Create New List
Share with your friends
Customize readability

El imperio de cristal

All Rights Reserved ©

Summary

EL IMPERIO DE CRISTAL ¿Qué sucede cuando amar a dos personas significa arriesgar todo lo que has construido? Valentina ha aprendido a dominar un mundo donde la imagen lo es todo. Su nombre inspira respeto, su imperio no puede permitirse una grieta y cada una de sus decisiones tiene consecuencias. Ha dedicado años a construir una vida que parece perfecta desde afuera, pero detrás de esa fachada hay secretos que ni el poder ni el dinero pueden mantener bajo control para siempre. Sebastián es parte de su mundo. Su presencia representa una historia compartida, una conexión difícil de ignorar y un lugar que nadie se atrevería a cuestionar públicamente. Alejandro, en cambio, ocupa un espacio que no puede mostrarse a plena luz. Es su apoyo, su confidente, el hombre que se ha acercado demasiado a una mujer acostumbrada a mantener cada emoción bajo control. Entre ellos existe un vínculo que desafía las reglas que Valentina se ha impuesto y amenaza con cambiar mucho más que su vida sentimental. Los tres están unidos por sentimientos que no encajan en las definiciones sencillas del amor. Hay deseo, lealtad, celos, promesas y silencios que pesan más que cualquier confesión. Ninguno es completamente inocente; ninguno quiere ser quien destruya lo que han construido juntos. Pero amar en privado es muy diferente de sostener ese amor cuando el mundo entero exige explicaciones.

Status
15h ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1 LA FOTO

La fotografía apareció a las 9:17 de la mañana.

A las 9:18, alguien la había enviado al grupo privado de su equipo.

A las 9:19, tres marcas habían preguntado qué estaba pasando.

A las 9:20, Clara estaba llamando.

A las 9:21, el teléfono de Valentina Duarte dejó de tener un segundo de silencio.

Ella lo puso boca abajo.

—¿Cuántas reproducciones?

Sebastián levantó la vista de su propia pantalla.

—Dos millones.

—¿En cuánto tiempo?

—Cuatro minutos.

Valentina extendió la mano.

—Dámelo.

Sebastián le entregó el teléfono.

La fotografía ocupaba toda la pantalla.

Había sido tomada desde lejos, probablemente con un teleobjetivo. La imagen no era nítida en todos sus detalles, pero no necesitaba serlo.

Ella estaba en medio.

Sebastián a su derecha.

Alejandro a su izquierda.

Los tres estaban sentados en la terraza del hotel, demasiado cerca.

No había nada explícito.

No había un beso.

No había una mano en un lugar comprometedor.

Pero Alejandro estaba inclinado hacia ella y Valentina tenía los dedos apoyados sobre su muñeca. Sebastián los miraba con una expresión que, ampliada lo suficiente, podía decir cualquier cosa.

El problema no era la fotografía.

Era lo que cualquiera podía imaginar al verla.

Valentina deslizó el dedo hacia los comentarios.

Ya había miles.

¿Quién es el hombre de la izquierda?

¿No es el manager de Valentina?

¿Y Sebastián por qué está mirándolo así?

Esto no parece una amistad.

¿Alguien sabe dónde están?

¿Es una relación de tres?

Valentina bloqueó la pantalla.

—No respondas nada —dijo.

Sebastián soltó una risa breve, sin humor.

—Ya no podemos decidir eso.

Ella lo miró.

—Sí podemos.

—Valentina.

—Todavía podemos.

Alejandro estaba de pie junto a la ventana.

No había tocado su teléfono desde que la fotografía apareció.

Miraba hacia el océano.

El azul de Miami se extendía detrás del vidrio como si el mundo no hubiera cambiado.

Valentina lo observó durante unos segundos.

—Alejandro.

Él no respondió.

—Alejandro.

Finalmente giró.

Tenía el teléfono en la mano.

—Ya está.

Solo eso.

Valentina sintió que algo le apretaba el pecho.

No porque no supiera lo que significaban esas dos palabras.

Precisamente porque lo sabía.

Ya estaba.

Cuatro años de cuidado.

Cuatro años de habitaciones con las cortinas cerradas.

Cuatro años de ascensores separados cuando había cámaras.

Cuatro años de entradas diferentes a los hoteles.

Cuatro años de fotografías cuidadosamente escogidas.

Cuatro años aprendiendo qué mano podía tocar a quién cuando había gente mirando.

Todo podía terminar en una sola imagen.

Sebastián volvió a mirar la pantalla.

—Tres millones.

Valentina le quitó el teléfono.

—Deja de mirar.

—Necesito saber la velocidad.

—No necesitas nada durante los próximos treinta segundos.

—Soy director de una empresa, Valentina.

—Y yo soy la persona que sabe qué hacer cuando todo el mundo quiere una explicación.

—Precisamente por eso te estoy diciendo que esto ya salió de nuestras manos.

Ella sostuvo su mirada.

Sebastián estaba pálido, pero tranquilo.

Eso era lo que más la inquietaba.

Nunca había sido fácil leerlo.

Ni siquiera después de tantos años.

Valentina conocía la forma en que él fruncía ligeramente el ceño cuando estaba cansado. Sabía cuándo estaba a punto de perder la paciencia. Sabía que, cuando algo realmente lo asustaba, hablaba todavía más despacio.

Ahora estaba hablando despacio.

—La junta me va a llamar.

—Que llamen.

—Los accionistas también.

—Que llamen.

—Y las marcas.

Valentina respiró hondo.

—Las marcas pueden esperar.

Como si la hubiera escuchado desde otra habitación, Clara entró sin llamar.

Llevaba el teléfono en una mano y una tableta en la otra.

—No pueden esperar.

Valentina la miró.

—Buenos días para ti también.

Clara dejó la tableta sobre la mesa.

—Una marca ya está preguntando si la fotografía implica una relación extramatrimonial.

Sebastián se tensó.

Clara continuó.

—Otra quiere saber si Alejandro sigue trabajando para ti.

Valentina miró a Alejandro.

Él bajó los ojos.

—Y una tercera —dijo Clara— pregunta quién es él.

Nadie respondió.

Clara tomó aire.

—Necesitamos una declaración.

—No —dijo Sebastián.

Valentina giró hacia él.

—¿No?

—Todavía no.

Clara cruzó los brazos.

—Si no hablamos, otros hablarán por nosotros.

—Eso ya está ocurriendo —respondió Sebastián.

—Entonces hay que darles algo.

Valentina caminó hasta la mesa.

Tomó la tableta.

La pantalla mostraba una publicación que ya tenía millones de reproducciones.

Debajo de la fotografía habían aparecido otras.

Una antigua.

Otra tomada durante un evento.

Una tercera donde Alejandro aparecía detrás de ella.

Alguien había hecho un montaje.

Alguien más había creado una línea temporal.

La gente estaba reconstruyendo cuatro años de su vida a partir de fotografías que ellos nunca habían considerado peligrosas.

Valentina pasó el dedo por la pantalla.

—¿Quién publicó la primera?

Clara respondió inmediatamente.

—Una cuenta de entretenimiento.

—¿Quién se la dio?

—No lo sabemos.

—¿Quién tomó la fotografía?

—Tampoco.

Valentina levantó la mirada.

—Entonces averígualo.

Clara sostuvo sus ojos.

—Ya estoy en eso.

Hubo un silencio.

Alejandro se acercó por fin.

—No necesitamos saberlo ahora.

Valentina lo miró.

—Sí necesitamos.

—Lo importante es qué vamos a decir.

Sebastián negó lentamente con la cabeza.

—No.

Alejandro lo observó.

—¿No?

—Lo importante es qué vamos a hacer.

Clara miró a los tres.

Durante un segundo pareció que quería decir algo.

No lo hizo.

El teléfono de Valentina vibró.

Una vez.

Otra.

Otra.

Ella miró la pantalla.

Mamá.

Rechazó la llamada.

Inmediatamente apareció otra.

Abogado.

La rechazó también.

Después una tercera.

Agencia.

Valentina dejó el teléfono sobre la mesa.

—Vamos a preparar una negación.

Alejandro levantó la cabeza.

Sebastián no dijo nada.

Clara sí.

—Es la opción más segura.

Valentina asintió.

—La fotografía no demuestra nada.

Alejandro la miró durante unos segundos.

Ella supo exactamente qué estaba pensando.

No porque fuera difícil.

Porque llevaba cuatro años aprendiendo a leerlo.

—No —dijo ella, más suave—. No demuestra nada.

Alejandro apartó la mirada.

Clara tomó la tableta.

—Podemos decir que fue una fotografía sacada de contexto. Que estaban celebrando el aniversario. Que Alejandro estaba allí por trabajo.

Sebastián cerró los ojos un instante.

Valentina lo vio.

—Sebastián.

Él abrió los ojos.

—Haz lo que tengas que hacer.

No había reproche en su voz.

Eso dolió más.

—No te estoy pidiendo que mientas —dijo ella.

Él la sostuvo con la mirada.

—Todavía no.

Valentina sintió el golpe de la frase.

Clara fingió no haberlo escuchado.

—Voy a llamar a los abogados.

Se dirigió hacia la puerta.

Antes de salir, se detuvo.

—Valentina.

—¿Sí?

Clara señaló la pantalla de la tableta.

—Ya son cinco millones.

La puerta se cerró.

Durante unos segundos nadie habló.

Desde algún punto del pasillo llegó el sonido de una puerta de ascensor.

Después, silencio.

Valentina caminó hasta la ventana.

Miami seguía allí.

El océano.

Los edificios.

Los barcos.

La luz.

Todo exactamente en su sitio.

Solo su teléfono parecía pertenecer a otro mundo.

Lo tomó otra vez.

Abrió la publicación.

Cinco millones.

Después seis.

El número seguía subiendo.

Una notificación apareció sobre la fotografía.

Tendencia número uno.

Valentina amplió la imagen.

No miró a Sebastián.

No miró a Alejandro.

Miró el fondo.

El hotel.

La terraza.

Las palmeras.

El ángulo desde el que había sido tomada.

Se quedó quieta.

—¿Qué pasa? —preguntó Sebastián.

Valentina no respondió.

Amplió todavía más.

Había una parte de la fotografía que no había visto antes.

Un edificio al otro lado.

Una terraza elevada.

Una figura parcialmente oculta detrás de una columna.

La cámara.

Valentina sintió que el estómago se le cerraba.

—Esa terraza no está abierta al público.

Sebastián se acercó.

Alejandro también.

Los tres miraron la pantalla.

—¿Cómo pudo estar ahí? —preguntó Alejandro.

Valentina no contestó.

Porque ya no estaba pensando en el fotógrafo.

Estaba pensando en quién sabía exactamente dónde estarían ellos esa noche.

Quién conocía el hotel.

Quién conocía las fechas.

Quién sabía qué habitación habían reservado.

Quién sabía que, por unas horas, habían dejado de esconderse.

Valentina volvió a mirar la fotografía.

Y esta vez no vio tres personas enamoradas.

Vio una puerta que alguien había conseguido abrir.

Una puerta que solo alguien cercano podía haber encontrado.

Levantó lentamente la mirada.

—Averigüen quién sabía dónde estábamos.

Nadie respondió.

El teléfono vibró otra vez.

Una nueva notificación apareció sobre la fotografía.

Ocho millones de reproducciones.

Y debajo, una pregunta que ya estaba empezando a recorrer el mundo:

¿Quién es realmente el tercer miembro de este matrimonio?

Let vanessa know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

The Easter Bunny

Mia: Really nice story

Read Now
PARIS IN THE DARK

Hester: Very good, was short too the point , not lingering on the abuse, pity you didn’t let him step in earlier knowing the abuse was happening, but this is almost real for some women who have gone through it, just wish they could all have a princess at te end of thete tunnel

Read Now
THE WOMAN HE BOUGHT

TONI CARSTENS: Wow!! Great story and well written. I love a happy ending and the author delivered. Tragedy to discovery to love. I highly recommend this story.

Read Now
Ruthless Lord

Faerah: A beautifully written story of a love that blooms following an arranged marriage of allegiance in the Vanguard Kingdom ruled by King Dorian. The reluctant groom is Lord Garrion Darkmoor, the ruthless General of the Northern armies. The unwilling bride is the youngest daughter of Lord Tharion Black...

Read Now
After Letting Go

Extra: It was short and sweet❤️🥰

Read Now
Hit and Run

Judy Jenkins: I like this story. Its style is done very well. Kind of quirky but just a nice story. I enjoyed reading it.

Read Now
An Irish Match

MiinaReads: I loved everything about it. From its ups and downs and all the emotional rollercoaster rides this story had.💜May all of us find this type of love in our lives.🤲🏻✨

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

ChiChi_Smiles: At first I thought I wouldn’t enjoy this story 😂😂😂But it was very very interesting, I love what happened to Clara’s Father, her step mother and step sister 😂😂😂😂 This part got me laughing so hard 😂💔Margaret: "Julia, imagine if he picks you," she whispered. "You'll drag us all out of poverty!...

Read Now
Exile in Flames

Twiggs: Fun story, suspenseful, great heroine. I wouldve liked more backstory on her previous pack but the story didnt need it

Read Now