiene solo.
Tardo mucho en elegir ropa y en ponerme cremas hidratantes para la piel. ¿Qué? Soy modelo, cariño, tengo que mantener mi imagen.
Luego de eso, baje hasta la cocina para hacerme mi desayuno, el cual consistía en una taza de café con leche y pan con huevo. Mientras estaba sentado en la barra de la cocina comiendo mi desayuno, una llamada me cayó. Era Mal, mi fotógrafo.
—"¿Mal? Ah, hola, en media hora voy para allá."
Dije, mientras masticaba un trozo del pan con huevo.
—"Hola, Paul. Te llamaba para informarte que hay algo importante que debo decirte, pero si dices que en media hora estás aquí, te lo diré cara a cara."
Pude oír la voz de Mal un poco dispersa y no pude evitarlo pensar lo peor.
—"Si vas a despedirme, Evans, más vale decírmelo ahora, de paso ya tengo mi cuarto cerca para ir a llorar."
Sí, soy todo un dramático, debería ser actor también.
—"¡¿Qué?! ¡No, claro que no, Paulie! Eres mi modelo estrella y lo sabes."
—"¿Entonces qué?"
—"Te lo diré cuando vengas."
—"Me pones ansioso, y no en el buen sentido."
—"Tranquilo, no es nada malo, solo es una noticia."
—"Hmm, bueno. Te veo en media hora, bye."
Corte la llamada y, mientras comía, me puse a especular cuál podría ser esa noticia que Mal quería darme.
Termine de comer y camine hasta el fregadero para dejar el plato y la taza ahí. Rápidamente me puse mi abrigo, tome las llaves del auto y salí de casa. La fría brisa de la mañana golpeó mi rostro.
—"Ugh, que frío, maldito invierno..."
Camine entre la nieve que caía suavemente hasta mi auto y con mi mano enguantada, abrí la puerta de este. Enseguida estuve dentro, encendí la calefacción.
Conduje hasta el estudio que se encontraba en el centro de Londres, pero aún así, mi mente no dejaba de pensar en lo que Mal quería decirme.
...
Llegué al estudio, estacioné mi auto y me baje. Mis piernas temblaban por el frío mientras caminaba hacia la entrada, bueno, no solo por el frío, también por los nervios.
—"¡Paulie!"
Me recibió Mal apenas entre al estudio. Evans se acercó y me abrazó con fuerza.
—"Hola, Mal... bueno, dime de una vez lo que querías decirme, la ansiedad me mata."
Dije, separándome de él y quitándome mi abrigo.
—"Mira, Paul, por un tiempo no podré ser tu fotógrafo por-"
—"¡¿VAS A RENUNCIAR?!"
No lo deje terminar, acercándome a él y abrazándolo de nuevo con fuerza.
—"No, no, por favor, Mal, eres el mejor fotógrafo que he tenido, no me dejes..."
Perdón, soy muy dramático, se los dije.
—"¡Ay, Paul! ¡Déjame terminar, tonto!"
Me separé de él y lo mire con ojos de cachorrito.
—"Bueno, continúa."
—"Como decía, no podré ser tu fotógrafo POR UN TIEMPO." Me reí cuando remarcó la frase para que yo no hiciera escándalo. "Por qué me tomaré unas vacaciones."
—"Oh, entonces te veré pronto, supongo que son vacaciones de un mes."
—"Seis meses."
Me corrigió. Fruncí el ceño y crucé los brazos.
—"¡¿Qué carajos, Mal?! ¡¿Te vas a Saturno o qué?! ¡¿Por qué tanto?!"
—"Me merezco esas vacaciones, no es fácil estar 24/7 tomándote fotos."
—"Jodete..."
—"Ay, no te enojes, Paulie, voy a volver."
Dijo, acercándose a mí y dándome unas palmaditas en el hombro.
—"Ugh, bueno... ¿y quién será mi fotógrafo por ese tiempo?"
—"¡Ah, cierto! ¡No te dije! Vendrá un fotógrafo nuevo, de hecho, debe llegar pronto."
—"¿Es jóven?
—"Sí."
—"¿Atractivo?
—"Paul..."
—"¿Soltero?"
—"¿Cómo se supone que yo sepa eso?"
Me deje caer en el sofá cercano, suspirando dramáticamente.
—"Ugh, como sea... yo solo pregun-"
Un toque en la puerta me interrumpió. Mal se acercó rápidamente, abrió la puerta y esta reveló a un chico jóven, el cual se le notaba nervioso.
—"¡John! ¡Que bueno tenerte aquí!"
Dijo Mal, haciéndolo pasar. La mirada del chico recorrió el estudio hasta que se poso en mí. Sus mejillas tomaron un color rosado suave y sonrió ligeramente.
¿Será que Dios me ha oído? ¡Que hombre tan guapo, Dios! Mal si que sabe elegir bien.
—"Paul, este es John, tu nuevo fotógrafo."
John se acercó un poco, estirando su mano para estrecharla con la mía. Me levanté del sofá y, con mucho gusto, tome su mano y la estreché.
—"Mucho gusto, John, es un placer trabajar contigo."
Dije, sonriendo suavemente. Note que estaba muy nervioso, pues su mano sudaba y sus mejillas estaban rojas.
—"E-el gusto es mío... estoy encantado de trabajar contigo."
La mirada de John se aparto de la mía cuando nuestras manos se separaron.
Que tierno se ve así, tal vez sea fácil de conquistar...








