Les vengo a contar
Nadie menos de treinta años sabe cuánto tiempo llevo aquí,
sosteniendo el peso de los años y de las almas que me cruzan.
Mis barandillas de concreto están gastadas de soportar secretos,
pero de todas las vidas que he visto pasar,
hay una historia que se quedó grabada en mis cimientos.
Eran dos jóvenes adolescentes.
Dos almas casi idénticas que se encontraban sobre mí cada tarde,
justo a la salida de estudiar.
Yo era su único refugio de lo que no contaban a nadie.
El chico cansado de subir las vueltas interminables de la rampa,
llegaba a la cima, y se apoyaba en mi borde,
devorado por el miedo de no tener el valor de acercarse.
Ella, que caminaba por delante,
notaba su presencia y a veces lo miraba de reojo,
deseando dar la media vuelta...
pero al no poder, seguía huyendo cada vez,
cargando el peso de un amor que el mundo llamó imposible.
No los separaba la sangre ni el dinero.
Era el rencor ajeno,
un veneno de otros que infectó sus caminos e intentó apagar lo que yo veía florecer en invierno.
Nunca se hablaron más allá de un «hola»
fallido o silencioso.
Pero no les hacía falta:
mis cimientos vibraban con la electricidad de sus miradas.
Sus ojos se lo decían todo
en un silencio absoluto que a mí me sonaba a poesía.
Hasta que un día, ella no volvió.
Él sigue recorriendo mi superficie cada tarde,
con los hombros caídos,
buscando una sombra que ya no está.
Si yo tuviera voz,
si este concreto pudiera hablar,
gritaría para romper su tormento;
le diría lo que escuché la última vez que ella me cruzó con los ojos llenos de lágrimas,
el secreto que dejó caer sobre mí antes de desaparecer.

![Werewolf Hollow [GALATEA DATE TBA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_76bbf380fa2e8dc2f70694197487ab81.jpg)






