REGRESO A MERKESHÁ. INTRODUCCIÓN.
REGRESO A MERKESHÁ.
INTRODUCCIÓN.
Cuando prometemos “amor eterno” a alguien, es inevitable imprimir un deseo marcado a fuego en el destino de ambos. Aunque la relación no prospere o se rompa, el destino seguirá uniéndonos por esa promesa que labramos en él. Siempre hará lo imposible para que cumplamos esa premisa.
Aunque ya no estemos unidos a esa persona, nos manipulará una y otra vez para que demostremos lo que prometimos. Y allí aprenderemos que él no se toma las cosas a la ligera, y mucho menos cuando de amor se trata. Es como si nos encadenara a una maldición de la cual será difícil escapar, por el solo hecho de habernos equivocado en la elección.
Esta cualidad del destino ha logrado que el amor siempre triunfe y, en algunos casos, que las personas superen los abismos que se han creado entre ellas. Ahora... ¿qué sucede cuando esa ruptura se hace muy profunda y es imposible de reparar?
Él seguirá haciendo su trabajo, aunque sea inútil y estéril.
Es una garantía saber que hay algo en esta vida que podemos usar para guiar los latidos de nuestro corazón y protegerlos de todo y de todos. Aunque el amor solo esté disponible por parte de una persona y ya no siga siendo el deseo de los dos, él seguirá insistiendo porque está en su naturaleza.
Toma esto como una advertencia: cuando vayas a prometer “amar para siempre”, no lo hagas si no estás dispuesto a respetar este contrato... o el destino te lo cobrará una y mil veces.