Chapter 1
Capítulo 1 Pablo
Pablo se levantó muy muy adormilado, eran las siete de la mañana y todavía no sabía bien porque se había despertado tan pronto.
(Pensamiento): Joder, que hoy empiezo primero de bachillerato jajaj) Se levantó por fin y se dirigió al baño, y se miro al espejo…Pablo era rubio, no tanto como cuando era pequeño, pero igualmente era rubio, tenia una mezcla de verde y marrón en los ojos, no era especialmente alto, pero había pegado un gran estirón en verano
(Pensamiento): bua, me ha servido bastante la calistenia y el gimnasio, que biceps tengo jajaja) Tras lavarse las manos, se fue a desayunar, allí ya estaba su hermano pequeño Hugo
— Hermanito, que pereza colegio a que si jajaj
—Por una vez tienes razón… oye! Porque me quitas las galletas
—He llegado primero prrr—realizando una pedorreta
Bueno, Pablo terminó eligiendo unas magdalenas, aunque no le gustaban mucho. Todavía era de noche aunque habían empezado a entrar unos rayos de un color medio anaranjado y azulados, lo cual generaba un ambiente fresco, aunque hacía calor.
Pablo se puso la mochila y se fue a la puerta, y justo antes de salir…
—¿Ya te vas Pablo? Dijo la madre con los ojos medio cerrados
—Si, pensaba que estabais dormidos, y no os quería despertar—. Dijo Pablo antes de cerrar completamente la puerta.
El camino al instituto se le hizo un poco largo, iba solo y tardaba normalmente quince minutos, encima había una calle cortada por obras, y tuvo que coger un atajo que le atrasaba cinco más, pero iba con tiempo.
(Pensamiento): Habrá algún alumno nuevo? ¿Alguna alumna? Jajaja q hago pensando en chicas, si yo no soy nada de chicas jajaja) Justo en ese momento apareció Irene una de sus mejores amigas acompañada de Luis, su mejor amigo
—Pero bueno… qué hacéis vosotros dos solos por aquí?— dijo Pablo con un tono irónico y haciendo alusión de que estaban juntos.
—No te flipes Pablo, que sabemos que te gusta Sofía de nuestra clase— le dijo Luis como excusa.
(Pensamiento de Irene): Ostras, son las siete y media y ya está haciendo bromas jaja, además si yo con Luis no pego nada, que se inventa este tío jiji. Es increíble como no se ha dado cuenta desde que nos conocemos que me gusta, pero bueno, espero que se de cuenta pronto)
Durante todo el camino, Luis no paró de hablar sobre que le habían contado que hay una alumna nueva con los ojos grises y super guapa.
(Pensamiento): Que pesado Luis de verdad tío, cállate ya jajajja, que me da igual tío, por muy guapa que sea no vas a conseguir que yo, encima yo que soy un panoli con las chicas me interese por alguna jajaj) Por fin llegaron al Instituto, y todo les parecía muy grande y serio, pasaron al lado de un grupo de chavales que supusieron que por su altura iban a segundo de bachillerato. El clima había cambiado mucho, ahora hacía frío, y el sol había sido tapado por una única nube, y entonces la vio, esa chica nueva que Luis llevaba quince minutos hablando de ella, esta levantó la mirada del móvil, y se acercó al grupo.
—Irene! Que tal? ¿Qué haces aquí? Jajaja—dijo la nueva, tenía un acento ruso, o de algún país del este.
—Catalina! No me digas que eres nueva en este Instituto jajaj— le respondió Irene como si la conociera de toda la vida.
Subconsciente):Que cojones? De que conoce Irene a esta chica, y bueno, Luis no ha fallado, la tía es guapísima, rubia y ojos… a ver… joder, pues sí que son grises jaja)
(Pensamiento de Luis): Más vale que tenga alguna amiga porque MADRE MÍA, esta tremenda jajaja, pero bueno, ya estoy viendo a Pablo embobado jaja) Y así era, Pablo tenía una cara de haber visto a una persona por primera vez, y Catalina no había tardado mucho en darse cuenta, aún así actuó como si no se hubiese dado cuenta.
—Oye Irene, preséntame a tus amigos— dijo Catalina mirando a Luis, y luego a Pablo con una amplia sonrisa.
—Claro, Luis, el q suelta tonterías porque si, y el q no se calla ni debajo del agua jajaja, y este es Pablo, un tío tranquilo e inteligente—. Así describió Irene a sus amigos, y se había centrado en que la descripción de Pablo fuera buena, a ver si se daba cuenta de las indirectas de su mejor amiga.
—Encantada chicos— dijo Catalina extendiendo la mano a los chicos.
Madre mía, Pablo estaba muy embobado y acabó dándole la mano con solo dos dedos, mientras Luis estaba intentando no reírse de su amigo
—Pablo hombre, despierta jajaj—. Dijo Luis para despertar a su amigo.
Justo en ese momento sonó la campana que indicaba que el curso y las clases empezaban.
(Pensamiento): Bua, bua, bua, te lo juro, se que Luis había exagerado, pero me ha parecido poco lo que ha dicho sobre Catalina. Espero que me sienten al lado de ella jajaja, madre mía Pablo, pero qué estás diciendo jajajaj)
Al entrar a clase, Pablo repasó los sitios como un loco para asegurarse un sitio al lado de Catalina. Pero no podía estar muy seguro, tocaba Matemáticas y su profe que se llamaba Ana, elegía siempre los sitios según ella quisiera, y así fue, nada más entrar les mando a todos a la pared.
—¡Silencio chicos!---. Dijo Ana mientras señalaba sitios.
(Pensamiento): Por favor, que me toque o con Irene o con Catalina, en plan Irene es mi mejor amiga, y no se hoy la noto distinta, y bueno si me sientan con Catalina pues mejor que mejor) Y así fue, tuvo suerte y le tocó con Catalina
(Pensamiento de Irene): Mierda, porque le tiene que sentar con ella, ahora va a intentar sorprenderla o ligar con antes de que se dé cuenta que estoy por el…ay madre mía qué guapo está hoy, y encima adormilado está más mono) Pablo se sentó en su sitio y miró de reojo a Catalina
—Que miras Pablo— le dijo Catalina con una sonrisa pícara de oreja a oreja.
— eh, eh, nada nada, la pizarra, miraba la pizarra—dijo Pablo medio tartamudo por la sorpresa de que le había pillado.
—Tranquilo que no muerdo jajaja— le respondió Catalina mientras el viento que entraba por la ventana entreabierta le movía algunos mechones rubios e iluminaban sus ojos grises que ahora parecían blancos.
(Pensamiento): De verdad, tiene unos ojos preciosos, pero bueno, no te precipites, es demasiado guapa como para tener alguna oportunidad) La clase se hizo muy aburrida y a Pablo se le cerraron los párpados un par de veces, la profesora estaba explicando los criterios de evaluación, y ya había puesto algunas fechas de los exámenes. La profesora era rubia, un poco bajita, bastante intensa, aunque se relaciono bien con la clase, para que al menos no tuviera que mandar callar más de cinco veces. De pronto sonó la campana que indicaba cambió de clase, aunque el primer día se podían ir antes ya que las clases empezaban al día siguiente.
—¿Chavales, quedamos esta tarde?--- preguntó Luis de pronto.
—Por mi vale, y puedo que es lo importante— dijo Irene mirando a Pablo.
(Pensamiento de Catalina): En qué estará pensando este tío jaja, no es que sea muy guapo, pero es majo y gracioso, sobre todo cuando se pone nervioso)
—бедняжка Айрин (pobre Irene)---dice de pronto Catalina.
—¿Qué, qué has dicho?--- dijo Pablo que había entendido perfectamente lo que había dicho Catalina.
—Nada importante—le respondió Catalina con una seriedad que daba miedo.
— A vale—respondió Pablo. Se había asustado un poco por esa seriedad, pero se calmó cuando Irene le dedicó una sonrisa.
(Pensamiento): ¿Por qué habrá dicho eso? Que le puede estar pasando a Irene, ¿Debería preguntar? No, no lo hagas, sería muy obvio tu interés por hablar con Catalina, aún así le preguntaré a Irene luego, es verdad que estaba rara pero bueno. Eso sí, voy a aprovechar que entiendo ruso y así me entero de lo que diga Cataluna, en algún momento se lo diré, pero no se cuando) Justo en ese momento sonó la campana de cambio de clase.
— Bueno, ¿Dónde quedamos?--preguntó Catalina.
— Podemos ir al Diversia ¿no? — propuso Luis. Se le notaba que quería ir allí simplemente por el hecho de que iban chicas.
(Pensamiento de Luis): He visto a Pablo embobado con Catalina, no le culpo jaja, así q voy a ser buen amigo, y le dejaré espacio para que pueda conquistarla, madre mía, que romántico ha sonado eso)
— Bueno, pues en un par de horas nos vemos—dijo Luis. Salían a las tres del instituto, y habían quedado a las cinco y cuarto.
Pablo llegó a su casa con más hambre que un león, su madre lo notó, encima había hecho arroz con pollo y soja, la comida favorita de Pablo.
—Hermanito, come más despacio que luego vomitas todo—dijo Hugo mientras se partía de risa.
—Tu hermano tiene razón Pablo…¿ Has quedado esta tarde?---le dijo su padre mientras él mismo se contradecía metiéndose una cucharada enorme.
—Si, a las cinco y cuarto con Luis, Irene y una amiga de Irene que es nueva este año.
— A qué bien hijo, acuérdate de no hacer mucho caso a Luis, que a veces tiene unas ideas pésimas— dijo su madre.
Después de comer Pablo se vistió, se puso unos vaqueros y una camiseta más para quedadas, casi nunca se ponía vaqueros, pero su razón esta vez era Catalina.
(Pensamiento): yo creo que con esto voy bien, espero que de una buena imagen. Joder, en que momento te importa tanto tu imagen)
Pablo llegó pronto, demasiado, llegó a las cinco menos diez, los nervios habían hecho que se diera más prisa sin sentido alguno, tuvo suerte porque Irene llegó cinco minutos después.
— Holaaa, ¿qué tal?— saludo Irene a Pablo
— Bien bien, has llegado pronto— le dijo Pablo
— Yaaa, es que me aburría en casa jaja— dijo ella.
(Pensamiento de Irene): Bua, que guapo va, y qué bien huele, creo que se ha echado Sauvage, bueno, espero que en esta quedada se entere de algo) Irene se quedó mirando a Pablo de una manera especial, de manera profunda.
(Pensamiento): Uy uy, creo que se que significa esa mirada jaja, no se si es lo que pienso, pero eres mi amiga y te veo solo así)
— ¿Damos una vuelta mientras? — propuso de pronto.
Irene aceptó encantada y empezaron a andar rodeando el diversia. Por el camino durante unos minutos nadie habló, de pronto sus manos se rozaron brevemente, pero fue suficiente para que ambos se tensaran durante unos segundos.
(Pensamiento):¡¿ Qué ha sido eso?! No se, pero mi cuerpo quiere abrazarla e incluso cogerla de la mano, pero es que no se, la veo como amiga, o alomejor no, que curioso)
Después del paseo consiguieron ver a Luis a lo lejos, que venía con Catalina, se habían encontrado por el camino, y estaban muy juntos, demasiado, Irene frunció el ceño mirando a Catalina, y ella con la mirada le dijo algo así como… “luego te cuento”. Eran las cinco y media, y hacía bastante calor, el sol estaba enorme y emitía un amarillo que cegaba aunque no lo miraras directamente.
Irene estaba vestida con unos vaqueros cortos, un top y una cazadora vaquera que se quitó rápidamente al darse cuenta del calor que hacía, Catalina iba con una falda negra, una camiseta sencilla y una coleta un poco mal hecha, pero tenía pinta que le daba igual, y bueno, Luis vino en chándal.
Decidieron ir a la zona del arcade, Irene iba al lado de Pablo, seguía habiendo un poco de tensión, y Catalina y Luis iban tan juntos que parecía mentira que se habían conocido ese mismo día.
—¿No están muy juntos estos dos no?--preguntó Pablo susurrando al oído de Irene.
—La verdad es que sí, pero se les ve tan bien que mejor les dejamos que vayan a su bola—le respondió Irene de la misma manera.
Llegan a la zona de arcade, y se separa el grupo, Luis y Pablo deciden ir a la máquina de boxeo, mientras que Irene y Catalina prefieren ir a la máquina del pac-man. Por un lado, ellos compiten, y anda si compiten, en un momento tienen que dejarlo porque Luis es un bruto y no sabe pegar, que en vez de darle al saco, le da a la propia máquina.
—¡Dioooos, que dolor, como puedo ser tan tonto!—gritó Luis al darse el golpe.
Pablo mientras se estaba tronchando de risa y soltando comentarios de “que pringado” o “tenía que haberlo grabado”.
—Bro cállate, que todavía te puedo recordar aquella vez que te caíste de cara haciendo el pino—.
En ese momento llegó Catalina y agarró la mano de Luis.
—¿Estás bien? Madre mía Luis, tienes que lavarte la mano, la tienes roja, como se te ocurre jugar a esta máquina, no eres Ivan Drago, Pablo puede porque está fuerte y sabe, pero es que tú— Dijo Catalina.
(Pensamiento): A ver a ver, que estoy viendo jajajaja, Catalina se acaba de preocupar de Luis descaradamente, y mira a Luis, la mira con una ternura que nunca había visto, ¿De qué habrán estado hablando antes de juntarse con Irene y conmigo?) De pronto Pablo sintió una mano en el hombro, era la de Irene mientras miraba lo que le había pasado a Luis. Después del accidente de se pusieron de acuerdo todos en que tenían hambre y había que merendar.
Llegaron al Vips, había un ambiente bastante alborotado, no eran el único grupo de jóvenes que habían quedado, y parecía que todos habían decidido ir al mismo sitio. Se sentaron, Catalina se puso al lado de Luis, y Pablo al lado de Irene, lo que hizo que se pusiera un poco nervioso, seguía con la duda de si veía a su mejor amiga como eso, o como algo más. Luis pidió un plato de tortitas, y Catalina dijo que iba a compartir con Luis, lo cual hizo que Irene frunciera el ceño otra vez, pero esta vez su amiga no la vio, Pablo simplemente cogió un batido, dijo que no tenía mucha hambre y Irene decidió pedir una crep de dulce de leche, sabía que aunque fuera su sabor favorito, era también el de Pablo, y deseaba que en algún momento Pablo picara un poco de su plato.
Estuvieron hablando, riéndose y metiéndose unos con otros de broma.
—Bua, pues todavía recuerdo cuando Irene se enrolló en una carpeta disfrazada de Cleopatra, realizando una actuación para el mismísimo Julio Cesar, que en ese momento era mi hermano mayor jajajja—dijo Catalina mientras se reía de lo que estaba contando—.
—Pero tiaaa, no puedes soltar eso así de pronto jajaj—le respondió Irene.
—¿Te gusta la historia?—le preguntó Pablo a Irene.
—Pues claro que si tonto, si voy contigo a clase jajaja—.
Y después de eso, de lo único que estuvieron hablando fue de historia, personajes como Julio César, Napoleón y Alejandro Magno, también hablaron de las revoluciones, el liberalismo, y la ilustración, y por una vez, Pablo vio a Irene de una manera distinta, ella estaba feliz, sus ojos de color marrón amarillento se iluminaban por cada palabra y frase que decía, y su pelo castaño se movía mediante explicaba cualquier cosa.
—Mira a estos dos jajaj—le susurró Luis a Catalina
—Déjales, que están muy metidos en el tema jajaja—le dijo Catalina mientras le miraba con una amplia sonrisa de oreja a oreja.
Y justo por esa misma mirada, Luis que la interpreto bien, se acerco lentamente a Catalina, y ella correspondió y se besaron, fue un beso intenso, agarrados fuertemente entre ellos y les dió igual que estuvieran los otros delante de ellos, de hecho ellos no se enteraron, estaban tan enganchadísimos a la conversación, que cuando Pablo se giró para mirar un momento a Luis, no vió nada, solo a Luis riéndose con Catalina, y sin tener ni idea de lo acababa de pasar.
Cuando Catalina y Luis consiguieron levantar a sus amigos de la mesa porque parecían ya dos historiadores profesionales, decidieron dar una vuelta de camino al metro, uno que estaba a cinco minutos bajando la calle. Durante el camino, Catalina decidió contarles a Pablo y a Irene lo ocurrido en el Vips.
—¡Queeeeeeeee! Tía que bien, me alegro mucho, y yo sin haberme enterado de nada jajaj—gritó Irene al asimilar lo que le acababa de contar su amiga.
—Joder Luis, será que tu tontería te ha ayudado para conquistar a tu chica eee pillin jajaj, igualmente me alegro mucho bro—dijo Pablo
Después de ese notición, llegaron al metro y decidieron ir a Valdelasfuentes ya que Pablo había insistido mucho, y cuando digo mucho, es mucho en ir al parque de calistenia que tienen al aire libre, eso si, se le iba a complicar la cosa bastante, porque en vaqueros… Llegaron en seis minutos ya que estaba a dos paradas y tuvieron mucha suerte porque no había nadie. Pablo empezó con unas dominadas, y enseñándole a Luis a como hacerlas, aunque este no llegó ni a una.
—¿Me enseñas?—preguntó Irene de pronto.
—Claro, ¿estás segura?—dijo Pablo.
Irene con una mirada desafiante le dijo que sí, que estaba lista, se subió a la barra e intento subir, pero no pudo.
—Espera, que te ayudo—dijo Pablo mientras se acercaba por detrás a Irene.
Y este momento fue el culmen para Irene, cuando Pablo se acercó, la agarro de la cintura y la ayudó a subir, y consiguió su primera dominada.
—Gracias—dijo Irene más colorada que un tomate, se había notado que ese gesto de las manos en la cintura había sido un detonante de los nervios de ella. Pero él estaba igual.
(Pensamiento): Ostras, que he hecho, le habrá molestado, se habrá enfadado, no se pero no quiero saberlo, vaya cara ha puesto cuando la he bajado) Catalina estaba flipando, y miraba a Irene de una manera que hizo que Irene se pusiera más roja. Después de eso, Pablo decidió hacer unas flexiones en pino y un par de muscle ups, y ya está, no quería sudar, además, se le estaba haciendo tarde, tenia que volver pronto a su casa porque tenía que ayudar a su padre con una cosa, aparte de que quería ver algún episodio del documental sobre el imperio romano. Eran las ocho menos cuarto cuando miro la hora en el móvil.
—Chavales, me tengo que ir, que tengo que ayudar a mi padre con una cosa.
Se despidieron y se fue a su casa.
—Holaaa, ya estoy en casa—dijo Pablo nada más entrar.
—Hola hijo, has llegado antes, ¿Ocurre algo?—dijo su madre
—No, nada, simplemente quería llegar antes porque mañana tengo que madrugar y quiero acostarme antes—respondió, pero claramente antes de cenar e irse a la cama iba a ver un episodio del documental.
Después de ver el episodio, miró su móvil, tenía un mensaje de Irene.
“¿Qué tal, has llegado bien a casa? A lo que Pablo respondió…
“Si, gracias por preguntar, ¿y tú?
“También gracias, mañana nos vemos”
“Hasta mañana, duerme bien”
Madre mía cómo había dudado con mandar el “duerme bien” Pablo es un cho que piensa mucho, y llevaba cuatro minutos buscando la despedida ni muy obvia, ni muy cortante, Pablo ya se había decidido que Irene era una chica inteligente, increíble, maja y que a él le interesaba de alguna manera, pero no sabía de dónde había venido ese sentimiento, tal vez del roce de las manos, tal vez de pensar todo lo que habían compartido, o incluso el agarrón de cintura, pero lo que tenía cien por cien claro, era que mañana quería asegurarse que ella sentía lo mismo, sin el saber que ella llevaba meses por él.
Capítulo 2
Pablo se levantó bastante exaltado y nervioso, no sabía porque hasta que se acordó de él día anterior, el agarrón en la cintura, la conversación en el Vips y lo que él se prometió justo antes de irse a dormir. Se vistió rápido y se miro al espejo.
—Madre mia que pelos tengo—se dijo a si mismo.
Desayuno solo porque era pronto, eran otra vez las siete, por la ventana se veía que todavía era de noche, pero ya no era esa noche negra, era un azulado oscuro y que cada diez minutos bajaba de intensidad.
Salió de su casa sin hacer ruido, la calle que estaba cortada el día anterior, ya estaba libre, así que llegó un poco pronto al instituto, cuando llegó no vió ni a Luis ni a Irene, lo que le puso un poco nervioso, Catalina lo notó, ella había llegado antes, vivía a cinco minutos del instituto.
—¿Qué te pasa Pablo, es por Irene?---le dijo Catalina al llegar al lado de él.
—Que, que, no, bueno si no se, vale…si, es que no se si siente lo mismo que yo, ayer la note rara, pero no se si era por mi o por cualquier otra cosa, dime Catalina ya que tu eres su amiga, ¿Ella siente algo especial por mi? Ya sabes a lo que me refiero—dijo Pablo nervioso.
—Pablo, eso no te lo deberia de decir yo, pero yo te recomendaría que en el dia de hoy estes mas cercano a ella, y lo notarás.---le respondió Catalina.
Pablo frunció el ceño, no había obtenido la respuesta que quería, pero supuso que Catalina tenía razón, en ese momento apareció Luis.
—Chavaaal, q tal bro—grito Luis.
—bien bien, ¿tu?---dijo Pablo mientras se quedaba atónito al ver a Luis acercarse a Catalina y saludarla con un pico.
—¿Qué? ¿Ya estais saliendo?---pregunto
—A es verdad, si si, lo estuvimos hablando ayer cuando te fuistes jajaja—le respondio Catalina.
En ese momento sonó la campana, y todo el mundo empezó a entrar a las clases, tenían historia a primera hora. Irene no había aparecido todavía, y por arte de magia, Catalina se cambió de sitio y se sentó al lado de Luis dejando solo a Pablo.
(Pensamiento): Uy uy, no ha venido todavía, ¿le habrá pasado algo? Estoy muy preocupado, esto es lo que se siente cuando te gusta alguien, quiero que se abra la puerta y aparezca por alli) Irene seguía sin llegar, Pablo cada vez estaba más nervioso y no se estaba enterando de la explicación del profesor Félix, justo cuando pensaba que no iba a venir la puerta de clase se abrió y entró Irene, iba fatigada, se notaba que había corrido, tenía el pelo muy alborotado, y las piernas le temblaban un poquito, la luz de la única ventana abierta iluminó sus ojos con esa mezcla de marrón y amarillo que fascinaba a Pablo, sus ojos se cruzaron durante unos segundos, y ella le dedicó una pequeña sonrisa a la que él respondió igual.
—Llegas tarde Irene—dijo el profe
—Lo sé perdón, me he quedado dormida—respondió con una sonrisa que deseaba que el profe dijera que se sentara y acabara el pequeño interrogatorio de Félix.
—Siéntate, y procura que no vuelva a ocurrir.
Irene asintió y recorrió toda la clase, vió que su sitio estaba ocupado por Catalina, y entendió perfectamente lo que estaba ocurriendo, se sentó al lado de Pablo y suspiró mientras sacaba el libro de texto y su cuaderno. Pablo no dijo nada, ella tampoco, se notaba que querían hablar, pero ambos estaban muy muy nerviosos, Pablo mucho más después de lo que le había dicho Catalina, la clase continuó así durante casi toda la hora hasta que Pablo fue el primero en romper el silencio.
—¿Qué tal?---pregunto Pablo.
—Bien, bueno cansada, he corrido desde mi casa y ya sabes que es un trayecto un poco dificil jaja—repondió ella
—Es verdad jajaja, me alegro que hayas llegado bien—.dijo él.
Pablo se quedó callado un momento tenso, el mismo se había dado cuenta de lo que acababa de decir, “me alegro que hayas llegado bien” se le notó muchísimo, se puso un poco rojo, recordó lo que le había dicho Catalina, empezó a parpadear rápido y a mover las piernas.
—Tranquilo Pablo, me ha gustado tu respuesta—le dijo Irene tras observar el pobre estado de él.
—A, a vale—respondió un poco más calmado.
Félix anunció la fecha del primer examen que iban a tener, y justo sonó la campana del final de la clase, Pablo recogió lentamente ya que vió a Irene que tardaba un poco más de lo normal.
—Pablo, ven un momento, te quiero comentar una cosa—dijo el profe de pronto.
Pablo se acercó y escuchó atentamente, de pronto se le iluminó la cara y miró a Irene que frunció el ceño y él con un gesto de la cabeza respondió que luego le contaba.
—Lo haremos lo mejor posible Félix—dijo Pablo al profe.
Pablo le contó a Irene que Félix les había propuesto hacer un trabajo juntos en pareja sobre el tema que estaban dando, Irene acepto felizmente y se dirigieron juntos a la siguiente clase.
El resto de clases pasaron muy rápido para Pablo, en todas se sentaba en la esquina de atrás al lado de la ventana, y entre que estaba pendiente de Irene y miraba por la ventana cada dos por tres, se le pasaron las clases volando. Era curioso el dia que estaba teniendo, por varias razones, por la mañana hacía calor y el cielo estaba soleado amarillento y con tonos anaranjados rosados, pero a medida que pasaron las clases, se fueron formando unas nubes que taparon el sol, dejando el día nublado y apuntó de llover, y por no hablar que hacia lo posible por hablar de lo que sea con Irene.
—Te contado cuando…—le dijo Pablo a Irene
—Si Pablo, ya me lo has contado, tres veces hoy jajaja—rió Irene.
A última hora tenían educación física, a Catalina el profe, que se llamaba David, la regañó por llevar vaqueros, pero a ella le daba igual, a Luis le tuvo que callar hasta cinco veces por no parar de cuchichear con un compañero de clase, y Irene estaba al lado de Pablo, ella le miraba de reojo cada diez segundos, pero aunque Pablo disimulara, el hacía lo mismo.
(Pensamiento): Uyyyy, me está mirando mucho, quiere que haga algo, ¿que la coja de la mano?, ¿que hablemos de lo nuestro?, ahora no, que David está explicando lo que vamos a hacer)
(Pensamiento de Irene):Uyyy, este me mira mucho, a ver si se atreve ya a decirme algo, obviamente que no sea aquí delante de todos, pero que luego no se, me diga algo de lo nuestro, que nervios, es que le he visto muy cercano a mi hoy, supongo que es buena señal jaja) Tuvieron que jugar al béisbol por parejas, uno lanzaba la bola y el otro bateaba, madre mía, Irene tardó diecisiete intentos hasta que le dio a la bola. Se lo pasaron muy bien, y estuvieron mucho más cercanos que nunca, había miraditas, sonrisitas, y miradas cómplices que decían algo más que somos dos amigos que se lo pasan bien en clase de educación física.
Cuando terminó la clase, los cuatro decidieron ir en metro cada uno a su casa, pero se lo estaban pasando muy bien hablando y riendo que no se fijaron en que parada se tenían que parar, justo cuando ya iban más de seis paradas pasadas, Irene se dio cuenta.
—¡Chavales, que nos hemos pasado de parada!—dijo nerviosa Irene
—Bueno, no pasa nada, nos bajamos en la siguiente y cogemos el tren contrario—dijo Luis.
Problema, justo en la parada que se bajaron, había un tramo que estaba en obras, y el siguiente tren no venía hasta una hora más tarde.
—¿Y ahora qué hacemos?—dijo Catalina exaltada.
Por suerte, el tío de Luis vivía cerca y aceptó encantado que se quedaran a dormir los cuatro. Y no es que tuviera una casa grande, era mediana, eso sí, antigua de los años setenta probablemente y con una puerta rodeada por un arco de madera en el que estaban tallados los dioses griegos, era una casa preciosa se dijo Pablo.
Estuvieron bien, hicieron los deberes, hablaron un poco con el tío, y incluso vieron una película, durante la película, Luis y Catalina estaban apoyados y medio abrazados entre ellos, y Irene les miraba con una cara mezclando ternura y envidia sana, y justo cuando están mirándolos, Pablo se dió cuenta, y se acercó más a ella y la rodeó los hombros con el brazo, ella se tensó un poco al principio, pero finalmente se tranquilizó y se acurrucó en el brazo de Pablo.
La peli duraba casi tres horas, y Luis y Catalina se quedaron dormidos a la media hora.
—Míralos que monos—dijo de pronto en un susurro Irene.
—Jaja, es verdad—dijo Pablo.
Lo que él no sabía era que ella lo decía porque llevaba tiempo queriendo eso y no sabía cómo decírselo a Pablo.
—Oye, quería decirte…—dijeron ambos a la vez.
Se sorprendieron un poco por la casualidad, se miraron a los ojos, la luz de la lámpara iluminaba los ojos de él de una manera en la que se le notaban distintos tonos de verde y marrón, mientras que ella los tenía casi amarillos, pero con un contraste de marrón que dejaron a Pablo embobado, era distinto, Catalina tenia unos ojos grises poco comunes y muy bonitos si, pero en este caso él no veía un simple color y unos ojos, el vió por primera vez lo que Irene llevaba deseando meses, y en ese mismo instante supo que ambos querían lo mismo.
—Oye Irene—dijo Pablo rompiendo el silencio.
—Si dime—dijo Irene un poco nerviosa
Y fue en ese mismo momento en el que…
—No se como decírtelo bien porque nunca lo he hecho, me gustas, desde que te volví a ver después de verano, hemos tenido unos días muy bonitos, y en los que me he dado cuenta y he descubierto unos sentimientos que me han costado aceptar, eres mi mejor amiga desde ya hace dos años, y nunca supe si quería que fueras algo más que eso, y hoy te digo que ya lo sé, me gustas Irene— confesó Pablo de pronto.
La habitación estaba en silencio total, el tío de Luis ya estaba en la cama, los otros dos estaban casi ya roncando, había una pequeña lámpara encendida, pero no iluminaba mucho, así q estaban a medio oscuras ya que la tele iluminaba más que la lámpara, por la ventana se podían ver a pájaros pasar, piar y un árbol que se movía mucho, indicando que había viento, y este movía ligeramente algunos mechones castaños haciéndolos más rubios de Irene.
—Yo Pablo…llevo meses queriendo ser algo más que amigos, pero no supe como decírtelo al verte tan decidido en que solo éramos eso y temía que fuera así para siempre, pero desde que nuestras manos se rozaron, se que cambiaste, te pusiste nervioso, y te preocupaste por mi esta mañana, y si Pablo, quiero algo más que ser amigos.
Y así fue como Pablo y Irene confesaron sus sentimientos, lo curioso es que después de eso nadie dijo nada, siguieron viendo la película, pero cada dos por tres se miraban de reojo, ambos tenían una pequeña sonrisa que delataba que estaban felices, Catalina que había escuchado todo, siguió con los ojos cerrados pero también le apareció una amplia sonrisa en la cara. La película terminó a las diez y treinta y cinco, decidieron irse a la cama, y eso era un problema, había solo dos habitaciones con cama que tampoco era para dos especialmente, pero aun así cabían, Catalina y Luis decidieron que iban a dormir juntos y se metieron y encerraron rápidamente dejando a Irene y a Pablo solos en el pasillo.
—Dormiré en el suelo, cogeré un cojín y unos cuantos colchones del sofá—dijo Pablo.
—Vale, si quieres—dijo Irene un poco desanimada, pero lo entendió rápido, si querían que su relación funcionase, tendría que ser muy poco a poco.
Pablo cogió el cojín y una par de colchones del sofá y testeó la cama, estaba incomodísimo, tanto que al final decidió dormir en el sofá.
(Pensamiento): Madre mía, si soy como cualquier hombre en cualquier película cuando está en una casa ajena y se queda durmiendo en el sofá jaja, aunque fuera bromas, se está cómodo)
A mitad de la noche, allá de las dos y cuarto de la noche, Pablo no podía dormir, no paraba de darle vueltas a su confesión y a la de Irene, él no quería ir rápido como Catalina y Luis, el quería algo lento, duradero y real, porque sabía que si lo hacían rápido no iban ni a durar ni un mes, y eso estuvo pensando durante más de treinta minutos. En un momento se levantó para ir al baño, no sabía muy bien porque, no tenía ganas de ir, pero igualmente fue, al entrar se encontró a Irene mirándose en el espejo, tenía los pelos alborotados y muy despeinados, tenia ya un poco de ojeras, y sus ojos estaban muy entrecerrados.
—¿No puedes dormir?—preguntó Pablo.
—No, no paro de pensar jaja—dijo Irene.
—Estas muy guapa así, nunca te había visto en un entorno tan informal, siempre vas bien vestida y muy bien peinada, bueno quitando hoy que llegaste tarde a clase jajaj—dijo de pronto Pablo.
Irene se puso roja de inmediato, y muy nerviosa y tensa, no sabía qué responder, se miro al espejo, y vió a una Irene agotada por fuera, pero muy feliz por dentro, dio un paso adelante quedándose a escasos metros de Pablo.
—¿Tú crees?—pregunto nerviosa.
A lo que Pablo respondió con una amplia sonrisa, dio un paso más, quedándose a escasos centímetros, Pablo no era especialmente alto, pero el estirón del verano dejó a Irene más bajita que él, ella era antes más alta que él y siempre se metía con su altura, pero ahora era al contrario, solo que Pablo no se burlaba, de hecho le gustaba, él prefería una chica ni muy bajita, ni casi como el de altura, en un intermedio tirando para bajita, e Irene era justo así. Pablo bajó la mirada, y ella alzó su barbilla, se miraron durante unos segundos y después se besaron, no fue un beso ni intenso ni muy largo, de hecho fue breve, cuando se separaron, se rieron bajito y se dieron otro pico, después él bebió agua y se lavó la cara.
—Buenas noches Irene—dijo mientras se secaba la cara.
—Buenas noches grandullón—le respondió ella.
(Pensamiento):jajajaj grandullón, que mona, pero me encanta, me pega mucho)
Después cada uno se fue a su habitación, bueno, más bien Irene porque Pablo se fue al salón donde estaba el sofá.
Al día siguiente el tío de Luis despertó a todos muy pronto, allá de las seis menos cuarto, se tenían que preparar, coger el metro y llegar al instituto que tardaban ya casi media hora. Pablo se levantó con una sonrisa, estaba muy feliz, las cortinas todavía no estaban abiertas del todo, pero igualmente entraba un poco de luz, ño es que todavía hubiera salido el sol, pero la luz de las farolas iluminaban mucho, Luis cuando abrió los ojos, Catalina no estaba a su lado, ya estaba en el baño, pero no quitó que él la buscara por casi todas las habitaciones.
—Cataaa, ¿dónde estás?—grito Luis
—En el baño, tranquilo Luis—le dijo Catalina mientras se alisaba el pelo con una plancha.
En un momento dado Pablo pasó por el pasillo hacia la habitación de Irene porque se dejó las zapatillas allí por la noche. No paraba de pensar en lo que había ocurrido, el beso, las miradas, los motes y la confesión, justo cuando pasaba, escuchó a Catalina en el baño hablar en ruso.
—“Que pesado Luis, no se si es el tipo de chico con el que quiero estar”—dijo ella pensando que nadie la escuchaba.
Pablo abrió mucho los ojos, se quedó atónito, alzó las cejas tanto que le salieron arrugas en la frente, no se podía creer lo que acababa de escuchar.
(Pensamiento): como que no quiere estar con él, si ayer estaban abrazados y muy juntos, se les veía genial) Lo que pasaba es que Pablo veía lo que ellos dos le dejaban ver, pero realmente no tenía ni idea de lo que podía estar pasando entre ellos dos, se preguntó muchas cosas, pero lo que más dudas le generaba era si debía decírselo a Luis o avisar a Catalina de que él entendía ruso y la había escuchado, ambas decisiones le perjudicaban porque lo más probable es que perdiera la amistad con uno de los dos. Pablo decidió hacer como que no había escuchado nada y seguir con su vida y no entrometerse en la de sus amigos.
El día se presentó con un cielo tan despejado que se veía la luna con una claridad que parecía que iluminara toda la ciudad, los pájaros piaban pero no volaban, seguían durmiendo la mayoría, pero Pablo no se fijaba especialmente en eso, se fijaba en los ojos, él pensaba que los ojos eran la esencia de los pensamientos, decisiones y de una persona en si, primero se fijó en los de Catalina, en ellos vió cansancio, y un pensamiento que le dolía, en los de Luis vió felicidad y despreocupación, pero solo Pablo sabía lo que se le iba a venir encima pronto, y luego vió los de Irene, ella había estado muy callada durante el desayuno y el camino, pero no paraba de mirar a Pablo de reojo y apartar la mirada con una sonrisita para ella misma.
Llegaron tarde al instituto, de hecho llegaron diez minutos después y para colmo tenían matemáticas, con Ana.
—¿Nos dejará entrar Ana?—no paraba de preguntar Luis.
Cuando llegaron a la puerta ninguno de los cuatro se atrevía a abrir la puerta, ni siquiera a llamar, Ana era una profe muy intensa y estricta, el primer día de clases dejó claro que quien llegará tarde tendría alguna sanción, y así fue, se llevaron cinco ejercicios más para casa, la excusa del metro no sirvió aunque Luis lo intentó hasta cuatro veces.
—¡Que no Luis!—gritó Ana.
Luis se calló, sabía que si Ana se enfadaba y encima a principios de curso se le podría hacer más difícil, se sentó y no abrió la boca durante toda la clase. Pablo seguía dándole vueltas a lo que había escuchado de Catalina, e Irene lo notó.
—¿Te pasa algo Pablo?—preguntó Irene de pronto.
—¿Qué? A, no no, es que estoy cansado, he dormido probablemente cuatro horas—dijo añadiendo una pequeña sonrisa a lo último, haciendo alusión de lo que había pasado por la noche.
Irene no terminó de creérselo pero sabía que si insistía, se iba a cerrar más, Pablo era cabezota a veces, y eso ella lo sabía muy bien, por eso no insistió.
—¡Pablo! ¿Enserio? Sal de clase, es inadmisible que te duermas—gritó Ana despertando a Pablo por culpa del volumen y tono.
—Perdón profe, es que no he dormido nada—le dijo Pablo.
—Me da igual, no puedes dormirte en un aula, así que lo siento pero sal de clase—dijo la profe.
Pablo hizo caso y salió de clase, se quedó apoyado en la propia puerta del aula y lo único que supo hacer fue no parar de pensar en lo de la noche, el baño, la película, la confesión y lo que más gracia le hacía, el mote grandullón, se quedó repitiendo esta secuencia fácilmente durante veinte minutos hasta que se abrió la puerta y salió Ana.
—Pablo, se que eres un buen chico, dejaré pasar esta vez lo ocurrido en clase, pero no quiero que vuelva a ocurrir ¿vale?—dijo ella.
—Vale, lo siento—dijo él.
—No, no lo sientas, piénsalo y acuérdate para la próxima—le respondió.
—Claro—respondió Pablo.
Como ya había acabado la clase, todos los compañero empezaron a salir, algunos se rieron con él sobre la siestecita que se había echado, el que más Luis.
—Bro Pablo, ¿como tu liándola?—le gritó Luis.
—Eres el menos indicado payaso jajaja—le reprocho Pablo.
Después salió Catalina que le miro entre una mezcla de sonrisa y preocupación, lo que hizo que Pablo recordara lo que se le podía venir principalmente a Luis, y también al grupo, porque si ellos lo dejaban lo más probable es que el grupo se dividiera, pero recordó que iba a hacer como si nada así que dejó de pensar en ello, y por último salió Irene, que le miró en tono bromista y preocupada, porque sabía que había pasado algo, no pensaba que sobre ellos por la sonrisa de antes de él, pero estaba segura que había ocurrido algo que le preocupaba, pero que él prefería no hablar del tema, y eso lo respetaba.
—Estabas muy mono mientras dormías—dijo ella susurrando con una amplia sonrisita.
—Jajaja, ¿cuánto tiempo he dormido?—preguntó él riéndose.
—El suficiente para que me fijara en ti—respondió ella.
Luis no escuchó la conversación, pero había visto las risas y miradas y ya intuía algo, él no tenía ni idea que Catalina había escuchado ambas confesiones durante la película, y tampoco tenía idea que Catalina dudaba de si él era el tipo de chico que ella quería y que le parecía pesado, “pobre Luis” pensó numerosas veces Pablo durante los días siguientes.
Pablo hacia calistenia, y iba a una academia cerca de donde vivía, tenía que coger el metro sí, pero estaba a una parada así que estaba relativamente cerca, le gustaba mucho el sitio, el ambiente era bueno, aunque fuera el más joven, la gente se portaba muy bien con él, y los monitores le ayudaban en lo que él necesitara, un dia, que le tocaba muscle-up, estaba descansando para luego hacer una serie de dominadas que tocaban, salió un momento a beber agua y cuando se giró vió a Irene.
—Dios, que susto jaja, ¿qué haces aquí?—preguntó el fatigado por la serie de antes.
—Que qué hago, pues venir a verte tonto—le respondió ella riéndose.
Esa sonrisa le encantaba a Pablo, desde que sintió algo por ella, no paraba de fijarse en detalles como la luz del dia afectaba a sus ojos, en tonos amarillos, alguna mezcla amarillenta y marrón, y a veces solo marrón, todas le gustaban, también en cuando se reía como le salían pequeñas arrugas en los laterales de la boca, y como se hinchaban los mofletes, y como se le movía el pelo, su pelo era castaño tirando a rubio, cuando hacía viento se podía ver la diferencia con facilidad, y cuando había mucho sol, parecía que era rubia natural, y esos pequeños detalles le gustaban mucho a Pablo.
—A bueno, pues entra—le dijo Pablo todavía sorprendido por la sorpresa.
Cuando entraron, Eric que era uno de los monitores se acercó.
—¿Quién es ella?—preguntó
—Ella es, es…—dudó Pablo
—Soy su amiga—respondió ella rápidamente.
Aunque Eric asintiera, ellos se miraron con una sonrisa cómplice que desvelaba todo, y Eric lo notó, pero simplemente sonrió para sí mismo.
Y así fueron pasando los días, la relación de Irene y Pablo era cada vez más potente, confiada, bonita y real, no hablaron en ningún momento de lo que eran o de añadir ninguna etiqueta de novios o pareja, a ellos les bastaba con saber lo que sentían mutuamente, porque aunque dijeran que eran amigos, o conocidos o cualquier otra excusa, había factores que decían todo lo contrario, roce de manos, cercanía, algún beso más así escondidos, miradas, incluso el tiempo lo mostraba, el sol brillaba más, la luna era más grande o blanca, las estrellas y los planetas se veían a la perfección y todas estas cosas cada vez que pasaban, reforzaban más el amor que sentían ellos.
Se acercaban las navidades, y los cuatro querían hacer un viaje, llevaban hablando casi desde el primer día de curso, ya habían hablado cada uno con sus padres, y a todos les parecía bien, decidieron ir a Calpe y alojarse en un hotel de allí, Pablo había oído hablar de Calpe y sus padres le habían comentado que iba a hacer buen tiempo allí, así que cuando este se lo comento a los demás, dijeron que sí. El último día de instituto antes de las vacaciones de Navidad, organizaban una fiesta que se centraba en la Edad Media, trataba de vestirse como en la época y en el salón de actos pues había comida, música y bailes, pero los bailes también tenían que ser como los de la época, vals, rápidos y obviamente con pareja y durante dos semanas la zona de bachillerato había estado alterada por chavales preguntando a chicas si iban a ir al baile con ellos, Pablo no se preocupó mucho, de hecho aunque le gustaba mucho el evento, no estaba exhausto por encontrar pareja, él tenía claro a quién se lo iba a pedir, a Irene.
Capítulo 3
Tres días antes de la fiesta Pablo ño le había dicho nada a Irene, estaba nervioso mucho, se le notaba que lo pensaba en cada clase, la miraba mucho, luego miraba al techo pensando, movía las piernas y se mordía las uñas incluso.
—Pablo, tienes que pedírselo ya, el otro día un chaval de otra clase le pidió si quería ir al baile con él, ella dijo que no, bro, te está esperando—le dijo Luis un día.
Eso ayudó a que Pablo se decidiera y dos días antes en el patio cuando estaban ellos cuatro y unas amigas más de Irene, que se llamaban Sofía y Clara, le pidiera ir al baile.
—Irene, ¿te puedo hacer una pregunta?—dijo Pablo un poco nervioso.
—Claro, dime—dijo Irene con total certeza de lo que iba a pasar.
—Quieres ir al baile conmigo?—preguntó Pablo mirándola a los ojos.
—Si, si quiero, ya pensaba que no lo ibas a preguntar jajaja—dijo Irene mientras le abrazaba a él y se quedaba un par de segundos más de lo normal.
—Oye, ¿sois novios o algo?—preguntó Sofía de pronto.
—¿Qué? No no, amigos—dijo rápidamente Pablo.
Era muy difícil disimularlo, aunque lo intentaran siempre había algo que se les escapaba, una mirada, un abrazo más largo de lo normal, un brazo por encima del hombro, y muchas cosas más, que aunque la gente no insistiera, sabían que había algo más.








