Ese día 𓅨
"La oscuridad es una sola; donde quedas atrapada, y después de saber más y consigo arrasando la curiosidad, sigues quedando atrapada sin poder salir"
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—Los chicos tóxicos son una mierda.
La imprudencia de las afirmaciones de mi resentida mejor amiga fluía por sí solas maldiciendo al ya mencionado joven. Si bien era cierto, la razón de Rachel se presentaba en todos menos en ella, pero esta vez, como si se tratara de un hecho histórico, aquellas estupideces que cotidianamente hablaba y que resultaban incultas, se habían convertido en la más grande verdad, su melancólica rencorosa declaración nos tomó por sorpresa a las dos, dándole sitio a la relevancia, porque después de todo, Rachel podría decir blasfemias, pero en esta ocasión, la razón que, usualmente era alérgica a ella, cayó sobre su lecho, por primera vez sus palabras eran de todo menos erróneas.
Nada termina bien cuando empiezas mal, dicen.
Ella lo sabía, pero estaba segura de que dentro de todas esas palabrotas de enojo se podía notar a simple vista el resentimiento que le guardaba junto con el sentimiento de la tristeza del quien no quería controlar; pero así eran, tóxicos; y del que yo tampoco entendía ese afán suyo de seguir guardando sus fotos cuando ella misma lo maldecía. A mi parecer, no ganaba nada gastando su labia para maldecir a aquel sujeto que después de todo, era su ex novio de quien cada minuto se acordaba para arrebatar el odio hacia su persona, tal cual como una solterona reprimida.
—¿Podemos hablar de otra cosa que no sea tu ex-novio que solo viene a ti para estar entre tus piernas?
No supe en qué momento exacto fue que mi expresiones leves y desinteresadas habían sido reemplazadas por una sonrisa divertida, se sentía como la gloria después relevar un secreto, porque ahora quien llevaba el control de la conversación era Erin, la pelirroja de carácter opuesto al de Rachel, a quien, por supuesto, le gustaba llevarle la contra y fastidiarla en cada momento cuando la rubia lanzaba un comentario estúpido o desatinado. Tanto Erin como yo sentíamos una desesperación por calmar ese rugido intenso que Rachel intentaba transmitir, le encantaba llamar la atención, hasta incluso en las charlas casuales que teníamos las tres, el gran desgaste de su habla se lo llevaba ella, y nosotras solo escuchábamos, aunque yo mucho más porque Erin se divertida jodiendo a la rubia.
—El me ama Erin, solo que tú eres muy pesimista como para aceptarlo— agarro su batido de fresa entre sus manos llevando este a sus labios, para seguidamente beber de él de manera calma posible, aunque por dentro yo sabía que se quemaba de odio por no aceptar la pura verdad. Con confianza en su postura, propio de ella, dijo con seguridad: —Son discusiones causales, no es la primera vez. Es lo normal en parejas ¿verdad? Pero a mí se me hace que solo tienes envidia.
—Y a mí se me hace que ser infiel más de dos veces no es normal en una relación, ni mucho menos que los dos sean infieles. ¿O me equivoco? —se mofó Erin, quien recién había dejado su celular a un lado para ponerle más enfoque a su nuevo entretenimiento. Tomó su café para cerciorarse de que aún no se había enfriado lo suficiente como le gustaba. Y le dio una pequeña sonrisa victoriosa cuando la rubia frunció el ceño al instante, hundiendo sus pobladas cejas y cambiando su postura derretida a una defensiva, lista derretir al hielo; pero mi intuición recaía más en que su esperada victoria, como siempre, seria derrotada, cualquier cosa que hablara, Erin terminaría por arruinar sus argumentos tan tontos como ella. Opte por callar.
—¡Pero si solo bese a Danny por un reto! —se excusó la rubia cruzándose de brazos, dejo su batido en la mesa con una fuerza poco más de lo casual, mirando a Erin a los ojos, desafiándola con aquella miraba que ponía a la mayoría de los chicos a temblar en la universidad. Rachel era popular aquí, por eso lo del reto se convertía en parte de su vida cotidiana, ofrecer besos a cambio de dinero era normal para ella. Aunque a mi parecer, me parecía todo esto ridículo.
—Así comienzan las put...
—¿Sabían que me inscribí en el concurso de arte universitario otra vez? —impedí su continuación y anticipé antes de que todo esto se convirtiera (por milésima vez) en discusiones calurosas de las que yo no era capaz si quiera apaciguarlas.
—Como olvidarlo si ahí está mosca muerta de Hannah—dijo Erin en voz alta, chasqueando las manos en señal de asco. No era una novedad, después de todo Hannah era mi oponente en ese concurso, y....también era la chica de la cual me hacia la vida imposible. Viró los ojos fastidiada, su típico semblante disgustado se lucía de sobremanera bajo los estruendosos truenos que gritaban la aproximación de una tormenta. Dejo su café sobre la mesilla, se relamió los labios. se cruzó de manos y me observo, analizándome con esos ojos negros—Es momento de que esa copiona reciba su merecido por plagiar tu obra del concurso pasado. Tu debiste ganar
¿A qué se refería con recibir su merecido? ¿una especia de venganza divina obra de dios? ¿o quizá...una venganza de aquellas qué obsesionaban a Rachel y a Erin? porque por aquella entonación de su voz en la última frase, me señalo un odio cargado de determinación.
Ahogué mis ideas como si de asfixiarlas se trataran, no quería pensar lo peor, sin embargo, cuando una idea se le metía a Erin, nadie era incapaz de borrarla, así que, para callar mis pensamientos atormentados, observé a la rubia quien seguía mirando a Erin con un hilo de odio, un poco incomoda quizás, removiéndose en su sitio e intentando aparentar que todo estaba bien, seguía un tanto despechada por las palabras casi sueltas de Erin, pero ahora, se podría decir que aquella entonación que menciono Erin también asombro a Rachel, aunque viéndola a más profundidad (y aunque su obstinado orgullo lo quisiera negar) le había gustado, no; le había encantado.
Tal vez esa parte era la que las unía a las dos, era el fino hilo colgante a punto de romperse que las mantenía viva: La venganza
Rachel bebió su batido de mora para callar sus tormentosas ideas que seguramente se le estaban formando en la mente, hasta que de pronto, en la entrada del café universitario, se escuchó la campanilla sonar tomándonos a las tres por sorpresa, alguien había entrado robándose la atención de las tres (y por supuesto) de todo el público. Erin al verla, quiso soltar unas cuentas palabrotas en voz alta despuesta a ser oídas por todos, al ver eso, Rachel se reincorporó con rapidez para seguidamente interrumpir a Erin y bajar el tono de su voz, tragar saliva y mirar a la puerta del café universitario.
—Shhhh—murmuró más para Erin que para mí. Era nuevo para mí, podría decirse que, hasta extraño, observar a Rachel intimidarse tan fácilmente como en ese instante, era mucho más que obvio la rubia no dejaba tan fácil que apaguen su brillo y más si se trataba de una contraria a mí, era peculiar la manera en cómo de repente, sus ojos desprendían un brilló miedoso, como a la expectativa de cualquier movimiento. Erin y yo nos miramos extrañadas por ese cambio tan repentino de Rachel que no era común en ella, seguimos su mirada y por supuesto, ahí estaba Hannah entrando al café, con esos tacones más grandes que su bondad, llevaba unas gafas de sol que le adornaban el rostro de una forma exagerada, y sus labios eran decorados un por labial de tinta roja la cual robaba muchas miradas masculinas. Ahora ya no miraban a Rachel, el centro de atención era Hannah, la reina del plagio, la reina de mi obra que ella plagió, aunque nadie me creyó.
Ella era mi fracaso.
Me tense y aparte mi mirada, pues todo esto me estaba resultando incomodo. Estaba buscando una buena excusa para salir de aquí, no podía estar en el mismo lugar que esa, y más cuando ahora todas las miradas del publico universitario me observaban con desdén, las miradas de todos se sentían como agujas apuntando al objetivó, se sentía como un bajón de todos mis estados de ánimos. Hannah era la única que podía ponerme en este estado paranoico, aún no había olvidado esos días de infierno los cuales todos me acusaban de blasfemar contra Hannah, fue por esa razón que me encerré dos meses en mi habitación sin ir a clases.
—Ni piensas en irte como la otra vez— la voz de Erin me saco de mis pensamientos, con una ligera advertencia en su tono. Negó con la cabeza observando la escena frente a mí; Hannah estaba pidiéndose un café, recostando sus dos manos en la barra de clientes, sonriendo y conversando con sus amigos, se podía sentir a simple vista sus miradas sobre mí. —Es una cínica, a ella ni si quiera le gusta el café— dijo apretando los dientes.
—Hasta incluso oculta su vida privada tan bien que ni yo pude sacarle algo en su contra—dijo la rubia jugando con el sorbete de su batido, haciendo círculos como si memorizará algo, pensativa y un tanto expectante, no obstante, pocos segundos después, Rachel se removió inquieta, abrió los ojos en sorpresa y menciono en un tono exaltado como si se acordara de alguien— Anqué ahora que lo pienso, sí hay alguien.
—Debes saberlo, eres su vecina ¿no? —dijo Erin con hastió.
Rachel hizo una seña con sus manos para acercarnos más a la mesa como si nos fuera a contar el chisme del año, no me sorprendía los chismes que Rachel era capaz de averiguar, si no que me sorprendía el hecho de que sea algo relacionado a Hannah, pues ella oculta muy bien su vida privada, nadie sabe de ella. Con voz poco calmada y en un hilo de voz baja que penas se escuchaba, nos dijo:
—Tiene un hermano, pero parece que nunca sale de casa o viene solo un par de veces a verla—pauso—y esta vez, lo vi ayer saliendo con dirección al bosque.
Erin se alejó, rompiendo el ambiente intimo que Rachel nos estaba contando; se cruzó de brazos, frunció el ceño indignado y le dijo:
—¿Y qué tiene eso de raro? no veo algo interesante ahí.
—Pues él es lo raro—Rachel enfatizo la palabra de "el", relajo sus expresiones y miro de reojo a Hannah quien seguía riéndose con sus amigos para seguir contándonos—Nunca lo he visto, muy rara vez sale de su casa qué sé yo, su familia vive al lado mío y nunca, pero por nada del mundo hablan de él, su madre siempre habla de Hannah y a ese chico nadie lo conoce. Tiene mucho parecido con Hannah, solo que él tiene un color de ojos extraños, es muy pálido y parece que está muy paranoico todo el tiempo. La vez pasada lo vi salir con dirección al bosque prohibido. Es de esos raritos que tú la vez y dices: "Este parece ocultar algún secreto macabro"
Cuando Rachel mencionó sobre que aquel chico frecuentaba los lares del bosque prohibido de HellSent, se activó una alarma en mí, entonces, lo recordé, más allá del lago, cruzando el puente sobre ese mismo lago, que da hacia la zona donde hay frondosos y muchos árboles, era territorio desconocido. ¿Por qué nadie lo exploraba? la respuesta es fácil, y es porque es prohibido. Habíamos crecido con la advertencia de no aventurarnos por esas vías, las leyendas decían que, si cruzas el puente que da hacia el otro lado desapareces sin dejar pista, hay rumores que dicen que habitan seres extraños, especies anómalas. Nadie se ha atrevido a pisar ese lado oscuro de Hellsent, todo el pueblo respeta ese lugar desconocido y, a decir verdad; da mucho miedo, porque tan solo verlo desde lejos, lo único que llegas a ver es pura oscuridad, como si el sol de HellSent no iluminara esa parte y solo se hallara tinieblas oscuras.
Erin, asombrada con aquellas palabras, pregunto con más curiosidad:
—¿Y al menos pudiste sacar alguna información? — inquirió Erin, acercándose a nosotras más interesada.
Yo también estaba sorprendida, trague saliva, un tanto asustada.
—Intenté y lo único que conseguí fue fracasos—suspiro pesadamente, se relamió los labios y dejo su mirada en algún punto fijo del suelo para seguir acordándose, de pronto, sus facciones delicadas palidecieron y sus ojos se abrieron como platos, nos miró ambas y murmuro: —Tiene una manera extraña de vestir, pero las veces que lo he estado observando, me he fijado que siempre va al bosque prohibido, siempre se pone una sudadera negra y se cubre la cara antes de salir, con algo...negro y...—se calló, hice una ademan para que prosiguiera porque este suspenso ya me estaba matando cerebralmente, no obstante, antes de que Rachel prosiguiera, miro de rojo a Hannah asegurándose de que nadie nos observaba y siguió con cierto cuidado:—lo vi llevar un...una daga.
Unos segundos de silencio fueron suficientes para que Erin y yo nos quedáramos sin palabras, después de procesarlo, Erin soltó una carcajada de aquellas que son para tapar la verdad, sin poder aun creérselo, su risa resonó casi por todo el café, como si se tratara del mejor chiste de año.
—¿Estas jodiéndome verdad?
—No, claro que no. —Las palabras de Rachel parecían ser muy serias como para ser una broma, resultaba imposible de creer y más si lo dice una chica que usualmente su comportamiento es extrovertida, humorística y risueña, pero en este momento, Rachel estaba hablando muy enserió. Nunca en mi vida (ni, aunque me lo juraran) había visto a Rachel en este estado tan temeroso, nos miró a ambas, seria—Busque el apellidó "Hunt" en todas las universidades, registros escolares y nada. Lo único que me parece es el de Hannah y su familia, nada de la existencia de él. Y los únicos Hunt en este pueblo es la familia de Hannah.
La definición de la maldición como bendición en recaían en mí, ¿era posible que ahora tuviera yo siquiera alguna ventaja de esa información? ¿o que al menos se transformará en algún turbio secreto que perjudicará a Hannah? Aún estaba en un estado de shock. ¿Un supuesto hermano de Hannah que sale todas las noches al bosque prohibido de HellSent y que, por encima, lleva una daga quien sabe para qué? mentiría si no digiera que este momento era aquella bendición quien reacia en mí. Algunos lo llaman suerte, yo lo llamo, venganza.
—Hoy se celebra la fiesta de la madre de Hannah ¿verdad? —inquirí con un asombro e interés que era mucho más que falsos, no por el hecho de que me interesara su cumpleaños de lujo que celebraba cada año, sino porque quizá, solo tal vez, podría estar ahí ese chico del quien hablaba Rachel. Me sorprendí a mí misma lo vengativa que podría ser cuando supe de antemano el porqué de mi cambio motivado, la venganza no era algo que me llamara la atención, no lo tenía planeado, hasta ahora. No llegaba a ser de tanto nivel como Erin y Rachel, quizá solo tenía curiosidad, sin embargo, no sé por qué ahora mis pensamientos embragaban la idea del perjudicar a Hannah. Yo no era así, o tal vez era porque no había hallado la oportunidad, hasta hoy.
—Sí—asintió pensativa. Posteriormente se dio cuenta de mis intenciones y me observo con temor— oh no ¿No lo estás pensando verdad, Aveline?—Rachel parecía ser la clase de persona que hacía desbarato, no tenía limites en cuanto acostarse con varios chicos se trataba, chismear, divulgar, salir de fiesta, vivir la vida loca. Pero había cierto limites que, a ella, le daba miedo arriesgar, como por ejemplo esto, parecía ser uno de ellos, de aquellos que gritaba un rotundo y miedoso no, de aquellos que, si Erin o yo se lo proponía como lo era quizá averiguar un secreto peligroso, Rachel prefiera no meterse en ellos, era muy débil o más bien dicho, muy tonta.
Tal vez su misma vida de niña rica y privilegiada la había hecho volverse así.
—Solo es curiosidad—interfirió Erin con complicidad, con su voz más calma posible para apaciguar las sospechas de Rachel, como si mi pregunta no tuviera relevancia, le sonrió a Rachel con confianza asegurándole qué no pasaba nada. Me miro de reojo y con suspicacia, se dedicó a planear seguramente su próxima insinuación—Por cierto, no encuentro mi libro que estaba leyendo después de la pijamada que tuvimos en tu casa, no está en mi habitación, voy a pasar a recogerlo hoy y por ahí puedo acompañar a Eirene a dejarla a su casa.
—Claro, por mi está bien—miro de reojo a Hannah quien se estaba retirando del café con sus amigos, hizo una mueca—pero procura buscarlo rápido, la fiesta de la señora Hunt empieza a medianoche y mis padres quieren que vaya sí o sí. Ya sabes cómo es papa, no se puede separar de su gran mejor amiga, la señorita Hunt—enfatizo la última palabra con sarcasmo.
Le di un último sorbo a mi café antes de descolgar mi mochila de la aleta de la silla y retirarnos las tres en dirección a la casa de Rachel.
El camino hacia su hogar fue como si despertase cada vez más mi curiosidad hacia ese extraño chico del que tanto hablaba Rachel. Erin estaba hablando sobre sus teorías conspirativas acerca ese sujeto, rumoreaba de que tal vez aquella daga que llevo era para cometer un crimen o que quizá se trataba del mismo asesino en serie quien estaba atormentando el pueblo de Hellsent estos tres últimos meses, mientras que Rachel pensaba que era un vampiro o un hombre lobo, pero su manera de hablar me indicaba que, sí ella estaba en lo cierto, no dudaría en insinuarse a él. Lo decía de broma (tal vez para calmar sus dudas) pero todas sabíamos que detrás de eso tenía un trasfondo algo realista.
Por mi parte, cada paso que daba se acercaba más a mi ruina. Me ahogaba la idea de pensar que sí descubría podría sacar provecho de eso, y de esa forma arruinar a Hannah, pero a la misma vez, me sorprendía de mí misma, es decir, yo no soy así ¿Verdad?
—Dios, ya deja de decir que si fuera un vampiro te lo comerías—protesto Erin con hastió mientras leía un comic de spiderman.
—No hago daño a nadie ¿sí? —se quejó. A veces me soprendia lo limpia y arreglada que podía ser Rachel sin si quiera esforzase, siempre muy a la moda; con esas botas de invierno y esa casaca de cuero que se adhería muy bien a su figura, le da un aura inexplicable. Podría ser una modelo o actriz si lo quisiera, lástima que su padre no le permitía, pues su futuro ya estaba decidido, ser empresaria igual que él.
Mi atención se fue hacia otro lado, cada vez que nos acercábamos a su casa (que en realidad era una mansión) se escuchaba el bullicio de la gente, era obvio, en muy pocas horas se celebraría el cumpleaños de la mama de Hannah, y por supuesto, se celebraría este año en la casa del papa de Rachel, quien, a su vez, era el mejor amigo de la mama de Hannah, estudiaron juntos en primaria, secundaria y en la universidad, es por eso que Rachel es la única chica en todo pueblo que conoce bien a los Hunt, aunque su conocimiento es un poco escaso, es la más cercana a esa familia.
A simple vista se podía notar salir a las personas de la mansión de Rachel, uno que otros desesperados en arreglar y adornar la mención para la gran fiesta, era común verlo, cada año se celebraba la fiesta de la mama de Hannah a lo grande, y no me equivocaba en eso, pues Erin y yo habíamos tenido el dichoso privilegio de ver (desde lejos porque entrar no podía) como se celebraba la fiesta. Aunque éramos mejores amigas de Rachel, no podíamos entrar a la fiesta, solo podíamos ver cómo la gente salía y entraba de la mansión, gente rica trayendo regalos y llegando en sus carros de marca, cada año siempre era así, observábamos desde afuera.
Nos detuvimos en la puerta de la mansión.
—¿Tu mayordomo no me va a botar como la otra vez verdad? —pregunto Erin con cierta burla.
—Esa vez fue porque entraste sin permiso—corrigió Rachel—Erick no tiene la culpa de que solo hayas entrado para robar bocaditos.
Erin chasqueó las manos y bufo.
—Es verdad, si como un bocadito la gente rica ser podría morir de desnutrición ¡lo había olvidado! hay que cuidar de su salud, no podemos dejar que mueran teniendo tanta comi.... digo, dinero—dijo con falsa preocupación, era obvio el sarcasmo su voz, así que para calmar las aguas dije:
—Este año no está Erick vigilando— señale a la par que Rachel y Erin siguieron mi mirada.
—¡Oh! lo había olvidado—dijo Rachel con cierto entusiasmó, nos miró a ambas, emocionada—le pedí a mi padre que este año vigile la puerta Harrison—lo observe y le di una sonrisa pequeña, no es un hecho que el nos haya visto crecer a las tres desde que estabamos practicamente en pañales, así que hay cierta afinidad—ya sabes cómo es Harrison, más que un mayordomo es como mi padre, y esta vez le pedí que las dejara pasar sin invitación, pero solo por treinta minutos—le hecho una mirada a Erin con cierta burla—y esta vez puedes robar los bocaditos que tanto quieres, solo intenta no comértelo tod...
—¡A la mierda! ¡Ahora si seré rica por treinta minutos! —grito Erin a la vez nos empujaba para ir hacia dentro dejándonos atrás. Le di un saludo cortes a Harrison quien nos miraba con complicidad, una sonrisa pequeña adornaba su rostro, Rachel le dio un saludo en la mejilla, hasta que escuché las puertas de la mansión abrirse.
Rachel nos guio al salón principal, donde se realizaba la fiesta, y cuando observe el lugar, era tal como lo imagine. Todo se veía tan quimérico, todos tan arreglados y superficiales. El reflejo se veía en las paredes de la gran mansión de los Masson, resultaba ser muy lujoso, muy excéntrico, cuadros elegantes, antiguos, estatuas, retratos, una mesa grande de largo que cuya longitud alcanzaba para veinte o quince personas. Era un privilegio estar ahí, mis ojos repasaban cada lugar, cada rincón del lugar, mi asombro era tan grande pues podría decirse que personas como yo muy poco gozaban el placer de estos lares peculiares como el único lujo que no tenía el privilegió de permitirse diario.
Erin lucia asombrada, la palabra le quedaba muy corta, pues su mirada me indico que nada de esto era a lo que una persona común se le podían permitir ver.
Una ventana grande estaba abierta, y se podía observar un jardín amplio que adornaba la mansión y que daba hacia el exterior, de ahí se podía ver la mansión de los Hunt
El ajetreo de los sirvientes se hacían presencia ante mí, preparando el lugar, poniendo los platos en la mesa. Rachel se alejó para conversar con un sirviente y preguntarle si le podía ayudar a Erin a buscar el libro que había perdido en su habitación.
—Te espero en el jardín trasero para ir juntas a la mansión de los Hunt y verificar si en realidad existe ese tal hermano—murmuro Erin en mi odio antes de retirarse y dejarse guiar por la sirvienta.
¿Verificar?
¿En serio Erín planeaba espiar a fuera de la mansión de Hannah para ver si ese tal chico existía y no era obra de la imaginación de Rachel?
Trague saliva, asustada, ahora sí estaba muy segura de que Erin quería hundir a Hannah, intente controlarme, observe a Rachel quien estaba saludando a unos cuentos conocidos. Aproveche ese momento para alejarme de esa gente y escabullirme al jardín para esperar a Erin como me había dicho, no sé qué mierda estaba haciendo, pero cuando a Erin se le ocurría algo era imposible sacar esa idea de su cabeza, sin embargo, yo también quería ver el fracaso de Hannah, y si Erin y yo llegábamos a descubrir algo de su supuesto hermano y usarlo en su contra, entonces por fin me sentirá más calmada, porque estos meses, fueron un inferno para mí, además, yo mi inocencia saldría a la luz y la perjudicada será Hannah.
Me dirigí al jardín que parecía más un bosque que un propio de ese estilo, y me dediqué a esperar en una esquina, en esa parte era la única donde daba hacia el exterior, hacia la calle, parecía un pequeño atajo. Me acerqué a un viejo roble y me recosté ahí, recostando mi cabeza sobre la dura y fría madera de este. Hacía mucho frio, más de lo normal, y mis ojos divisaron el color del cielo, parecía muy oscuro, tinieblas eternas se esparcían en estas, tanto que muy poco se divisaba la luz la luna.
Hasta que de pronto, escuche un sonido de un portón cerrarse, proveniente de la mansión de Hannah.
Me incline para ver de quien se trataba, aparte las dos ramas pequeñas que me impedían ver, la aparte para tener completa visión de la mansión de Hannah, y observe por el rabillo de este, y lo que observe me dejo helada:
Un sujeto salía de la mansión de los Hunt, dirigiéndose hacia un callejón oscuro, tenía unos jeans ajustados y una sudadera negra, impidiéndome ver muy poco su rostro por completo, sus dos manos estaban escondidas en los bolsillos de sudadera. Agudicé mi vista y lo que vi, me dejo aún más impactada, en un momento, el tipo se inclinó y lo único que observe fue como su rostro era decorado y cubierto por una tela negra.
¿Sera que...?
Con un nudo en mi estómago, me dedique a obsérvalo, yendo poco a poco por ese callejón oscuro que daba hacia el exterior de las demás calles. Muchas preguntas me ahogaban y no tenía respuesta ¿Y si ese es chico del que habla Rachel? ¿y si es una coincidencia?
Síguelo
Hacia pocas horas sabía de su existencia, y de no ser por el rencor que le tengo a Hannah no estaría aquí ahora mismo, sin embargo, algo cada vez que me acordaba de sus maldades hacia mí, me hacían querer devolvérselo. Aprete mis puños a mis costados, suspire hondo y entonces, hice lo que nunca imagine hacer:
Seguirlo.
Era mi única oportunidad y no tenía que desaprovecharlo.
Aparte las ramas de los árboles y me escabullí para salir al exterior, apenas salí, el frio aire me recibió con dureza, con odio, justo como estaba ahora; no podía pensar en Hannah y en ese misterioso chico. Si ese sujeto tenía un secreto, tenía que saberlo.
Ya en la acera, distinguí la silueta de ese chico a unos cuantos metros de mí, caminando por donde se extendía gran variedad de mansiones y casas lujosas. Avance como si mi vida dependiera de ello, mi vista fija en él, como mi objetivo principal. Después de unos cuantos segundos, apresure más mi pasó, pendiente de no perderlo con mi vista. Ese chico había llegado al final de las calles repletas de mansiones y yo aún seguía llevándole varios metros, parecía muy apresurado.
Espero el semáforo para cruzar la otra vereda, la luz del semáforo cambio y él cruzo al otro lado, y yo me quede atrás, pero aun así veía su cabello por encima y su silueta caminando hacia su destino.
Esperé con impaciencia desesperante hasta que finalmente el semáforo cambio a verde y cruce como nunca antes lo había hecho, tan rápido, tan minuciosa a la vez, todo para no perder mi oportunidad, atravesé la calle.
Podía verlo a lo lejos, caminando, me apresure y esquive a unas personas, evite chocar con algunas para no desperdiciar mi tiempo, y cuando él giró en una esquina, yo heche a correr para estar a la par.
Detrás de esa esquina se extendía a un callejón oscuro, cuyas paredes pertenecían a las casas principales de HellSent, casas comunes y de gente no tan adinerada, en ese callejón había contenedores, basureros, restos amontonados y embolsados, y una variedad de cajas de cervezas, cigarrillos y otros productos.
Lo seguí a otra esquina más, se giró para adentrarse a ese callejón mucho más oscuro que el anterior, nunca había visto esta parte, todo parecía ser nuevo para mí, estos lares no frecuentaban. El callejón se veía mucho más frio de lo normal, parecía tener un ciclo sin fin, parecía ser... ¿un atajo?
Tragué saliva y con mis pies temblorosos, me detuve, observando a mi alrededor, me pareció extraño, pues el callejón estaba con asfalto a tierra, parecían varias pisadas, como si ya muchas personas hubieran pasado por el mismo lugar una y otra vez, se podían ver las marcas de estas.
Usualmente HelleSent estaba rodeado de árboles, frondoso y ellos bosques, arbustos qué muy poco eran explorados por la gente, era normal ver todo eso, pero si se observaba a bien, al final del callejón se podía ver una línea de herbaje qué indicaba un posible bosque al exterior del pueblo.
Seguí mi camino esta vez ya no tan apurada, cuidadosa y atenta a cualquier peligro, y cuando por fin divisé la pequeña luz al exterior, supe que había llegado a mi destino.
Y no me había equivocado, lo que encontré al final fue un bosque sí, uno de tantos que hay en HellSent, pero a su diferencia, este no era uno cualquiera, era nada más y nada menos que el inicio del bosque prohibido de HellSent, y ese chico misterioso se estaba dirigiendo hacia el puente para cruzarlo sin miedo alguno.
Me escondí detrás de un árbol, cuyas ramas me advertían, observaba como ese sujeto cruzaba el puente sin inconveniente alguno, como si fuera su pan de cada día.
Pequeñas gotas de sudor se esparcían en mi cara y bajaban hacia mi cuello, estaba pensando en seguirlo ¿Sería yo capaz de seguirlo? ¿Dejaría desperdiciando esta oportunidad?
Había llegado esta acá ¿No?
No me iba a rendir por unos estúpidos miedos.
No sé cómo agarre valor y cruce el puente.
A medida que iba aumentando mis pesos, más me ahogaba y me intrigada describir sus secretos, observaba su silueta adentrándose al bosque, se oían cada vez más los sonidos de los pájaros, de los animales del bosque. El frío viento me arrasaba con furia, se percibía la diferencia de este lugar con los demás bosques de HellSent, se sentía más espeso, los árboles, las estructuras, el grosor, el tamaño eran muy diferentes. Observaba muchos robles a mi alrededor, impidiéndome ver con claridad a mi objetivo.
No obstante, el caminaba como si fuera el dueño de ese lugar, experto cuando claramente todo eso era un delirio muy fácil para perderse, la cantidad ramas, arbustos, árboles eran magnéticos.
Intente no hacer ruido para que no me escuchase, miraba bien por donde caminar, con cuidado de que una rama rota no haga estruendoso ruido por el bosque, afine mis pasos.
El estaba a unos metros, lo vi voltear hacia una esquina qué daba hacia muchos árboles más, lo seguí.
Y para cuando llegue, desapareció.
Me congele al instante, mire hacia atrás y me di cuenta de que no sabía ni el camino de cómo llegar, tenía que encontrarlo.
Con cuidado de no hacer ruido, seguí mis pasos, intenté calmar mi angustia y miedo, estaba perdida si, solo en un bosque desconocido, sí. Pero aún no estaba muerta., y mientras no lo estuviera, drenaría todos los secretos de ese sujeto, que podría ser mi bendición para vengarme de Hannah o mi maldición.
Me guíe por mi intuición, no deje que el miedo que invadiera me arme valor y seguí por el oscuro bosque, hasta que de pronto escuche un grito agudo de una mujer que hizo volar el nido de cuervos que estaba sobre un roble antiguo, exparienciendo los cuervos hacía diferentes direcciones por todo el bosque, que Incluso me hizo temblar.
Me detuve en seco cuando me di cuenta de que se escuchó a unos pocos metros de donde yo me encontraba, caminé para ver de quien se trababa y si quizá podía conseguir ayuda.
Me oculté detrás de unos árboles y entonces vi la escena, completamente horrorizada:
Un hombre encapuchado y con una sudadera negra, estaba atravesando su cuchillo dentro del cuello de una chica joven que parecía ser maso menos de mi edad, removía su cuchillo sobre su piel, sin piedad, mientras la chica intentaba sostenerse de él, intentando aferrarse a su vida. El sujeto hundía cada vez más su cuchillo, tanto que pude observar como el cuchillo traspasaba el otro lado del cuello, manchando consigo litros de sangre sobre su cuerpo y salpicando la silueta del hombre, degollándola por completo.
Me tape la boca para ahogar un grito, presenciando la escena frente a mi.
Helada
Sin saber que hacer
¿Ese era el asesino de HellSent?
¿Por qué se parecía al supuesto hermano de Hanna?
Se parecían, pero a la misma vez no, este sujeto parecía ser más robusto que al chico que estaba persiguiendo, pero aun así, su estilo de ropa parecía ser casi igual.
Di unos cuentos pasos atrás, retrocediendo, inténtalo protegerme, el pánico cada vez me invadía y no sabía qué hacer con claridad, retrocedí sin darme cuenta y choque con un árbol con ramas secas, haciendo qué se escuchará mi presencia.
De pronto, el sujeto al escuchar eso, dirigió su mirada hacia mi dirección, su cuerpo con parsimonia se inclinó hacia mi posición, dejo el cuerpo inerte caer al suelo, y con pasos cauteloso, se acercó.
Mi vista de pronto se nublo, mis ojos comenzaron a llorar, mis piernas comenzaron a flaquear, sentir por un momento que sus ojos me observaban fijamente, lo único que podía ver era su silueta cada vez acercándose.
Lágrimas de temor se deslizaban en mis mejillas, no sabía exactamente qué hacer, así que cuando sentí que se estaba aproximando cada vez más, sin dudarlo...
Me eche a correr hacia las profundidades del bosque.
Corri sin parar, sin detenerme, ya no me importaba si hacía ruido o si las ramas estaba crujiendo bajo mis pies, solo sentía el viento correr por mi cara y mi vestido blanco deslizarse al compás del viento. Corrí tanto como pude, como si mi vida dependiera de ello, ni si quiera mire a atrás, solo corrí a las profundidades del bosque.
Mi vestido se enredó en una rama suelta, no me importaba y rompí esa parte de mi vestido, dejando atrás esa tela blanca enrollada en esa rama, seguí corriendo sin parar alejándome de todo el peligro.
Salte unos baches, tropezándome y volviéndome a levantar, seguí corriendo hasta que pase por una laguna pequeña, no me importo mojar mi vestido blanco y me manche de agua, logrando cruzar la laguna, dejándome la luz de la luna en mi cara, cruce la pequeña laguna, y entonces cuando estuve al otro lado, tranquilice un poco mis pasos, me pare un rato para descansar y me aseguré de que ese asesino estuviera lo suficiente lejos de mi como para atraparme, me recosté en un árbol para respirar.
Hasta que cuando me di cuenta cuanto me había alejado, lo que divisé a mi alrededor, no fueron árboles o robles verdes, si no que estos eran rojos. Parecía otro lugar, era el mismo bosque, pero con una esencia diferente, neblina roja, árboles rojos, ningún animal acepto los cuervos a mi alrededor, viéndome como si hubiera pisado un lugar mucho más prohibido que el bosque.
¿Qué parte del bosque era este?
Mire al cielo por instinto y me quede helada cuando vi que la luna era roja, color sangre.
¿Qué mierda?
Camine con cuidado, asombrada por lo que estaba presenciando. Luciérnagas al rededor... Parecía un lugar mágico. Extraño, peculiar.
Seguí caminando con cuidado, cruce unos cuantos árboles y me detuve en seco cuando escuche a personas murmurar, con entusiasmo de poder encontrar ayuda, me acerque con cuidado para no hacer ruido hacia el lugar donde provenía el bullicio.
Aparte las ramas de mí y cuando divisé a lo lejos a cuatro o cinco personas que se dirigían a un lugar, me detuve, pero fue más por como estaban vestidos que activo una alerta en mis cinco sentidos. Estaban vestidos extraños, tapados por completos con una túnica negra impidiéndome ver sus rostros, como si se tratara de una secta, vestidos todos iguales.
De pronto salieron más personas como los que vi, yéndose a un lugar desconocido, esta vez ya no eran cinco, si no que eran diez y cada vez iban aumentando, se juntaban en grupos de cinco para ir a las profundidades del bosque, muchas personas de ese estilo extraño, como un estilo gótico y de atuendos oscuros.
¿Acaso no les parecía raro el color del bosque qué estaba todo rojo, incluso la luna?
Con curiosidad seguí observando, y a medida que observaba, cada vez aumentaba el número de ellos, parecían clones porque todos estaban vestidos iguales, con túnicas y de color negro.
Sin embargo, tenía que pedir ayuda, y aproveché la oportunidad, así que me giré para lista para emprender mi camino, y cuando di unos pasos al exterior para mi encuentro con ellos, una mano agarro mi muñeca con fuerza, deteniendo mi paso y me atrayendome hacia el de un tirón.
—¿A dónde crees que vas, Aveline? — su voz, fue lo primero que mis sentidos captaron, masculina y a la vez juvenil, perfecta como crear una sincronía celestial. Su rostro a pocos centímetros del mío fue suficiente para ver de quien se trataba, y entonces lo vi, mantenía un semblante frío, juzgándome con aquellos ojos que me parecían conocidos, esa cara, esas facciones, ese cabello cayendo por su rostro desesperadamente, todo en el me parecía verlo visto antes, y entonces caí en cuenta que mis sospechas eran ciertas cuando me di cuenta que esos ojos penetrantes ya los había visto antes, pero estos eran masculinos, más oscuros, me observaba sentenciadme, determinando mi final, un infierno qué me invitaba a ser parte de ellos y que yo disfrutaría placenteramente, porque aquello me había cautivado, y entonces caí en cuenta que él era, inundablemente, el hermano de Hannah Hunt.
𓅨
Autor: Holi, aqui kami
¿Que tal les pareció el capítulo?
Queria comentarles que esta es mi primera historia que estoy públicando en esta plataforma. Espero que les guste así como a mi me encanta escribirla, recién me he animado a escribir aquí y espero que la recepción sea buena, y si es así, subire más capítulos cada día, por eso no se olviden comentar, y darle corazoncito y sus votos a esta historia💜
Actualizaré todos los domingos y miercoles, pero si veo muchos comentarios, entonces subiré más capítulos, como digo, yo me adaptó a los que ustedes deseen . Y si deseas saber más adelantos de esta história y spoilers, me pueden encontrar en Instagram como: _kamildid
En X también estoy como: Kamildid
Por ahora, ¿que tal te pareció este primer capotulo? ¿te gusto? ¿que personaje te encantó?
En fin, si llegaste hasta aquí, muchas gracias. 🖤
Besos con sabor a oscuro
kami








