Create New List
Share with your friends
Customize readability

Setsuna Hanabi

All Rights Reserved ©

Summary

¿Qué queda de ti cuando el mundo solo te quiere para cobrar la factura? A sus veinticuatro años, Mara Holland camina por los pasillos de la Universidad de Breda estudiando Criminología, analizando mentes rotas con fría precisión académica. Pero no necesita libros para entender el dolor: lo vive cada día en su propia piel. Convertida por su familia en un mero recurso financiero, su vida se consume en silencio entre ataques de pánico y un agotamiento absoluto. Esta historia no es un diario tradicional. Es una serie de grabaciones clandestinas. Archivos de audio dejados en un teléfono de repuesto a las tres de la mañana. Una despedida íntima donde la música es el único testigo de su descenso. Un eco crudo que decidió apagarse por fin.

Status
9 mins ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

🎙️ [ARCHIVO DE AUDIO NÚMERO 01]

Fecha: 13 de Octubre, 03:14 AM

Duración: 14:48 min

(Se escucha el chasquido estático de la grabadora al activarse. Un silencio espeso, cortado únicamente por el zumbido lejano del tráfico de la autopista y la respiración irregular, pesada, de Mara al otro lado del micrófono).

« ¿Esto está grabando? Creo que sí… porque el piloto rojo parpadea. Bueno siento que con esto va a bastar bastante.

No sé por qué hago esto. Debería estar durmiendo, mañana tengo clases en la universidad. Son las tres de la mañana, y sigo sin entender porque abrí la grabadora del teléfono de repuesto. Supongo porque mis manos a parte de temblorosas, se cansaron de escribir en un papel, que acaba yendo a la basura de lo borroso que llega a estar por culpa de mis lágrimas, o simplemente porque hablar sola a un vacío muy silencioso, lo rompe y lo vuelve muy ruidoso. También es más fácil romperse una misma a un teléfono, a que te escuchen. ¿qué crees? No se que hago preguntando esto, si seguro nadie llegue a escuchar esto. ¿Quién lo va a querer escuchar?

(se ríe, pero una risa que duele al escucharla. De fondo pero a la vez se escucha un roce de tela, seguro es ella apretando y moviendo esa manta lila de pelo que le encanta.)

No sé, me he dado cuenta que con el tiempo, a parte que muchas cosas cambian, por culpa de esa maldita palabra conocida como TIEMPO, también aprendes a dejar ir.

Sin quejas, sin miramientos. Sin arrepentimientos.

Y menos sentir pena, si algo bueno hizo esa supuesta persona.

Da igual si llega a ser familia, simplemente buscar esa felicidad o más sencillo, esa paz mental que uno llega a necesitar para su día a día.

Esa frase no la dejo de repetir.

Una vez. Otra vez. Y así sucesivamente.

Mi cabeza solo sabe pronunciar esa frase, como un mantra amargo que intentara convencerme de que lo que hice hoy con Sofía y Valentina fue lo que tenía que hacer desde hace tiempo. Como si fuera lo correcto.

(Se oye un suspiro largo, un temblor en el aire antes de que su voz vuelva a quebrarse un poco, bajando el tono)

Como si fuera lo correcto... Y una puta mierda.(se escucha como un mini llanto.)

Joder, qué fácil es decirlo en un papel ¿no? o mejor aún, grabarlo aquí, y como si nada.

Como sentir a diario este infierno tanto en cabeza cómo pecho.

Duele.

Quema.

Escuece.

Como si se tratara de una quemadura de tercer grado o peor. Deseando que alguien mate esta tortura sin sentido alguno.

(Silencio)

Mi abuelo. Me acabo de acordar de algo que me decía mi querido abuelo. Una palabra japonesa, que me llegué a tatuar en mi antebrazo. Es un término que asimismo, él usaba mucho.

Me la enseñó cuando yo era una inocente niña pequeña. Cuando todavía creía que las estrellas no se apagaban y que los domingos olían a tarta secreta de la abuela.

(se ríe un poco)

Setsuna Hanabi. Esa era la palabra japonesa. Setsuna Hanabi. Cuando solo duraban los fuegos artificiales en un simple parpadeo.Chispazos intensos de luz que nacen en la negrura de la noche para consumirse y desaparecer de inmediato sin dejar rastro. Mateo, el nombre de mi abuelo, para poder referirme a veces por su nombre.

Bueno, como decía.

Mateo me decía que algunas personas eran esos fuegos artificiales. Que estaban destinada a ser exactamente:

una luz fugaz que brilla un segundo y a la que todos olvidan en cuanto el cielo vuelve a quedarse oscuro. Negro.

Y a día de hoy, a mis veinticuatro años de vida o como diría yo, veinticuatro años de tortura constante, que eso significa mi vida en realidad.

Un destello rápido que ocurrió en su taller de olor a lavanda y madera, y después... la nada absoluta. Un humo frío que flota en una habitación vacía.

(Se oye un leve tintineo metálico de fondo. Es el reloj de bolsillo).

No se porque, pero mirar la pantalla apagada de mi teléfono, me hace preguntarme una simple cosa. ¿En que puto momento me volvi así?

(se escucha un llanto)

Invisible.

Un fantasma.

El significado de esa palabra.

¿Estos veinticuatros años de que me sirven?

Es la verdad. Tengo Veinticuatro años y unas estúpidas clases en la universidad de Breda. Estudiante de criminología. Yendo a diario y sigo sin saber para que me va a servir. Se supone que a esta edad debería ser un mapa totalmente abierto, con algunas dificultades pero más sencillo. Más claro. Una lista muy larga para cometer locuras, una prisa constante por devorar las calles y los proyectos de la juventud, como dicen esas canciones que escuchan los chicos de mi edad. A diferencia de esas dos. Osea mis hermanas. Tienen esa ligereza; caminan por la vida exigiendo que todo el mundo se aparte a su paso. Yo, en cambio, siento que camino con un bloque de hormigón atado al pecho.

Antes de grabrarme hablando, fui al baño, arrastrando los pies porque el mareo me pesaba en las sienes, cuando llegué, encendí el fluorescente. Con mi mirada apagada me ví en el espejo. Desgastado por el tiempo. Sucio. Pero a parte de eso que era normal, había algo fuera de lugar. Es una chica, que físicamente se parece a mi, pero no la reconozco.

No me reconozco.

Una cara pálida, con esas ojeras, que si una chica de más o menos de mi edad, preocupada por su apariencia, las intentaría tapar con corrector. Son muy moradas. Como quemaduras. Los labios agrietados y secos. Le pregunté a ese reflejo. Esa sombra: “¿Dónde estás, Mara Holland?” pero simplemente me devolvió un estupido eco.

Como esa canción de Echoes de Enhypen retumbando sin parar dentro de mis sienes… Llamadas. Mi madre. Esa exigencia suya para que pague la matrícula de Sofía. Las reclamaciones de Valentina. Correos. Correos de trabajo que entran con etiquetas rojas exigiendo perfección a una mente que ya no puede procesar dos frases seguidas.

¿Se olvidaron de que soy su hija?

¿Su hermana?

¿O solo un simple cajero automático con pulso?

Un recurso financiero que quieran ellas o no, tiene fecha de caducidad. Nada es para siempre.

(Se escucha un zumbido agudo y luego el sonido sordo de una vibración sobre la mesa de madera)

Ahí está otra vez. Mi teléfono principal. Latiendo contra la madera del escritorio a las tres y media o ya pasadas de la hora. Seguro que es un mensaje automático de reclamación o un recordatorio de que mi cuenta se está quedando a cero tras el pago de la hipoteca de la casa de mis padres. No lo voy a mirar. Ya no quiero mirar las cifras.

Me harté enserio. Me cansé de ser yo quien sostenga sus vidas, mientras tanto, la mía se va a la mierda en pocas palabras. Y lo más jodido de todo que es en silencio.

Joder... es que yo solo quería que alguien me abrazara de verdad. Merezco algo mejor.

Deserve.

Esa palabra se quedó grabada en mi mente como una espina cuando mis hermanas se fueron hoy dándome un portazo.

I deserve better.

Merezco amor sin condiciones, que alguien me pregunte si he comido, merezco no temer a encender el teléfono por miedo a ver cuánto dinero me van a arrancar hoy.

Pero desgraciadamente mi cuerpo ya no me responde. Tengo la remembranza de lo que sentí. Fue ayer. Cuando el ataque de pánico me mutiló el pecho por dentro, arrancándome el aire y la vida sin compasión. Esa sensación ... .no sabría como explicarlo, pero si eligiera las palabras adecuadas serían: horrible, salvaje…esa sensación como un animal acorralado en una esquina oscura, a punto de morir de miedo. No piensas como un ser humano; solo quieres huir de tu propio cuerpo, rasgarte la piel para que el oxígeno vuelva a entrar. Y cuando llegué a casa a gatas, con las manos entumecidas y el corazón a doscientos golpes por minuto, lo único que encontré en el bolso fue un mensaje de reproche. Ya no me queda fuerza.

(Pausa larga. De fondo empieza a sonar muy suave desde el ordenador la voz rota de Junhee en “At Least, I Tried” mezclada con las notas melancólicas de EVAN y las baladas de EXO).

Mi único pilar a día de hoy a estas horas, que siento que me sostiene son unas canciones. Para algunos son estúpidas, pero para mí lo son todo. Como Sad Song de P1Harmony sonando en bucle, como si mi vida entera fuera solo eso: una canción triste que nadie quiere escuchar. O las canciones de Junhee como por ejemplo: At Least, I Tried o Medicine….Joder, al menos tenemos que mirar que lo intenté, ¿sabes? Busqué una medicina para esta cabeza, pero no la hay. Solo queda este cansancio helado de sentir que ya di todo lo que tenía para dar.

Si algún día, alguien encuentra este teléfono, y reproduce todos los audios que llegue a grabar, o si lo llego hacer claro, simplemente quiero que sepa algo…. O más bien que recuerden que fui esa pequeña Hanabi que se apagó en la noche.

(Se oye una respiración profunda, un roce contra la manta lila y el clic seco de la grabadora al detenerse).»

Let aenraheather13 know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Reaper's Rose

Quenda: Overall a good story. Looks like it is in need of a good proof reader as it contradicts itself at times...but overall a good story.

Read Now
PARIS IN THE DARK

Hester: Very good, was short too the point , not lingering on the abuse, pity you didn’t let him step in earlier knowing the abuse was happening, but this is almost real for some women who have gone through it, just wish they could all have a princess at te end of thete tunnel

Read Now
The Rewrite

Kate Schimmer Child: Amazing plot and characters. And so impressive you’ve written a story inside a story. Can’t wait to read more of your work ❤️

Read Now
Bear Shifter Secrets

Karen Nagy: This is a wonderful story with warm, endearing characters. It shows growth and acceptance of individual differences combined to make a strong unit. Loved the characters and enjoyed the writing style. Can't wait to read more!

Read Now
The Contract Wife

barb7604: Very good story, but glad you are writing a longer version. The end came way to quick without any of the previous drama

Read Now
The Heir's Shadow

caldwtd: A bit of sweet in a world of violence. I enjoyed this story, and angst of each character believing they should not have these feelings towards each other. I did struggle with her seeming to be a bad ass, but yet was always so negative about herself, her negativity was a bit too much for my liking, I...

Read Now
UNDER HIS ROOF

Andre: Manque la version en francais pour le tome suivant "Amour et Guerre". Dommage l'intrigue est captivante " Cordialement André André

Read Now
Ruthless Lord

Jessica Lee: Such a good read! Stayed interesting and a happy ending. Didn’t leave me hanging

Read Now