CAPÍTULO 1# 🔥EL INICIO DEL INFIERNO🔥
Bienvenidos a Imperio en llamas, donde el amor y el odio estan separados por una linea demasiado peligrosa...
Natalia O'Connor:
Si alguien me hubiera dicho ayer que terminaría vestida con un trapo de diseñador de tres mil dólares, sentada en una mesa rodeada de mafiosos con olor a colonia cara y pólvora, le habría escupido en la cara. Literalmente.
—Cierra la boca, Natalia. Y quita esa maldita cara de desprecio —me siseó mi padre por lo bajo, apenas moviendo los labios mientras mantenía una sonrisa falsa digna de un comercial de televisión.
—Vete al diablo, papá —respondi en el mismo tono, tomando mi copa de champán y dándole un trago largo, ignorando las normas de etiqueta que mi madre me intento grabarme a golpes psicológicos desde niña.
Mire el gran salón del restaurante privado. Todo esto era una farsa. Mi familia, los O'Connor, dueños y señores del negocio portuario y el contrabando en España, estábamos sentados frente a los Marchetti, los malditos reyes de la Costa Nostra. Dos imperios criminales que llevaban diez años tiñendo las calles de sangre. ¿Y cual era la brillante solución de los viejos para frenar la guerra? Unirnos en santo matrimonio. Que romántico, ¿no?
El problema es que no me eligieron por sumisa. Me eligieron porque mi hermano mayor es un idiota impulsivo que solo sabe apretar gatillos, y yo soy la que lleva tres años duplicando los ingresos de la familia lavando cada centavo sucio a través de empresas fantasma. Soy el cerebro del negocio. Pero claro, para mi padre, sigo siendo solo una moneda de cambio con útero.
La puerta doble del salón se abrió y el ambiente se congelo. Dos gorilas con trajes negros se hicieron a un lado para dejar pasar al mismísimo demonio en persona.
Dante Marchetti.
El futuro capo de la ciudad. El tipo era jodidamente alto, de hombros anchos y una mandíbula tan afilada que parecía poder cortar el cristal. Su cabello oscuro estaba perfectamente peinado hacia atras, y esos ojos grises suyos escanearon la habitación con la frialdad de un maldito depredador. Todo en el gritaba peligro, poder y una arrogancia qué me revolvió el estómago.
Nuestras miradas se cruzaron.
No baje la cabeza. Le sostuve la maldita mirada y le dedique una sonrisa falsa, levantándo mi copa a modo de burla antes de beberme la ultima gota.
Se sento justo frente a mi. Su padre, el viejo Marchetti, carraspeo dando inicio a la reunión. Hablaron de rutas de envío, de porcentajes, de territorios. Para ellos, yo era un cero a la izquierda en esa conversación,un trofeo de porcelana que se entregaría al final del trato.
Me aburri a los cinco minutos.
—Bueno —interrumpi en voz alta, golpeando la copa vacia contra la mesa de mármol. El ruido hizo que hasta los guardaespaldas de las esquinas pusieran la mano en sus fundas.—Ya escuche suficiente palabrería barata. Si me van a vender al mejor postor, al menos tengan la decencia de apurarse. Tengo mejores cosas que hacer que escuchar como se reparten las esquinas de la ciudad.
El silencio que siguió fue fascinante.
Mi padre se puso tan pálido que creí que le daría un infarto, y mi madre ahogo un grito. Los Marchetti no estaban acostumbrados a que una mujer les hablara asi. Mucho menos una "niña" de ventitun años.
—Natalia, callate ahora mismo o... —comenzó mi padre, con los ojos inyectados en sangre.
—¿O que? ¿Me vas a desheredar? —me burle, recostandome en la silla y cruzando los brazos.—Oh, espera, no puedes. Porque si yo no firmo los movimientos de las cuentas en las islas Caimán este mes, la mitad de tus negocios se van a la quiebra. Así que bájale a tu tono.
—Tienes una boca bastante sucia para llevar un vestido tan bonito, principessa —la voz de Dante interrumpió la pelea. Era una voz grave, áspera, arrastrada.
Lo mire fijamente.
Tenia una sonrisa de suficiencia en los labios que me daban ganas de borrarle a puñetazos.
—Y tu tienes una cara de imbecil qué no te la quita ni todo el puto dinero de tu familia, Marchetti —le solte sin parpadear.
Mi padre se levantó de golpe, pero el viejo Marchetti lo detuvo levantando una mano, sin quitar los ojos de mi. Había una chispa de respeto, o tal vez curiosidad siniestra, en la mirada del viejo capo.
—Déjalos, O'Connor —dijo el viejo—Al fin y al cabo, van a ser esposos. Tienen que conocerse. Dante llevate a tu prometida a caminar. Nosotros cerraremos los detalles del acuerdo.
Dante se levantó de inmediato, abotonandose el saco del traje con una elegancia exasperante.
Me tendió la mano.
—¿Nos vamos, futura señora Marchetti?
Mire su mano, luego lo mire a el, me levante de la silla ignorandolo por completo y camine hacia la salida del salón a paso firme, asegurándome de pisar fuerte con mis tacones.
—Muévete, nene. No tengo toda la noche —le grite por encima del hombro antes de salir al pasillo.
—Eso iba a ser un infierno. Pero si ellos creían que yo iba a ser la esposa perfecta que se quedaría en casa tejiendo mientras el salía a matar gente, estaban muy, pero muy equivocados. Yo no iba a jugar a las casitas. Iba a prenderle fuego a su maldito imperio desde adentro hasta convertirlo en cenizas.
Continuara...
Nota de autor: ¡Hola a todos! Bienvenidos oficialmente a Imperio en llamas. Estoy super emocionada de empezar esta nueva aventura con ustedes en Inkitt. ¿Que les parecio este primer encuentro entre Natalia y Dante? ¡Los leo en los comentarios!
💙( Abajo les dejo las esteticas de los protagonistas para que les pongan rostro)🧡
Protagonistas:








