Cap. 1 - T1 - El Zumbido
8:32 A.M., mañana fresca. La alarma suena, y Charlie Thompson, con dificultad, despierta. Y así, el inicio de esta historia da comienzo.
De un golpe de puño, Charlie apagaba la alarma de su estantería, mostrando una expresión de clara frustración. No había podido dormir bien la noche anterior. Se sentó en la cama con ojeras y despeinado, frotándose los ojos.
Notó el zumbido. Ese maldito ruido eléctrico que llevaba semanas sonando desde que el gobierno "actualizó" las torres de comunicación. Era bajo, casi imperceptible, pero una vez que lo escuchabas, no podías ignorarlo.
-La concha de la lora
murmuró, pasándose una mano por la cara
-Todas las mañanas con el mismo quilombo
Su celular vibró. Era una llamada de Luna.
Dudó un segundo, encendió la televisión y contestó.
-¿Sí? ¿Qué pasa?
-¿Perdón? No me hables con ese tono, eh, Charlie Thompson. Como sea, ¿te fijaste lo que hablan en las noticias?
Decía Luna con tono firme, pero aún demostrando el aprecio y cariño que le tiene a Charlie.
Él, al estar más despierto, comenzó a oír las noticias mientras ella hablaba.
"...continúa el misterio en Stormfield. Las autoridades insisten en que las torres de comunicación no representan ningún peligro, pero los ciudadanos reportan insomnio, zumbidos en los oídos y alucinaciones visuales. El gobierno recomienda mantener las ventanas cerradas y no pasar más de dos horas al aire libre..."
Charlie se rascó la barbilla y se frotó los ojos.
-Uh, sí, sí, estoy viendo eso ahora. ¿Qué sucede realmente? ¿En serio todo este escándalo por unas torres que hacen ruidito? Pa' la mierda, son unos exagerados
Dijo sin tanto alardeo. Luna, desde la otra línea, estaba igual que Charlie, pero mostraba más preocupación. No al punto de estar paranoica, pero sí alerta.
-No creo que sea tan suave, Charlie. Anoche soñé con algo raro. Como una luz.. no sé explicarlo.. fue una pesadilla. Aún así, veámonos hoy. En un rato más, en el parque. ¿Ok?
-Uh, no sé si..
-Genial. A las 12:30 te veo, chacha. Besos
Luna colgó, dejando a Charlie con las palabras en la boca. Él soltó una leve risa, negó con la cabeza y comenzó a cambiarse de ropa.
-Qué mina, por Dios
dijo para sí mismo, buscando una remera limpia entre el desorden.
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Al pasar las horas, ya arreglado con chaqueta puesta (una de cuero gastada que le había regalado su viejo), Charlie salió en camino a reunirse con Luna.
Mientras tanto, en la casa de los Arellano...
La tailandesa buscaba una casaca para ponerse. Y al no hallarla, alzó la voz.
-¡Elizabeth! ¿Tú agarraste mi casaca azul? ¡Sabes que odio que te metas en mis cosas, maldita sea!
Desde otra habitación, su hermana gritó con un tono agresivo y violento.
-¡Cuántas veces te lo repito, Luna! ¡Yo jamás tomo tus porquerías! ¡Solo lárgate, mocosa! ¿Está bien?
Luna, luego de varios segundos, encontró finalmente su casaca. Se la colocó y salió de su casa sin mediar palabra alguna con su hermana. Pero antes de cerrar la puerta, notó algo extraño: Elizabeth estaba en la ventana, mirando hacia las torres. No se movía. Solo miraba.
Luna sintió un escalofrío y apresuró el paso.
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Charlie yacía sentado en una banca, mirando al cielo, esperando a su chica. El zumbido de las torres se sentía más fuerte aquí. O quizás solo era su imaginación.
-Vaya, vaya.. ¿el gran Charlie Thompson? ¿Aquí?
Dijo una voz entre risas picaronas. Al girarse, Charlie la vio, era Zosia Krawczyck, su ex pareja.
-Uh, hola, Zosh. ¿Qué hacés por acá, che?
Preguntó, esbozando una leve sonrisa. Zosia se sentó a su lado, más cerca de lo normal.
-Solo pasaba por aquí para liberar un poco la mente. No esperaba encontrarte, honestamente.
-Bueno, uhm..
Charlie no pudo terminar su frase cuando ya tenía a Zosia sentada sobre sus piernas, mirándolo con esos ojos grises brillantes. Ella, con cierta picardía y coquetería, le acariciaba el rostro y el pelo.
-Oye, ¿qué tal una "reconciliación" entre nosotros? ¿Uhm? Creo que tú me entiendes
-No creo que hables sobre.. tener
-Uhjm..
dijo en polaco, con una sonrisa pícara
-Hablo de.. eso
Antes de que Charlie, ya nervioso e incómodo, pudiera hablar, una voz los interrumpió.
-¡EJEM! ¿Interrumpo algo?
Dijo Luna, cruzada de brazos, con una mirada penetrante y seria hacia Zosia. Esta solo le lanzó una sonrisa burlona, lo que causó que Luna casi se abalanzara sobre ella para golpearla. Aun así, supo contenerse y se acercó a ambos para separarlos.
-Bien, ya llegué. Así que puedes bajarte de su regazo, Zosia. Gracias por cuidarlo... zorra
Susurró lo último, tan bajo que casi no se escuchó.
-Charlie, uhm... mientras venía para acá, oí varios gritos. Y en las noticias dijeron que es mejor no salir. Aquí y allá, bla, bla, bla
Charlie se llevó las manos por el rostro con frustración, soltó un suspiro de amargura y se levantó de la banca dando un pisotón al suelo.
-¡Ahg! Luna, ¿podemos... podemos dejar ese tema de lado, por favor? No ha pasado ni un día y ya estoy harto de oír sobre esas malditas torres. Además, sabés que no me importa lo que le pase a los demás, ¿no? Yo solo me preocupo por mí y por vos. Nada más. Y punto
Luna se puso una mano en el cuello y sonrió levemente. Se acercó a Charlie y apoyó sus manos en su nuca.
-Yo sé, tonto. Sé que te preocupas más por mí que por ti mismo. Pero si te insisto tanto en algunos temas, es para no perderte
Acto seguido, los dos se dieron un abrazo y un beso. Pero a los segundos, Zosia tosió intencionalmente para pasarlos.
-Oigan, si van a coger, vayan a un baño. Par de indecentes. Żegnajcie
Zosia se metió las manos en los bolsillos de su pantalón, con una sonrisa despreocupada, y comenzó a caminar. Antes de irse, se despidió de Charlie.
-Adiós, enano. Te veo más tarde
Le dio un leve golpe en el hombro. Luego miró a Luna, y su expresión cambió a una más seria.
-Nos vemos pronto, Arellano. Cuídate
Dijo, y siguió su camino.
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Pero antes de que pudiera avanzar más de diez metros, los tres alcanzaron a oír un grito.
No muy lejos de donde se encontraban.
Charlie se tensó. Luna agarró su brazo instintivamente. Zosia se detuvo en seco.
-¿Eso fue un grito?
preguntó Charlie, con la voz más baja de lo normal.
-No fue un grito
dijo Luna, con los ojos fijos en la dirección del sonido
-Fue... una persona. Pero no sonaba como una persona
El zumbido de las torres pareció intensificarse.
Y en la distancia, algo se movió entre los edificios. Algo que no caminaba como humano.
Charlie sintió un escalofrío en la nuca. Como si alguien lo estuviera mirando. Como si algo supiera su nombre.
-Che... vamos
dijo, agarrando la mano de Luna con fuerza
-Vamonos ya
Ninguno de los tres se imaginaba que, desde ahí, sus vidas comenzarían a transformarse en un verdadero infierno.
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